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Controversia por la protesta del 11 de julio en Cuba: la ‘traición’ de Fidel, elecciones y constituciones
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Global Research, julio 29, 2022

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El Instituto Macdonald-Laurier (Macdonald-Laurier Institute, MLI) se describe a sí mismo como “el único grupo de expertos en políticas públicas de Canadá, verdaderamente nacional, con sede en Ottawa”, “rigurosamente independiente y no partidista.” En realidad, se trata de un think tank conservador, apoyado financieramente por gobiernos de ideas afines (Letonia y Provincia de Taiwán), rastreado desde 2020 por The Canada Files (TCF).   

No resulta sorpresivo entonces que el MLI publicara el 11 de julio de 2022 un artículo titulado “Canadá no debería ser tan tolerante con el régimen represivo de Cuba” (Canada should not be so tolerant of Cuba’s repressive regime), por Michael Lima, “investigador y director de Democratic Spaces, una ONG que busca solidaridad en Canadá con los defensores de los derechos humanos y de la sociedad civil en Cuba, y Sarah Teich, abogada internacional de derechos humanos y miembro principal del Instituto Macdonald-Laurier.”

Para comprender este artículo, es necesario realizar un análisis detallado de la falsa narrativa que demoniza a Cuba.

¿Cómo el MLI difunde la desinformación acerca de Cuba?

El artículo comienza con un análisis histórico destinado a justificar o explicar la actual condena a Cuba por parte de los dos autores:

“La búsqueda de libertad y democracia por parte del pueblo cubano se remonta, al menos, a marzo de 1952, cuando fue roto el orden constitucional del país debido a un golpe militar que puso fin a casi 12 años de gobierno constitucional. Luego, cuando Fidel Castro tomó el poder, el 1° de enero de 1959, traicionó los ideales de su generación, prohibiendo, en última instancia, las elecciones libres por completo. Estableció una dictadura de partido único de estilo soviético que difería drásticamente de las libertades individuales y de los controles y equilibrios garantizados en la Constitución de 1940 —una constitución que su régimen había prometido inicialmente restaurar.”

Sin embargo, la primera frase deja fuera un componente clave que explica el golpe de 1952, del que trataremos más adelante, luego de profundizar en el resto de este párrafo.

“Traición”

Los autores del MLI escriben: “Cuando Fidel Castro tomó el poder el 1° de enero de 1959, traicionó los ideales de su generación, prohibiendo, en última instancia, las elecciones libres por completo”. Abordemos esto de la “traición”. El artículo de MLI toma una página del libro de tácticas del Departamento de Estado de Estados Unidos y la Casa Blanca contra la Revolución de Cuba, lo que se remonta a 1960. ¿Cómo sabemos esto?

En el Documento 607 de 1960, del Departamento de Estado de Estados Unidos, “Memorando del Asistente adjunto de operaciones especiales del secretario de Defensa (Landsdale), dirigido al Subsecretario de Defensa (Douglas) de Cuba, la Oficina de Imprenta del Gobierno de Estados Unidos (del 7 de noviembre), Vol. VI, Washington describe su política de “traición” para el cambio de régimen en Cuba. En él acusó a Fidel Castro de “traicionar los objetivos originales de la Revolución”, como si Estados Unidos, más que el MLI, pudiese estar familiarizado con los objetivos originales y mucho menos simpatizar con ellos. (énfasis añadido)

La narrativa del Departamento de Estado acerca de la “traición”, revela aún más en un segundo Memorándum (1961), donde se adorna con la imagen de la socialdemocracia y el libertarismo. El objetivo es guiar a los disidentes o atraer a otros a esta tendencia. En palabras del propio Departamento de Estado, esta inclinación socialdemócrata ha sido considerada una alternativa viable al “régimen de Castro”. Estados Unidos han simpatizado con esta inclinación y está dispuesto a proporcionar fondos para ella: “Nuestro trabajo [el de Estados Unidos] es (…) mostrar que el conflicto esencial en Cuba es ni más ni menos que entre las alas totalitaria (o comunista) y la libertaria (o socialdemócrata) de la Revolución Cubana.” Quienes estuvieron activos en la revolución, pero que se levantaron contra ella y luego fueron cooptados por Estados Unidos, han sido preparados como preciados portavoces de la “traición” en nombre de Washington.

Además, un Memorándum secreto anterior, de Schlesinger, Asistente Especial del Presidente [JFK], dirigido al Subcomité de acción política de la Fuerza de Tarea Cubana, el 31 de mayo de 1962, afirma que “la CIA está preparada para difundir folletos acerca del fracaso de Castro ante la población cubana, por medio de un globo que presente la creciente inestabilidad de la máquina comunista (…) para ‘la revolución’ que ahora él ha traicionado” (énfasis añadido).”

El tema de la “traición” va de la mano con el uso dado por la prensa en Estados Unidos y a nivel internacional, centrándose en los “liberales” y en los medios “liberales” como aliados. Según el gobierno de Estados Unidos, “nosotros también deberíamos hacer un esfuerzo particular para poner las historias del terrorismo de Castro en manos, no del [más bien ‘conservador’] New York Journal-American, sino de los periódicos y columnistas liberales”. Los medios europeos también han sido un objetivo: “políticos, editores y creadores de opinión.” Los liberales, [declara el gobierno de Estados Unidos] han sido un premio-trampa, puesto que son más creíbles contra Cuba y sirven como instrumento para convertir las actividades pro-Castro en anticastristas.” Si bien, en contraste, el MLI no es liberal sino más bien conservador, más de 60 años después este grupo de expertos juega con la actual oposición “liberal” al gobierno cubano, liderada por el demócrata Joe Biden. En este sentido, se espera avergonzar al gobierno Liberal de Justin Trudeau a fin que acepte completamente la narrativa estadounidense.

El persistente intento de Washington de utilizar los medios de comunicación pone en tela de juicio el significado de la libertad de prensa en Estados Unidos, así como el papel de los “liberales”. Otro memorándum de Estados Unidos, justo después de la revolución de 1959, acerca del mismo tema de la “traición”, involucró la Operación Mangosta, organizada por la CIA bajo la administración del presidente John F. Kennedy, que buscaba derrocar al gobierno cubano después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, respaldada por Estados Unidos. En este Memorándum, el Departamento de Estado incluso consideró la posibilidad de diseminación del “Time magazine [‘prensa liberal’] [en Cuba, que] requeriría instalaciones operativas actualmente no disponibles.”

Una vez más, es instructivo preguntar quién podría haber hecho la siguiente declaración: “Castro y su grupo han traicionado los ideales de la revolución cubana y las esperanzas del pueblo cubano”. ¿Fue ésta la declaración de un socialdemócrata, un “socialista” democrático u otra variedad de disidente de izquierda o de derecha? ¡No! Fue JFK en su discurso del 6 de octubre de 1960 (énfasis añadido).

Otro Memorándum, con fecha 19 de julio de 1962, de un funcionario de la Operación Mangosta a otro de sus representantes, contiene una lista de acciones llevadas a cabo por un “comité interinstitucional de guerra psicológica”. El primero en la lista es el de “los fracasos y las promesas traicionadas del régimen castrista.” (énfasis añadido).

Mi libro de 2014 Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento (Ciencia Sociales, La Habana, 2014) se ocupa de todas las cuestiones planteadas por el MLI en su párrafo introductorio, incluyendo la “traición”. El siguiente extracto de mi publicación proporciona un mayor contexto y elaboración acerca del tema de la traición. Nótese cómo la palabra de moda, “traición”, aparentemente inocente, está directamente relacionada con los orígenes del bloqueo estadounidense de 1960 contra Cuba, cuyo propósito abierto es el derrocamiento del gobierno liderado por Fidel. Adicionalmente, también podemos leer cómo los disidentes actuales en Cuba, ahora activos para fomentar las protestas del 11 de julio con el objetivo de impulsar una revolución de color, también reciben de Washington su señal acerca del tema de la “traición”. No resulta entonces sorprendente que leamos que hay un terreno común entre los disidentes moderados y quienes abiertamente piden la invasión militar a Cuba.

`”Prohibir elecciones libres”: ¿Quién lo hubiese pensado?

Examinemos el segundo punto del artículo de MLI, Fidel “traicionó los ideales de su generación, prohibiendo, en última instancia, las elecciones libres por completo”. En el siguiente extracto del libro, en tres ocasiones diferentes en 1959, los relatos literales sin censura de los intercambios de Fidel con otros funcionarios del gobierno y los cubanos de base, revelan claramente quiénes son los “culpables” de no celebrar elecciones en ese momento. ¿Fue Fidel? Además, se expone la causa de la decisión final acerca de las elecciones. Hay una razón por la cual se llegó a este acuerdo. ¿Qué pasó con el viejo sistema multipartidista que existía bajo Batista? ¿Hubo una alternativa democrática a las elecciones convencionales que se desarrollaron en el período 1959-61? Estas cuestiones también son tratadas a continuación:

¿Cuba sin una Constitución viable?

El último de los tres extractos de mi libro acerca de los antecedentes históricos que lo dicen todo para comprender actualmente aquella situación de entonces, se centra en la afirmación del artículo de MLI en cuanto a que Fidel incumplió su promesa: “La Constitución de 1940, una constitución que el régimen [de Fidel] había prometido inicialmente restaurar”. En primer lugar, hay que tener en cuenta, como indican los párrafos iniciales a continuación, que el tema de la Constitución y las leyes conexas en 1959 fue el resultado de una revolución llevada a cabo por y para el pueblo. Ésta no tuvo lugar en el vacío. Podemos ver cómo entonces los dos abogados, Fidel Castro y Manuel Urrutia, quienes formalmente encabezaron el nuevo Gobierno Provisional, insistieron en el procedimiento legal, incluyendo el tema de una Constitución.

¿Mintió el artículo del MLI cuando afirmó, sin ninguna referencia, que Fidel abandonó la constitución de 1940? ¿La decisión del 4 de enero de 1959 del gobierno revolucionario, como se cita a continuación, contradice a los autores del MLI? Los lectores pueden llegar a su propia conclusión. Sí, de hecho se adoptaron cambios en esa Constitución de 1940. Sin embargo, ¿cuáles fueron estas enmiendas y con qué propósito?

La narrativa del MLI acerca de la constitución cubana es falsa. De hecho, Cuba adaptó una nueva Constitución en 1976. Fue extensamente actualizada en 2019 en una nueva versión, ampliamente discutida a nivel de las bases, y aprobada en un referéndum abierto.

¿Dónde está Estados Unidos en las protestas del 11 de julio y en la política cubana en general?

Regresemos ahora a este ataque inicial en el artículo de MLI:

“La búsqueda de libertad y democracia por parte del pueblo cubano se remonta al menos a marzo de 1952, cuando fue irrumpido el orden constitucional del país por un golpe militar que puso fin a casi 12 años de gobierno constitucional.”

¿Qué hace falta en este análisis? ¡El punto más importante! Estados Unidos apoyó plenamente el golpe de Batista y su régimen, derrocado por la revolución liderada por Fidel. Este “descuido” resulta muy conveniente, dado que en su análisis acerca del 11 de julio, los autores omiten el papel de Estados Unidos, fomentando la violencia en el intento fallido de una revolución de color. Sin embargo, el 18 de julio de 2022, los mismos autores del primer artículo de MLI citado anteriormente, publicaron otro acerca del papel de Estados Unidos en Cuba. No obstante, en lugar de alentar a los lectores a reevaluar el papel extremamente negativo de Estados Unidos, los autores se oponen a cualquier discusión que señale a Estados Unidos como el principal culpable, por medio de su bloqueo de 60 años y las terribles condiciones económicas resultantes, que ciertamente jugaron un papel en las protestas del 11 de julio, mientras que Estados Unidos convirtió las preocupaciones legítimas en acciones violentas contra el gobierno, el 11 y 12 de julio.

En el artículo del MLI del 18 de julio, titulado “Rectificar la equivocada narrativa de Canadá acerca de Cuba”, en los puntos de discusión literales de Estados Unidos, los autores apelan

“A la necesidad de rectificar la forma en que se cuenta la historia cubana en Canadá. Hasta el día de hoy, la narrativa prevalente en Canadá consiste en que el embargo de Estados Unidos es responsable de la pobreza y la opresión actuales en Cuba. Esta narrativa ignora o minimiza la responsabilidad del propio régimen cubano. Esta visión ha sido impulsada por el compromiso del gobierno canadiense con el sector privado (inversionistas en Cuba) y otras partes interesadas en la formulación de su política exterior hacia Cuba. Es de destacar que este punto de vista no incluye las perspectivas de los movimientos de defensores de derechos humanos y de los miembros de organizaciones pacíficas prodemocráticas en Cuba.

El Instituto Macdonald-Laurier: Un grupo de expertos que también promueve la desestabilización en Europa, Asia y Rusia

El MLI tiene una historia de promoción de cambio de régimen y narrativas de revolución de color basadas en la desinformación. Cuba es el último en su lista de objetivos, razón por la que no se trata de un caso aislado. La evidencia presentada a continuación con relación a Europa, Asia y Rusia, además de la documentación basada en su artículo del 11 de julio acerca de Cuba, descalifica al MLI como el instituto independiente no partidista que dice ser.

El MLI llamó la atención de The Canada Files por primera vez en julio de 2020, cuando pidieron sanciones contra China e Irán, acusándolos falsamente de “encubrir” el brote original y de no responder a tiempo al COVID-19”.

El MLI fue desarrollado por Brian Crowley, cuando ejercía como economista visitante de Clifford Clark, de 2006 a 2007, del entonces conservador gobierno federal canadiense. En 2009, el Ministro Flaherty organizó una cena privada de recaudación de fondos en el Albany Club de Toronto para el MLI. En una carta, instó a las élites de Bay Street a apoyar el incipiente grupo de expertos de derecha, afirmando entonces estar “dándole mi respaldo personal”. Poco después, la Aurea Foundation, financiada por Peter Munk, ofreció 100,000 dólares para apoyar el inicio del grupo de expertos, como fuera revelado en la página 13 de su informe anual de 2010.

Después de añadir al Ministerio de Defensa letón como donante en 2017, el Instituto MacDonald Laurier pidió al gobierno de Canadá continuar apoyando la misión de la OTAN en Letonia. Un año después de que el Ministerio de Defensa de Letonia comenzara a financiar al MLI, el 11 de junio de 2018, el Instituto Macdonald-Laurier fundó la Iniciativa de Canadá en los Países Bálticos (Canada in the Baltics Initiative). El objetivo de esta iniciativa era “explorar qué podría hacer la OTAN para asegurar mejor su frontera oriental (…) frente a la amenaza representada por Rusia”.

La pieza central de este anuncio original fue un documento de investigación de 40 páginas titulado “On the Baltic Watch: The Past, Present, and Future of Canada’s Commitment to NATO’s Enhanced Forward Presence in Latvia” (El Báltico: pasado, presente y futuro del compromiso de Canadá con la creciente presencia de la OTAN en Letonia).

Aidan Jonah, editor ejecutivo de TCF, reveló en el mismo artículo:

“En un párrafo particularmente sorprendente [de un informe de MLI de 2018], el MLI se jactaba abiertamente acerca de cómo la presencia de la OTAN obligaba a Rusia a gastar más en defensa, mientras sufre las consecuencias de las agresivas sanciones, reduciendo así su capacidad para gastar en valiosos programas sociales o para combatir las desigualdades económicas en su sociedad. El MLI espera así que esto reduzca la legitimidad del gobierno ruso:

“Las sanciones obstaculizan la economía [rusa] ‘mientras que el dilema de seguridad hace que Rusia gaste más en defensa, lo cual tiene un impacto letal compuesto en la capacidad del régimen para gastar en cuestiones económicas y sociales y, por lo tanto, en su legitimidad a los ojos de una población que soporta la peor parte de las consecuencias” (pág. 20 del documento).

El 13 de mayo de 2019, el MLI recibió al Viceprimer Ministro y Ministro de Defensa de Letonia, el Dr. Artis Pabriks, a Janis Karlsberg, Subsecretario de Estado y Director de Políticas de Letonia del Ministerio de Defensa, y al mencionado Embajador de Letonia en Canadá, Kārlis Eihenbaums, en una mesa redonda acerca de las “actividades de desinformación rusas”. El MLI no reveló que el Ministerio de Defensa de Letonia es un importante donante del Instituto, lo que resulta especialmente notorio cuando se promueve un evento encabezado por el Ministro de Defensa de Letonia. A lo largo de los siguientes años, el MLI ha continuado publicando informes en los que demoniza a Rusia.

La administración de la provincia de Taiwán, a través de la Oficina Económica y Cultural de Taipei (Taipei Economic and Cultural Office, TECO) en Canadá (equivalente a la embajada de Taiwán), comenzó a comprometerse seriamente con el Instituto Macdonald Laurier durante el año 2017, siendo uno de los patrocinadores de los eventos enumerados en el informe anual del MLI. TECO se convirtió en donante financiero por primera vez en el año 2018. Ese mismo año, el MLI intensificó su agenda anti-China, trayendo a múltiples miembros de alto rango anti-China, como David Kilgour, junto con la destacada activista y actriz anti-China Anastasia Lin, a unirse al MLI como “embajador del MLI en la política Canadá-China”.

El cubrimiento del MLI acerca de Taiwán aumentó considerablemente en 2018. Tl MLI hizo incluso un llamado para que Canadá aflojará “la rígida política de Ottawa de ‘una sola China’ con Taiwán”, mientras que el primer evento dedicado a Taiwán ocurrió ese año, convenientemente después de que comenzaron a obtener una cantidad no revelada de fondos por parte de TECO en Canadá.

En 2019, TECO fue reconocida como la organización intermediaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán para donar al MLI. La Fundación Taiwán para la Democracia (Taiwan Foundation for Democracy, TDF) figura también como donante del MLI. La Fundación Taiwán para la Democracia fue establecida en 2003, “con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y de los principales partidos políticos”. El Ministro de Relaciones Exteriores se desempeña como Vicepresidente de la TFD, lo que resulta ser un organismo abiertamente asociado y respaldado por el gobierno.

En abril de 2019, Michael Cole se uniría al MLI como miembro senior. Con sede en Taiwán, Cole es analista y espía anti-Chino. Desde mayo de 2021 es consultor geopolítico tanto para el gobierno taiwanés como para el sector privado. Antes de ir a Taiwán, en 2005, fue analista en el Servicio de Inteligencia de Seguridad Canadiense (Canadian Security Intelligence Service, CSIS), en Ottawa.

El MLI también contaba con Anson Chan, ex Secretario de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (Hong Kong SAR), quien se unió a este instituto como “miembro distinguido”, el 23 de agosto de 2019.

A la vez, contaron con Nathan Law, ex cofundador de Demosistō, el partido títere de Estados Unidos para el cambio de régimen y uno de los principales alborotadores de Hong Kong, antes de huir a Occidente, quien se unió a ellos como “Embajador en la política Canadá-Hong Kong” del MLI.

Convenientemente, las voces anti-China más fuertes al interior del MLI se unieron como miembros senior en los dos años de TECO, la embajada no oficial de Taiwán en Canadá, convirtiéndose en donante de MLI, el mismo año en que la Fundación Taiwán para la Democracia llegó a ser igualmente donante.

Entre 2016 y 2020, Kolga fue Presidente emérito del Consejo Central de Estonia en Canadá (Estonian Central Council, ECC). Desde el año 2017 fue Vicepresidente del Consejo Mundial de Estonia (Estonian World Council, EWC) (la información acerca de la línea de tiempo completa para la cual se desempeñó como vicepresidente no está disponible).

Tanto el ECC como el EWC nunca se disculparon por haber elogiado al gobierno estonio por haber aprobado una ley en 2012 a fin de aclamar a las Waffen-SS de Estonia como “luchadores por la libertad”. Productor de la revista Press for Conversion de la Coalición para Oponerse al Comercio de Armas (Coalition to Oppose the Arms Trade, COAT), Richard Sanders explica que:

El Consejo Mundial de Estonia (EWC) fue formado en 1955 por los grupos de inmigrantes anticomunistas que dirigían sus comunidades etnonacionalistas en Canadá, Estados Unidos y Suecia. El liderazgo inicial del ECC estuvo plagado de colaboradores nazis, incluidos ex oficiales de las Waffen SS de Estonia.”

En 2019, Kolga fue elegido presidente del Consejo de Europa Central y Oriental en Canadá, tres de los ocho grupos que conforman el CEE en Canadá, primeros partidarios y organizadores, junto con el Black Ribbon Day (evento anticomunista que equipara el comunismo con el nazismo), figuras cruciales para asegurar el éxito de los eventos.

Desde su fundación, en septiembre de 2020, Kolga ha dirigido DisinfoWatch.org hacia una mezcla de enfoques, principalmente desacreditando las conspiraciones COVID como “conspiraciones de extrema izquierda”, y focalizándose en la “Desinformación rusa y china.”

El “DisinfoDigest”, que obtuvo la atención del Globe & Mail, originalmente consistió en un análisis de tweets asociado a cuentas canadienses, suspendidas de forma permanente por Twitter como parte de una purga anti-izquierdista dirigida a tuiteros que estaban “socavando la confianza en la alianza de la OTAN y su estabilidad”.

DisinfoDigests afirmó que “Canadá no arresta arbitrariamente a ciudadanos extranjeros” e ignoró que el arresto de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, estuvo apoyado en evidencias extremamente deficientes, como parte de un caso basado en sanciones estadounidenses ilegales, según el derecho internacional. Además, han difamado la respuesta china al COVID y las vacunas rusas, mientras que han negado que las compañías farmacéuticas occidentales estuviesen protegidas por la ignorancia de Occidente acerca de la seguridad y el bajo costo de las vacunas de ambos países. La revista médica británica The Lancet, reveló que la vacuna Sputnik V tiene una eficacia del 91% y no causa muertes.

¿Qué credibilidad tiene el Instituto Macdonald-Laurier al evaluar a Cuba, cuando su razón de ser es actuar como la franquicia canadiense de la Casa Blanca y el Departamento de Estado de Estados Unidos en los asuntos mundiales?

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