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Dos Buques Transportan Energía Rusa a una Cuba Que aún Duda Sobre Comprometerse con Moscú Y Pekín
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Global Research, marzo 23, 2026

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Mientras Cuba atraviesa una crisis energética paralizante marcada por apagones a nivel nacional y la reciente pérdida de su principal proveedor de petróleo, se ha confirmado que dos buques rusos navegan hacia la isla con cargamentos críticos de combustible. Los buques entrantes representan un desafío geopolítico directo para Estados Unidos, que ha pasado las últimas semanas endureciendo su embargo energético para impedir que precisamente tales líneas de vida lleguen a La Habana.

Los Dos Buques Confirmados

Empresas de inteligencia marítima y datos marítimos confirman que dos buques se dirigen a Cuba transportando cargas sustanciales de energía. El primero, el Anatoly Kolodkin, es un petrolero con bandera rusa que actualmente transporta aproximadamente 730.000 barriles de crudo de los Urales. La embarcación está bajo la sanción de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC), pero partió del puerto ruso de Primorsk y navega hacia el oeste, sin dejarse intimidar por su estatus restringido. Su carga de crudo está destinada a abastecer a las refinerías de Cuba, que han tenido dificultades para operar a plena capacidad debido a graves escasez de materias primas.

El segundo buque confirmado es el Sea Horse, con bandera de Hong Kong, que transporta entre 190.000 y 200.000 barriles de diésel ruso. El diésel es, posiblemente, incluso más crítico que el crudo para las necesidades energéticas inmediatas de Cuba, ya que alimenta las centrales generadoras distribuidas que representan aproximadamente el 40 por ciento de la generación eléctrica de la isla. Según MaritimeTraffic, se espera que el Sea Horse llegue a la costa norte de Cuba en los próximos días. Su trayecto ya ha presentado prácticas engañosas de navegación como la inhabilitación intermitente de su Sistema de Identificación Automática (AIS) y largos periodos a la deriva señalando que “no estaba bajo mando”, tácticas comúnmente utilizadas para evadir la vigilancia de sanciones.

Cuba al Borde del Abismo

Para Cuba, la llegada del Anatoly Kolodkin y el Caballito de Mar ofrece una ventana estrecha pero vital de alivio. La infraestructura energética de la isla está en caída libre desde enero, cuando la incursión militar estadounidense que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro cortó efectivamente la capacidad de Caracas para suministrar petróleo subvencionado a Cuba. La pérdida de Venezuela como patrocinador, combinada con décadas de decadencia en el propio sector energético cubano, ha dejado al país importando aproximadamente el 60 por ciento de sus necesidades energéticas mientras enfrenta los inventarios de combustible en mínimos históricos.

El diésel a bordo del Sea Horse, según el analista energético Jorge Piñón de la Universidad de Texas en Austin, podría satisfacer el consumo nacional durante aproximadamente diez días. El crudo a bordo del Anatoly Kolodkin representa una infusión a largo plazo, aunque requiere refinarse mediante un sistema plagado de fallos de mantenimiento y falta de repuestos. No obstante, se espera que ambos envíos juntos estabilicen la generación eléctrica a corto plazo, lo que podría aliviar los apagones continuos que han provocado protestas esporádicas en toda la isla.

Sin embargo, bajo la fanfarria de las llegadas de Anatoly Kolodkin y Sea Horse se esconde una ambivalencia más profunda dentro del liderazgo cubano. Aunque ambos buques ofrecen un alivio inmediato, también subrayan la precaria posición de La Habana al aceptar combustible ruso, aunque duda en comprometerse plenamente con las asociaciones económicas transformadoras que Moscú y Pekín han ofrecido durante mucho tiempo. El liderazgo cubano ha señalado de forma constante su deseo de algún tipo de distensión con Estados Unidos, calculando que un giro genuino hacia Rusia y el bloque BRICS cerraría cualquier posibilidad de alivio de sanciones o de normalización de relaciones con Washington. Esta vacilación ha dejado a la isla en un estado de limbo estratégico, aceptando la ayuda justa para Rusia y China para sobrevivir, pero sin alcanzar el tipo de integración económica profunda que señalaría un realineamiento permanente alejándose de Occidente. Los dos petroleros pueden mantener las luces encendidas por ahora, pero no resuelven el dilema mayor de Cuba: si comprometerse plenamente con Moscú y Pekín como socios económicos a largo plazo, o seguir esperando un deshielo con Washington que muestra pocas señales de llegar.

Geopolítica de la Energía de Asedio en Estados Unidos

Para Estados Unidos, los envíos confirmados de Rusia representan una provocación directa y un posible revés para su política de “máxima presión” sobre Cuba. La administración Trump ha actuado con agresividad para endurecer el embargo, con el secretario de Estado Marco Rubio declarando explícitamente el objetivo de destituir a Díaz-Canel del poder. Esta misma semana, el Departamento del Tesoro modificó su alivio de sanciones para petroleros rusos, emitiendo una nueva licencia general que prohíbe explícitamente las transacciones que involucren a Cuba y Corea del Norte.

La inminente llegada del Anatoly Kolodkin resulta especialmente frustrante para los responsables políticos estadounidenses, ya que el buque ya está bajo sanciones de la OFAC. Si se le permite atracar y descargar su carga, demostrará un límite visible a la capacidad de Washington para hacer cumplir sus sanciones en el hemisferio occidental. Estados Unidos ha mantenido una presencia naval frente a la costa norte de Cuba, lo que plantea la cuestión de si la administración intentará interceptar a los buques o permitirles continuar.

En conjunto, para Cuba, los dos buques representan la supervivencia a corto plazo y una prueba de si su alianza estratégica con Moscú puede compensar el colapso de su anterior línea vital hacia Caracas. Para Estados Unidos, representan un desafío a la credibilidad de su régimen de sanciones y un recordatorio de que, incluso en su esfera de influencia tradicional, la capacidad de Washington para dictar los resultados es cada vez más cuestionada. Los próximos días determinarán si la administración Trump decide hacer cumplir su embargo directamente, arriesgando una escalada, o si acepta la llegada de los buques mientras redobla las sanciones diplomáticas y secundarias.

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Miguel Santos García es un escritor y analista político puertorriqueño que escribe principalmente sobre la geopolítica de los conflictos neocoloniales y las guerras híbridas en el contexto de la cuarta revolución industrial, la nueva guerra fría en curso y la transición hacia la multipolaridad. Visite su blog.

Es investigador asociado del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG).

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