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Para cualquiera que haya sido testigo del desarrollo de Nicaragua desde la destrucción y las pérdidas humanas causadas por la guerra terrorista de los Estados Unidos en la década de 1980, el país se ha convertido indiscutiblemente en una dinámica sociedad moderna con fuerte cohesión social y una economía robusta y competitiva. Nicaragua está entrando ahora en el vigésimo año de lo que la gente aquí llama la segunda fase de la Revolución Popular Sandinista. La transformación exitosa del país es el resultado del compromiso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), bajo el liderazgo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, de hacer realidad el concepto del Pueblo como Presidente, lo cual han hecho.
Una Influencia Estabilizadora en la Región
Nicaragua contribuye en gran medida a la estabilidad regional a través de acuerdos de cooperación con las fuerzas armadas y autoridades policiales de otros países de la región, participación activa en estructuras regionales de mitigación y prevención de desastres, colaboración en problemas regionales de salud y cooperación en temas ambientales. El país juega un papel crucial en la integración económica centroamericana porque su posición geográfica central en el istmo la convierte en un área de tránsito esencial para el comercio, el transporte y el turismo regionales.
Nicaragua tiene alta estabilidad política libre de los conflictos intestinos que impide el desarrollo consistente de la políticas públicas en algunos de sus países vecinos. La última encuesta de la consultora de encuestas de opinión M&R, ampliamente respetada a nivel regional, muestra índices de aprobación para la copresidencia de Daniel y Rosario del 89% y 85%, respectivamente. Nicaragua es, por mucho, el país más seguro de Centroamérica y uno de los más seguros de todas las Américas. El país tiene el mejor sistema de salud pública en Centroamérica y las carreteras más modernas. El sistema educativo de Nicaragua es considerado uno de los más innovadores de América Latina y comparte sus experiencias en constante intercambio con los demás países de la región.
Su sistema de control fitosanitario, regulación agropecuaria sanitaria y rastreo ganadero se encuentra entre los mejores del mundo. El país exporta granos básicos, lácteos y carne a la región y es prácticamente autosuficiente en la producción de alimentos para el consumo interno. Asimismo, la contribución de Nicaragua ha sido fundamental para asegurar una integración regional estable de la energía eléctrica y facilitar la adopción de fuentes de energía renovables. El año pasado, más del 80% de la electricidad del país se produjo a partir de fuentes renovables. Nicaragua ha sido muy proactivo en el desarrollo de las actividades regionales del Banco Centroamericano de la Integración Económica.
Cómo Llegamos Hasta Aquí
En 1990, Daniel Ortega y el FSLN aseguraron la primera entrega democrática del poder en la historia de Nicaragua, luego de elecciones que ningún observador imparcial podría describir como libres y justas, dada la grotesca intervención del gobierno norteamericano bajo el presidente George H. Bush. Aun así, el FSLN acató la decisión expresada por una clara mayoría del pueblo nicaragüense y acordó reconocer como presidenta a la candidata norteamericana Violeta Chamorro. Posteriormente, a lo largo de 17 años de lamentable mal gobierno neoliberal, año tras año el FSLN acumuló su apoyo de base a nivel municipal. Por ejemplo, en las elecciones municipales de 2000 ganó solo 52 de los 153 municipios del país, entre ellos la ciudad capital Managua. Luego, en 2004, ganó 87 municipios y fue reelegido en Managua.
Así que, para el momento de las elecciones nacionales de 2006, tenía suficiente apoyo electoral para derrotar a una derecha nacional dividida, incluso a una apoyada explícitamente con financiamiento directo de Estados Unidos y una descarada guerra psicológica dirigida por Estados Unidos contra Daniel Ortega y el FSLN. Para entonces, el sector empresarial privado de Nicaragua, así como un importante cuerpo de opinión en lo que entonces era la todavía muy influyente jerarquía de la Iglesia Católica, estaban preparados para contemplar un gobierno del FSLN liderado por Daniel Ortega. El FSLN prometió un Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional para abordar la profunda crisis socioeconómica de Nicaragua, mientras que los partidos políticos de derecha solo ofrecieron panaceas neoliberales de libre mercado aún más inútiles.
La población general estaba exhausta y exasperada por los cortes de energía eléctrica que duraban hasta 12 horas al día. Las pequeñas y medianas empresas del sector privado lucharon por sobrevivir. Los productores agrícolas y ganaderos familiares y cooperativos campesinos también tuvieron dificultades ya que prácticamente no tenían acceso a créditos asequibles ni a una orientación técnica adecuada. Los sistemas de salud y educación fueron prácticamente privatizados, excluyendo a las y los hijos de decenas de miles de familias. El sistema de seguridad social ofrecía servicios en constante deterioro, dependientes completamente del número relativamente pequeño de personas con empleo formal, lo que significaba una disminución de los recursos para poder garantizar el pago de pensiones e invalidez.
A las comunidades afrodescendientes e indígenas de la costa Caribeña de Nicaragua se les negaron los recursos que necesitaban para poder realizar los derechos de gran alcance conquistados bajo el gobierno revolucionario del FSLN de la década de 1980s, pero posteriormente se las descuidó por completo. El soborno y la corrupción prevalecían ampliamente en el sistema judicial, las autoridades municipales y el gobierno central. La policía fueron negados los recursos adecuados para combatir con eficacia la delincuencia organizada. Los servicios de emergencia no podían atender bien a la población que los necesitaba.
El ejército no recibió los fondos suficientes para proteger a las comunidades rurales remotas contra las bandas armadas que se aprovecharon de ellos. La infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria del país apenas se mantenía, y en regiones remotas del país no se mantenía en absoluto. El transporte público, principalmente propiedad de cooperativas, estaba crónicamente desactualizado, utilizando viejos autobuses de segunda mano comprados en los EE.UU., junto con camiones y minibuses suministrados por los países del antiguo bloque soviético durante la década de 1980.
El apoyo mayoritario de los votantes a los partidos de derecha se dividió después de la atroz corrupción oportunista y la negligencia del gobierno de la Alianza Liberal del presidente Arnoldo Alemán durante y después de la devastadora catástrofe del huracán Mitch en 1998. Poco después, una facción de la Alianza Liberal de Arnoldo Alemán desafió su liderazgo y, aunque enterraron sus diferencias para ganar las elecciones nacionales de 2001, nuevas amargas luchas internas causaron aún más división entre los partidos políticos de derecha al ingresar a las elecciones presidenciales de 2006. Ese año Daniel Ortega ganó la presidencia contra una oposición dividida, aunque los partidos liberales y otros partidos de derecha aún tenían mayoría en la Asamblea Nacional del país.
Una Segunda Fase de la Revolución Popular Sandinista
Durante su toma de posesión el 10 de enero de 2007, Daniel Ortega prometió que el pueblo de Nicaragua sería el protagonista de la nueva presidencia sandinista. Inmediatamente decretó que la salud y la educación serían gratuitas y se unió formalmente a lo que entonces era la Alternativa Bolivariana para las Américas, liderada por Cuba y Venezuela. El gobierno del FSLN tenía como objetivo completar el histórico programa revolucionario del partido de 1969 para crear un proceso de democratización socioeconómica de gran alcance. Los componentes principales de ese proceso incluyeron:
- consolidar la reforma agraria radical de la década de 1980 y garantizar los títulos de propiedad
- lograr la autosuficiencia alimentaria a través de programas masivos para pequeños y medianos productores
- mejorar grandemente el acceso al crédito para pequeñas empresas y microempresas urbanas y rurales
- garantizar el acceso universal gratuito a una educación y atención médica de buena calidad
- lograr la cobertura nacional del suministro de electricidad y agua,
- modernizar la infraestructura de transporte público, carreteras y puentes
- garantizar viviendas accesibles y dignas para decenas de miles de familias de bajos ingresos
- desarrollar la infraestructura portuaria y aeroportuaria
- promover la integración institucional y territorial de la Costa Caribe
- priorizar la igualdad económica y política y la seguridad de las mujeres
- mejorar la provisión de seguridad social y consolidar los derechos laborales
- restituir los derechos de las personas con capacidades diferentes
- garantizar un sistemático apoyo al deporte y a todas las expresiones de la vida cultural nicaragüense.
- mejorar la seguridad ciudadana y derrotar al crimen organizado y al narcotráfico
- asegurar un sistema penitenciario que prioriza la rehabilitación socioeconómica de las personas privadas de libertad
- garantizar una administración pública honesta
- diversificar enormemente las relaciones exteriores y el comercio exterior de Nicaragua.
Organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI o el Banco Interamericano de Desarrollo reconocen que Nicaragua es un país con uno de los mejores registros en cualquier lugar, por el uso eficiente de los préstamos para el desarrollo. La Fiscalía General de Nicaragua cuenta con una unidad de auditoría e inspección dedicada específicamente a controlar el uso apropiado de los fondos por parte de los 153 municipios del país. Bajo el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, el gobierno central ha trabajado muy de cerca con las autoridades municipales locales para complementar programas nacionales para democratizar la economía, restaurando los derechos de las personas a la salud y la educación, al deporte y la cultura, a espacios públicos atractivos y un medio ambiente limpio.
Además de tener el sistema de salud pública más grande y mejor equipado de la región, su innovador sistema educativo garantiza una educación de buena calidad en las zonas rurales, incluso a nivel universitario. El país es líder regional en educación para las personas con necesidades especiales y aplica políticas de empleo y educación técnica fuertemente empoderadoras para las personas con discapacidad. Nicaragua ha sido durante mucho tiempo el país líder en la región en cuanto al número de mujeres en puestos de autoridad pública y por la igualdad de género y la protección de mujeres en general. Las comunidades indígenas y afrodescendientes de la costa caribeña del país gozan de una autonomía institucional sin paralelo en la región.
Un aspecto importante de la paz y la seguridad del país ha sido su política bien pensada de la rehabilitación de las personas privadas de libertad a las cuales periódicamente se les permite a un número significante la libertad condicional domiciliaria. La policía nacional y las fuerzas armadas son profundamente patrióticas, compuestas abrumadoramente por personal de familias de bajos ingresos de todas las comunidades urbanas y rurales del país y se identifican explícitamente como «el pueblo uniformado». Los programas deportivos y culturales del país ofrecen infraestructura y oportunidades decididamente orientadas a fomentar la participación de jóvenes de todas las edades, lo que ha sido esencial para fomentar el maravilloso orgullo nacional y compromiso con la identidad y las tradiciones de Nicaragua.
El Desafío del Sandinismo
Después de 20 años de la segunda fase de su proceso revolucionario, el Sandinismo es una parte más integral que nunca de la identidad nicaragüense. Después de 1990, las élites gobernantes estadounidenses apostaron a que el FSLN se desintegraría y desaparecería, tal como pensaban que la Revolución Cubana también colapsaría. En cambio, en Nicaragua, el Sandinismo continúa desafiando al capitalismo empresarial occidental a través de su enfoque incuestionablemente exitoso en las necesidades de la persona humana y las aspiraciones de las familias del país. Su éxito es una condena categórica de las condiciones de vida de las mayorías empobrecidas en sus países vecinos.
Nicaragua también desafía a los despistadas neocoloniales progresistas y autodenominados radicales del Occidente que intentan imponer criterios políticos irrelevantes desde hace mucho tiempo para la lucha de Nicaragua a reducir la pobreza contra un sistema internacional de comercio y finanzas adverso diseñado para aplastar la democratización económica. Los logros revolucionarios del Sandinismo en Nicaragua solo han sido posibles porque el Frente Sandinista, liderado por Daniel y Rosario, ha prestado atención a las preocupaciones de la gente en todo el país, entre todos los grupos étnicos y todas las clases socioeconómicas. La apertura y tolerancia de su gobierno antes del 2018 permitió a Estados Unidos y sus aliados locales el espacio y la oportunidad para montar el intento de golpe de Estado ese año y, después de su colapso, intentar desestabilizar el proceso electoral de 2021, que también fracasó.
Ahora el Sandinismo es más fuerte que nunca en Nicaragua. Políticamente, el gobierno y las instituciones del país son más resilientes y la población siente un gran optimismo por el futuro. La economía del país continúa estando entre las más abiertas y diversificadas de la región, con una fuerte inversión extranjera, reservas robustas, exportaciones récord y una creciente producción nacional. La política exterior del gobierno es inequívoca en su antiimperialismo y la defensa de los principios básicos de la convivencia internacional. Por encima de todo, el desafío que Nicaragua representa es el mismo que ha sido durante cien años, la lealtad de su gente a la visión y el ejemplo de sus grandes héroes nacionales y universales, Rubén Darío y Augusto Sandino.
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Este artículo se publicó originalmente en Tortilla con Sal.
Stephen Sefton, reconocido autor y analista político residente en el norte de Nicaragua, participa activamente en proyectos de desarrollo comunitario centrados en la educación y la salud. Es investigador asociado del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG).
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