En marcha hacia una agricultura de excelencia, en el año recién concluido Vietnam aumentó sustancialmente el número de entidades productoras y procesadoras de alimentos de ese origen, con un creciente uso de tecnologías modernas.

En 2018 se crearon en el país dos mil 200 empresas agrícolas, con lo ahora estas totalizan nueve mil 235, con un capital promedio de 773 mil dólares, muy por encima del promedio de las entidades de otros sectores (438 mil 600 dólares).

Grandes grupos nacionales dedicados a la producción de alimentos (Nafoods, TH, Dabaco Vietnam, Masan, Lavifood, Doveco…) hicieron importantes inversiones, sobre todo la agricultura de alta tecnología.

En el año, por ejemplo, entraron en operaciones 16 fábricas procesadoras de verduras y frutas, carne de cerdo y aves de corral, lo que contribuyó a aumentar la producción, diversidad y calidad de los productos, tanto los destinados al consumo nacional como a las exportaciones.

También aumentaron significativamente las capacidades de almacenamiento.

El jueves último, el primer ministro Nguyen Xuan Phuc instó a todos los factores relacionados con la agricultura a trabajar por convertir a Vietnam en una de las 15 naciones más avanzadas en ese campo en la próxima década y en uno de los 10 mayores centros mundiales procesadores de productos agrícolas.

En una conferencia sobre las proyecciones del sector, Xuan Phuc señaló que en 2019 la agricultura vietnamita debe crecer como mínimo tres por ciento y realizar exportaciones por un valor de 43 mil millones de dólares.

En el año recién concluido las ventas de renglones agrícolas al exterior le significaron a Vietnam ingresos por algo más de 40 mil millones de dólares, una cifra sin precedentes.

El movimiento cooperativista también experimentó un apreciable crecimiento, propulsado por la consecuente aplicación de la Ley de Cooperativas, promulgada en 2012.

Según reportó el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MARD), en 2018 se establecieron otras mil 935 de esas entidades, lo que elevó la cifra a cinco mil 816 desde la promulgación de la ley en 2012. Ahora Vietnam tiene unas 13 mil 400 cooperativas agrupadas en 39 federaciones.

En el año, además, se sumaron a la vida productiva mil 500 granjas agrícolas, con lo que el total nacional ascendió a unas 35 mil 500.

En la esfera de la distribución también se han experimentado notables avances.

La conectividad de la producción con el mercado y las cadenas de valor se ha fortalecido y estandarizado, con seis mil 800 modelos que cubren alrededor de un millón de hectáreas, junto a muchas instalaciones de cría de animales y piscicultura integradas a la cadena.

En la citada conferencia, el primer ministro abogó por abolir las normas obsoletas e intensificar la construcción de zonas rurales de nuevo tipo, aplicar tecnologías de avanzada y promover con mayor fuerza los productos clave de cada provincia.

Hace unos días, al hablar en el VII Congreso del Sindicato de Agricultores, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, Nguyen Phu Trong, afirmó que la agricultura y los hombres de campo son factores estratégicos en el desarrollo y la seguridad del país.

El Partido y el Estado consideran a la agricultura, los agricultores y las áreas rurales factores estratégicos en la industrialización, la modernización y la defensa de la nación, así como una fuerza importante para el desarrollo socioeconómico y la protección ambiental, dijo.

Pese a que más de uno de cada tres trabajadores vietnamitas trabaja en la agricultura, sus contribuciones al Producto Interno Bruto son apenas del ocho por ciento, lo que denota la necesidad de modernizar y reorganizar el sector.

Pero los avances son impresionantes: de un país con una crónica escasez de alimentos, debido en gran parte a las sucesivas guerras que debió librar, Vietnam pasó a ser un gran exportador de arroz, frutas, vegetales y productos acuícolas, y en la actualidad es el segundo mayor productor agrícola del sudeste asiático.

En permanente progresión, esos y otros renglones afines satisfacen casi toda la demanda interna.

Alberto Salazar

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