Abuelas de Plaza de Mayo, cuando el amor lo puede todo

Las Abuelas de Plaza de Mayo volcaron su dolor por la pérdida de sus hijos desaparecidos en la última dictadura militar argentina (1976-1983) en una lucha permanente que hoy se ve reflejada en cada nieta y nieto que logran recuperar.

Ejemplo de constancia y grandeza, las Abuelas celebrarán juntas este martes la bienvenida de la nieta número 126, la quinta en lo que va de 2017, uno de los tantos bebés secuestrados en una época gris y dura para la historia de esta nación austral que, pasadas cuatro décadas después, aún lacera a muchas familias.

Hoy al filo del mediodía, Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas, ofrecerá una rueda de prensa en la que brindará los detalles de cómo lograron recuperar la identidad de esta mujer de la que aún se desconoce su historia, cuya noticia invadió las redes sociales la víspera.

En el encuentro estarán presentes familiares y compañeros de militancia del padre y la madre de la nueva nieta, quien se encuentra feliz de haber conocido la verdad, expresó en un comunicado esa organización de derechos humanos, que solicitó a la prensa y a la sociedad en general la prudencia, el respeto y la confidencialidad que estas noticias requieren.

La buena nueva llega como un rayo de esperanza y alivio en medio de un año significativo para las Abuelas, quienes el 26 de octubre, el mismo día en que recordaron los 40 años de su lucha, anunciaron la recuperación de la nieta número 125.

Desde que comenzaron esta batalla por tratar de saber el paradero de los bebés de sus hijos nacidos en cautiverio, arrebatados a sus padres desaparecidos, poco a poco, con perseverancia y dedicación, estas abuelas heroicas han logrado devolver la identidad de muchos jóvenes que hoy pueden respirar en paz consigo mismos de saber quiénes son verdaderamente.

Según se cuenta, unos 500 hijos de desaparecidos fueron apropiados como ‘botín de guerra’ por las fuerzas de represión en el llamado Proceso de Reorganización Nacional, algunos fueron entregados directamente a familias de militares, otros abandonados en institutos sin identificación y otros más vendidos.

Cuando las Abuelas logran restituir la identidad de alguno de sus nietos lo hacen a través de un comunicado de prensa para compartir con la sociedad la alegría del reencuentro pero sólo se da información de la familia de origen, es decir de los jóvenes padres desaparecidos que dieron vida a este joven que vivió sin conocer esa historia.

Ha sido un año cargado de emociones, sobre todo en estos dos últimos meses en los que pudieron restablecer y recuperar en corto tiempo dos nietas.

Y, aunque demorado, también se hizo un poco de justicia hace poco días en el tercer juicio oral en la causa ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), el mayor centro clandestino durante la dictadura, donde nacieron muchos de los niños que hoy ellas buscan.

Tras un largo juicio extendido durante los últimos cinco años, la semana última el Tribunal Criminal Federal número cinco condenó a prisión perpetua a 29 represores y a penas de entre ocho y 25 años a otros 19, por los crímenes cometidos en ese lugar.

Entre ellos fueron condenados a la pena máxima Jorge ‘Tigre’ Acosta, jefe del grupo de tareas 3.3.2 (GT332), y Alfredo Astiz, capitán de la Armada que estuvo infiltrado en los grupos de derechos humanos que luchaban contra la represión, quien cumplirá cárcel por los delitos de secuestro, torturas, privación ilegítima de la libertad, homicidio y sustracción y ocultación de identidad de menores de edad.

Por primera vez también fueron juzgados dos pilotos que condujeron los siniestros vuelos de la muerte, en los que los desaparecidos eran encapuchados y arrojados al mar.

Son 126 hoy y la lucha continúa. Las Abuelas, muchas de ellas longevas, saben que queda mucho por hacer y en memoria de los 30 mil desaparecidos siguen con su constancia y trabajo cada día por recuperar la identidad arrebatada a esos hombres y mujeres que hoy le agradecen.

Maylín Vidal

Artículos de:

Disclaimer: The contents of this article are of sole responsibility of the author(s). The Centre for Research on Globalization will not be responsible for any inaccurate or incorrect statement in this article. The Center of Research on Globalization grants permission to cross-post original Global Research articles on community internet sites as long as the text & title are not modified. The source and the author's copyright must be displayed. For publication of Global Research articles in print or other forms including commercial internet sites, contact: [email protected]

www.globalresearch.ca contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available to our readers under the provisions of "fair use" in an effort to advance a better understanding of political, economic and social issues. The material on this site is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving it for research and educational purposes. If you wish to use copyrighted material for purposes other than "fair use" you must request permission from the copyright owner.

For media inquiries: [email protected]