Acciones callejeras violentas de opositores en Bolivia y maniobras mediáticas del neoliberalismo internacional confirman hoy que otra operación tipo Maydán busca impedir la reelección del principal candidato a ganar las elecciones presidenciales de 2019, el mandatario Evo Morales. ‘Toma de instituciones violentamente contratando personas, grupos para que vayan y destruyan esas instituciones públicas, jornadas de violencia planificadas para intentar destruir lo que significa la democracia en Bolivia, ese es el verdadero plan que tiene la oposición’, denunció ante la prensa el viceministro de Régimen Interior y Policía, José Luis Quiroga, al describir lo ocurrido este martes en la ciudad de Santa Cruz.

En un escenario muy similar al que concluyó a inicios de 2014 con el derrocamiento del gobierno constitucional de Víctor Yanukóvich en Ucrania, la violencia de la oposición boliviana y de estudiantes de la Universidad Gabriel René Moreno concluyó con la quema del Tribunal Electoral Departamental santacruceño y el saqueo y destrucción de otras instituciones estatales, según Quiroga.

Los canales de televisión bolivianos mostraron imágenes de grupos con los rostros cubiertos que con el pretexto de rechazar la candidatura del binomio Evo Morales-Álvaro García Linera, habilitado recientemente por el Tribunal Supremo Electoral para los comicios primarios y generales, atacaron las instalaciones del órgano electoral departamental, la Empresa de Telecomunicaciones, el edificio de Impuestos Nacionales y el Palacio de Justicia.

Aseguró Quiroga que esos actos son similares a los registrados en 2008, cuando elementos separatistas derechistas bolivianos intentaron consolidar un golpe al que denominaron ‘cívico prefectural’, para derrocar al primer estadista indígena.

Recordó el vicetitular que la semana pasada ocurrieron similares manifestaciones violentas en el Tribunal Supremo Electoral en La Paz, y que esas acciones de grupos radicales contratados por opositores conservadores desembocaron en la muerte de una mujer trabajadora en el municipio Riberalta, en Beni.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, calificó de vandalismo impulsado por la oposición los desórdenes registrados en Santa Cruz.

‘¿Qué democracia se defiende destruyendo el Ã’rgano Electoral?’, preguntó la legisladora en un tuit y precisó que eso es delincuencia.

Rechazó, asimismo, la referencia de líderes opositores a ‘infiltrados’, y argumentó que son ellos mismos quienes convocan todos los días a la violencia de parte de los comités cívicos y las plataformas.

CAMPAÑA INTERNACIONAL 

El auge de la violencia en el plano interno tiene como antecedente una declaración injerencista aprobada el sábado último por el foro internacional Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), sobre Bolivia.

Según el texto rubricado por 20 expresidentes partidarios de las políticas neoliberales, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea, deben ‘mantenerse vigilantes y disponer las medidas preventivas y efectivas necesarias y apropiadas a la ruptura del orden constitucional y democrático ocurrido en Bolivia bajo la presidencia de Evo Morales’.

Al criticar a esta veintena de representantes de la derecha internacional, Morales recordó que entre ellos figura el extitular del gobierno español y exjefe del Partido Popular, José María Aznar, quien en 2003 apoyó la invasión militar encabezada por Estados Unidos contra Iraq.

‘No sé si los 20 expresidentes tienen cierta conciencia social, sentimiento de humanidad: ellos representan al capitalismo y más defienden al capitalismo y al imperio que al pueblo o a los pueblos del mundo’, concluyó el estadista boliviano durante una intervención pública en Cobija, Pando.

Jorge Petinaud

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