El secretario del Interior, Ryan Zinke, es hoy la más reciente incorporación a la larga lista de despidos, renuncias y cambios de puesto que se registran en la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

Un día antes de las elecciones de medio término del 6 de noviembre pasado, el jefe de la Casa Blanca indicó que luego de esos comicios esperaba realizar movimientos en su gabinete, lo cual atribuyó a procedimientos habituales luego de ese tipo de cita en las urnas.

A partir de esa fecha, el mandatario republicano ya dio a conocer tres salidas importantes de miembros de su Gobierno: el fiscal general, Jeff Sessions; el jefe de personal, John Kelly, y el propio Zinke.

La noticia de que Sessions dejaría su puesto la dio a conocer el gobernante justo al día siguiente de las elecciones, y resultó un anuncio muy esperado dado que durante meses Trump atacó en público al titular del Departamento de Justicia.

El motivo principal de la inconformidad del presidente con el exfiscal general tuvo que ver con la pesquisa que continúa en este país sobre una supuesta interferencia rusa en las elecciones de 2016 y una presunta complicidad con el equipo del mandatario.

Poco después de asumir su puesto, en marzo de 2017, Sessions anunció que se recusaba de esa investigación por sus vínculos con la campaña electoral del presidente, una decisión muy criticada por el jefe de la Casa Blanca.

En lugar de Sessions, Trump designó de manera interina a Matthew Whitaker, un hombre que generó gran polémica por sus pronunciamientos previos contra la pesquisa acerca de los comicios de hace dos años.

Su papel como fiscal general en funciones, sin embargo, debe durar poco tiempo, pues el 7 de diciembre Trump afirmó que nominará para la posición al exfiscal general William Barr, quien de ser confirmado por el Senado será la persona encargada de supervisar la mencionada investigación.

Aunque no con tanta certeza como en el caso de Sessions, la salida de Kelly de su posición de jefe de gabinete también estaba prevista, en medio de reportes de que su vínculo con el jefe de Estado se había deteriorado considerablemente.

John Kelly se irá hacia el final del año, manifestó el gobernante republicano el 8 de diciembre, cuando se refirió al jefe de gabinete como ‘un gran tipo’ y dijo que apreciaba mucho su servicio.

En ese momento los medios estadounidenses señalaron que la opción preferida por el mandatario para sustituirlo era el actual jefe de personal del vicepresidente Mike Pence, Nick Ayers, pero poco después se conoció que este último rechazó aceptar la posición.

Durante los últimos días diferentes organizaciones periodísticas divulgaron que el gobernante ha tenido problemas para encontrar a alguien adecuado que acceda a ocupar el puesto, pero el propio Trump rechazó tales noticias.

En lugar de dar a conocer el nombre de un sucesor, el jefe de Estado dijo el viernes que el director de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, se desempeñará de manera interina como jefe de gabinete.

De acuerdo con la revista Time, la próxima salida de Kelly y la llegada de una tercera figura para ese papel (Kelly reemplazó a Reince Priebus en julio de 2017), marcará el récord de más ocupantes de ese cargo en solo 24 meses de gobierno.

En el caso de Zinke, se dio a conocer su renuncia ayer en medio de los crecientes llamados a que dimitiera debido a múltiples investigaciones vinculadas con transacciones de bienes raíces en su estado natal de Montana y su conducta en el cargo.

Además, en el tiempo transcurrido desde los comicios de medio término Trump también nominó a la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, para suceder la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, quien el pasado 9 de octubre manifestó de dejará el cargo al cierre de 2018.

Pese a que el mandatario quiere mostrar los más recientes movimientos como un proceder habitual de las administraciones, diversas fuentes señalan esas salidas como muestra del caos y los problemas internos del ejecutivo.

Como prueba de ello podría verse que este año también abandonaron sus posiciones el exsecretario de gabinete de la Casa Blanca Rob Porter; y la antigua directora de Comunicaciones de la mansión ejecutiva Hope Hicks, ambos en febrero; además de Gary Cohn, quien hasta marzo fue jefe del Consejo Económico Nacional.

Uno de los cambios más notables ocurrió en marzo, cuando terminó la labor del exsecretario de Estado Rex Tillerson, una figura que tuvo diferencias considerables con el mandatario en varios temas, y que fue reemplazada por el hasta entonces director de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeo. También en marzo salieron el exconsejero de seguridad nacional Herbert McMaster; y el exsecretario de Asuntos de Veteranos David Shulkin; en tanto en julio renunció el exjefe de la Agencia de Protección Ambiental Scott Pruitt; y en agosto se anunció la salida del abogado de la Casa Blanca Don McGahn.

Martha Andrés Román

> > > > > > > >