Las concesiones de Trump a Corea del Norte: Promesas huecas fácil de romperse

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Es cierto que la cumbre entre Kim Jong-un y Trump fue histórica, una reunión cara a cara por primera vez entre los líderes de Corea del Norte y Estados Unidos.

Unas cuantas horas de conversaciones y, luego, un acuerdo marco para terminar, pero en realidad esto no cambia nada los objetivos imperiales de Estados Unidos.

Los Gobiernos de Estados Unidos nunca negocian de buena fe, especialmente con países independientes y soberanos como Corea del Norte. Salvo excepciones extraordinarias.

Washington exige todo a cambio de promesas huecas. Trump no dio nada, ofrece más retórica que concesiones, sin vinculación alguna, nada que garantice una paz duradera en la península, nada que sugiera una nueva hoja de ruta de Estados Unidos en cuanto a un trato justo con la República Popular Democrática de Corea.

Así no funciona el imperialismo: buscando el dominio sobre otras naciones. Washington busca la hegemonía global.

El régimen de Trump quiere la sumisión de Pyongyang, y la desnuclearización es un paso previo para lograrlo, dejando al país indefenso frente a un futuro ataque perpetrado por Estados Unidos, con lo cual, las conversaciones que se llevan a cabo en la actualidad no auguran éxito.

La disuasión nuclear es su defensa más efectiva contra la temida agresión estadounidense, pues constituye una forma de prevenirla.

A lo largo de su historia, Corea del Norte nunca atacó a otra nación, en estos momentos no amenaza a ninguna otra, no hay motivo para la ansiedad en el Sur y Japón.

Pero The New York Times no piensa igual, y sostiene que la cumbre entre Kim y Trump dejó a los países de la región “con nuevas ansiedades (…) exacerbando sus temores sobre el compromiso a largo plazo de Estados Unidos para salvaguardar la zona”.

La única amenaza es la presencia de Estados Unidos, su furia imperial por la dominación, nada más. La región estaría mucho más segura con todas las Fuerzas Armadas estadounidenses fuera de ahí, no al revés.

Es poco probable que los ejercicios militares de Estados Unidos se suspendan, por lo menos en el corto plazo, lo mismo retirar las Fuerzas Armadas norteamericanas de Corea del Sur, todo apunta a que Trump sólo está fanfarroneando, son medidas que no van a llevarse a cabo.

Los tiempos:

“Desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido un líder en el Este de Asia, proporcionando garantías de seguridad a sus aliados de Japón y Corea del Sur”.

Estados Unidos es una potencia invasora, su presencia regional se basa principalmente en desafiar a China, no a Corea del Norte, a pesar de que ninguno de los dos países lo amenaza.

La seguridad regional sería mucho mejor si se pusiera fin a la presencia militar de Washington. Es provocador, desestabiliza la región, no la protege.

Corea del Norte ve, con razón, los ejercicios militares dirigidos por Estados Unidos como ensayos para atacar al país. China está indignada, de manera justificada, por los buques de guerra del Pentágono que se acercan a ella o invaden sus aguas territoriales. Los considera actos hostiles inaceptables.

Los tiempos:

“Para China, en cambio, el objetivo final es reducir la influencia estadounidense en la región a medida que busca consolidar y expandir su propio poder”.

“La eliminación de las tropas estadounidenses de Corea del Sur, considerada por el señor Trump como una posibilidad, es un objetivo de larga data de Pekín”.

Washington tiene una preocupante historia de intromisión en partes del mundo que no le pertenecen, prácticamente en todas partes.

Pekín se opone, con justa razón, a los actos de provocación de Estados Unidos. Si sus buques de guerra [de China] se atrevieran a acercarse a las costas Este u Oeste de Estados Unidos o navegaran hacia el Golfo de México, o si sus tropas se posicionaran cerca de las fronteras Norte o Sur de Estados Unidos, Washington probablemente consideraría las acciones como un ‘casus belli’.

Sin embargo, el imperio de bases militares [de Estados Unidos] ha terminado por amenazar la paz y la estabilidad mundial, rodeando a Rusia, China y otros países con fuerzas hostiles, acciones que nunca toleraría de otras naciones.

La agenda imperial de Washington, su política de guerra permanente y sus ambiciones hegemónicas son los únicos motivos de ansiedades en la región [de la península], más no las “amenazas” de China o Corea del Norte, pues simplemente no existen.

Ambos países buscan relaciones de cooperación con otros, no así el dominio sobre ellos. No quieren la guerra con ningún país.

Stephen Lendman

Stephen Lendman: Investigador asociado del Centro de Investigación sobre la Globalización, corresponsal de Global Research con sede en Chicago.

Artículo original en inglés:

Trump’s Concessions to North Korea: Empty Promises to be Broken, publicado el 14 de junio de 2018.

Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research).

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