La celebración del Congreso de Diálogo Nacional Sirio en este sureño balneario, constituye hoy una fuerte, pero difícil apuesta de Rusia por la paz en el país levantino, en medio de una oposición abierta de Occidente.

La reticencia a aceptar la necesidad de celebrar el Congreso se inicia por la Casa Blanca, desde donde se emitió una declaración pública en ese sentido, a la cual se refirió en su momento el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

Resalta la oposición de Estados Unidos, si se tiene en cuenta que para ese país la existencia del movimiento terrorista Estado Islámico (EI) es muy real, mientras Rusia declara, por el contrario, que derrotó a sus fuerzas mejor preparadas, de las que solo quedan algunos focos.

Precisamente, Washington parece recurrir a la época de los hombres primitivos, cuando éstos frotaban madera o chocaban piedras para con sus chispas prender la hierba seca y crear el fuego, en su caso, para volver a avivar la llama de la inestabilidad y el caos en Siria.

Washington que, como afirma Damasco, creó una crisis artificial en un país donde primaba la armonía étnica y religiosa, está interesado en mantener las chispas en Siria para justificar su presencia en la nación mesoriental.

Algunos analistas estiman que donde Estados Unidos despliega instalaciones militares, es para quedarse por un bueno tiempo y de eso pueden hablar los japoneses, los europeos occidentales o los afganos.

La diferencia es el pisoteo del derecho internacional que acompaña al presidente estadounidense, Donald Trump, quien fue más lejos que su antecesor demócrata Barack Obama, pues este en todo momento evitó hacer pública la presencia de tropas norteamericanas en suelo sirio.

Trump, pese a anunciar en un inicio que su objetivo era acabar con el terrorismo en Siria, sin entrar en asuntos internos de ese país, en la práctica demuestra una injerencia mucho más agresiva, con la creación de una decena de bases militares.

Además, como denunció en su momento el mando militar ruso, instructores estadounidenses preparan al llamado Nuevo Ejército Sirio (NES), en parte con población civil reclutada en campos de refugiados, con exmiembros del EI y guerrilleros kurdos.

El NES vuelve con los propósitos de luchar para el derrocamiento del legítimo presidente sirio, Bashar Al Assad.

Aunque se dejó de hablar en público de ese objetivo, al menos más que al principio del conflicto, Occidente tampoco deja a un lado ese propósito,pero ahora lo hace con una visión a más largo plazo, pues Al Assad salió fortalecido con la derrota del terrorismo en su país.

En medio de esas circunstancias, a lo cual se suma la operación Ramo de Olivo, lanzada por el ejército turco contra la norteña ciudad siria de Afrin, se efectúa el mencionado congreso intersirio.

Rusia busca concebir en Sochi la anhelada idea de una asamblea constituyente con participación de la mayor cantidad posible de elementos de la oposición siria, tanto interna como externa, y el gobierno, para poner en buen camino un proceso político.

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajarova, en su momento denunció las presiones ejercidas a la oposición siria para que dejara de asistir al evento en este sureño balneario, de ahí que se escucharan anuncios de boicot de elementos opositores del país levantino.

Pero la cifra manejada por las autoridades rusas de mil 600 delegados podría significar que tales presiones estuvieron lejos de contar con el éxito deseado, aún cuando se debe confirmar si en Sochi estará presente una delegación de la comunidad kurda, estiman analistas.

El asunto kurdo es un tema espinoso para Turquía, que califica a las formaciones armadas de esa comunidad siria de terroristas, y como tal las sitúa entre los objetivos de su operación en el norte sirio.

Ankara, junto a Irán y Rusia, son copatrocinadores del congreso intersirio y de la formación de cuatro zonas de distensión en el país levantino, así como de las conversaciones en Astaná entre grupos armados y representantes del gobierno del estado mesoriental.

Muchas son las preguntas abierta para este 30 de enero, cuando funciona la sesión principal del mencionado congreso, que reúne al mayor espectro de la oposición reunida en un evento, desde el inicio del conflicto en 2011.

Antonio Rondón García

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