La cuarta ronda de negociaciones para tratar de conseguir la paz en Siria en Ginebra, Suiza, es de nuevo objeto de dilaciones y la perfidia de quienes patrocinan el terrorismo, reflejadas en acciones políticas endebles de la oposición y los atentados y sabotajes de los extremistas armados.

Tanto el Estado Islámico, Daesh en árabe, como el Frente para la Conquista del Levante, otrora Al Nusra, y grupos asociados a éstos, incrementan los ataques a la infraestructura en territorio sirio.

Bashar Jaafari, representante permanente de Siria ante Naciones Unidas y jefe de la delegación oficial en Ginebra, calificó como un ataque político al proceso de paz el doble ataque perpetrado este sábado en Homs y que costó la vida a medio centenar de personas. Con estos ataques, sostuvo, el Frente al Nusra buscaba frustrar las conversaciones, ‘pero no caeremos en la trampa’ y reiteró que quienes no condenen esas acciones están indudablemente del lado de los terroristas, luego de una reunión con el enviado especial, Staffan De Mistura.

Semanas antes del inicio de las reuniones en Ginebra, el ex AlNusra y Daesh y en una no aparente coordinación teórica pero sí práctica, incrementaron los ataques suicidas y el sabotaje a plantas de gas en la central provincia siria de Homs y en poblados y localidades de la de Deraá, a unos 100 kilómetros al sur de Damasco.

De igual forma, lanzaban ofensivas en Deir Ezzor y Sweida, junto a la frontera con Jordania y cuando previamente el gobierno de Ammán anunció disposición de grupos armados para entablar negociaciones y un cese del fuego.

Junto a esto, tanto el ex Al Nusra, desde la región de Idleb como el Daesh, desde Raqqa y hacia Palmira, en la provincia de Homs, lanzaban proyectiles de mortero contra Alepo y localidades cercanas o destruían monumentos arqueológicos en la historica ciudad en medio del desierto sirio, la cual reocuparon en diciembre pasado.

Entre las más graves afectaciones, está el sabotaje a las plantas de gas generadores del 65 por ciento por ciento de la electricidad del país, todas prácticamente fuera de servicio y que obligan a nuevas medidas del racionamiento y que alcanzan las 20 horas diarias.

De otro lado, de mantiene una complicada situación militar en la región Al Bab, en el norte de Alepo y fronteriza con Turquía, cuyas tropas penetraron en territorio sirio desde agosto del 2016 para ejecutar una llamada Operación Eufrates, presuntamente destinada a combatir al Daesh y a los grupos de las autodefensas kurdas.

No obstante ese escabroso panorama, y la desunión evidente entre los miembros del oposicionista Alto Comité de Negociaciones (ACN) y otras organizaciones que no lo integran, la sensata actuación del gobierno sirio, Rusia e Irán, mantienen esperanzas en el diálogo sin condiciones previas de ninguna de las partes.

Con ese objetivo y a pesar de los obstáculos, se busca atenuar una crisis por una guerra impuesta a esta nación del Levante y que ha costado más de medio millón de personas muertas, mutiladas o heridas, así como pérdidas económicas superiores a los 200 mil millones de dólares.

Pedro García Hernández

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