Donald Trump, el candidato de Manchuria y la “investigación rusa”. La intriga Rosenstein-Comey-Mueller

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Se había programado que el fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, fuera despedido por el presidente Trump el jueves 27 de septiembre. Esa reunión se pospuso hasta la próxima semana para evitar una superposición con las audiencias del Senado sobre la nominación de Brett Kavanaugh a la Corte Suprema. Mientras tanto, Rosenstein ha acordado reunirse en privado con legisladores republicanos.

El desenlace del asunto Rosenstein es incierto. Está íntimamente relacionado con la historia del ‘Rusia-gate’, lanzado antes de las elecciones de noviembre de 2016. ‘Rusia-gate’ consistió en presentar a Trump como un candidato manchuriano controlado por el Kremlin.

Ya antes de su inauguración, los medios de comunicación habían señalado que “Trump era como dormir con el enemigo”. De manera subyacente, la narrativa política se centró en la destitución (‘impeachment’).

Belleville Demócratas Nacionales, 13 de enero de 2017,

Durante la campaña electoral de 2016 el objetivo desde un principio fue desacreditar a Trump, presentándolo como un candidato manchuriano al servicio de los intereses del Kremlin.

Antes de las elecciones del 8 de noviembre, el ex secretario de Defensa y director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), Leo Panetta, ya había insinuado que Trump representaba una amenaza para la seguridad nacional. The Atlantic (8 de octubre de 2016) por su parte, describió a Trump como un “candidato moderno de Manchuria”.

Esta campaña anti-Trump continuó sin cesar luego de las elecciones. Irónicamente, Rod Rosenstein, quien había sido nominado para ocupar el cargo de Fiscal General Adjunto por el presidente Trump en febrero de 2017, actuó contra el mismo Trump casi inmediatamente después de su ratificación el 27 de abril de 2017.

El mandato del fiscal general adjunto de Trump, Rod Rosenstein, era organizar la llamada “investigación rusa” relacionada con la presunta interferencia del Kremlin en las elecciones de noviembre de 2016. Lo primero que hizo Rosenstein fue despedir al director de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), James Comey, y nombrar al exdirector del FBI, Robert Mueller, como Consejero Especial para dirigir la “investigación rusa”.

Los comentarios de Trump profundizan el conflicto con el Departamento de Justicia

Cronología ‘fast track’

  • El 1 de febrero de 2017, Rod Rosenstein es nominado por el presidente Trump para el cargo de fiscal general adjunto;
  • 27 de abril de 2018: Rod Rosenstein asume el cargo de fiscal general adjunto;
  • 9 de mayo de 2017 Rosenstein despide al director del FBI, James Comey. Tras su despido, Andrew McCabe, un compañero de Hillary Clinton, es nombrado director interino del FBI;
  • 19 de mayo de 2017. Diez días después, la oficina del fiscal general designa al ex director del FBI, Robert Mueller, como Consejero Especial para dirigir la “investigación rusa”.

El fiscal general adjunto Rod Rosenstein contribuyó en gran medida al despido del Director del FBI James Comey. Esa decisión no vino por orden del presidente Trump.

Rod Rosenstein (imagen a la derecha) preparó un memorando de tres páginas, criticando a James Comey por su manejo de la investigación de los correos electrónicos de [Hillary] Clinton y la publicación de su segunda carta dirigida al Congreso del 28 de octubre de 2016, apenas 11 días antes de la jornada electoral.

Esta acción de Comey, denominada “sorpresa de octubre” (2016) fue en gran parte perjudicial para la candidatura de Clinton. Ciertamente, no fue en contra de los intereses de Donald Trump. En este sentido, Comey no pudo ser acusado de encubrimiento de la corrupción y el fraude dentro del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés).

¿Cuál fue el propósito de despedir al director del FBI, James Comey, el 9 de mayo de 2017, cui bono? ¿Quién estaba detrás de esto?

Aunque Trump respaldó a regañadientes el despido de Comey, con base en la recomendación de Rosenstein, esa decisión fue en gran parte perjudicial para Trump. Le dio luz verde a Rosenstein para nombrar a Mueller e iniciar la “investigación rusa”.

En los hechos, la decisión fue tomada por la oficina del Procurador General haciendo a un lado a la presidencia, precisamente con el fin de eliminar los posibles obstáculos en la conducción de la investigación de la supuesta “colusión Trump-Moscú”. Una vez que Comey se ha hecho a un lado, la “investigación rusa” no abordará ni la corrupción ni el fraude que dentro del Comité Nacional Demócrata, incluidos los correos electrónicos de [Hillary] Clinton.

En este sentido, queda claro que el despido de Comey fue programado, quien era visto como una persona impredecible y poco cooperativa [para realizar la investigación]. Además, la decisión tenía la intención de socavar la presidencia de Donald Trump.

E inmediatamente después del despido de Comey, el fiscal general adjunto Rod Rosenstein nombró al exdirector del FBI, Robert Mueller, para que se desempeñara como consejero especial del Departamento de Justicia de Estados Unidos para investigar la supuesta interferencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. Ese nombramiento estaba dirigido a atender la denominada “investigación rusa”. Su intención era sostener el mito del ‘Rusiagate’ para socavar la presidencia de Trump.

La investigación de Mueller bajo los auspicios del Departamento de Justicia tenía por objetivo “explorar cualquier coordinación entre la campaña presidencial de 2016 de Donald Trump y el gobierno ruso como parte de la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 en Estados Unidos”.

Rosenstein fue el artífice de ese proceso. ¿Quién estaba detrás de él?

En este momento, el despido de Rosenstein está en el limbo. Si es despedido, se abre una caja de pandora. La “investigación rusa” dirigida por el consejero especial Robert Mueller podría estar en peligro.

Lo que esto significa es que si Rosenstein es despedido por Trump, la misión de Mueller como consejero especial en la “investigación rusa” podría ser abortada con implicaciones de gran alcance para la política exterior de Estados Unidos.

¿Tendrá lugar eso? Se está llevando a cabo una lucha de poder contra Trump para mantener a Rosenstein en el cargo y proteger a Robert Mueller.

Los demócratas han pedido a los republicanos en el Congreso de los Estados Unidos que “aprueben una legislación para proteger la investigación del abogado especial Robert Mueller sobre la interferencia de Rusia”.

Las apuestas son grandes. La lucha por el poder se refiere a la “protección” de la narrativa entorno a ‘Rusiagate’ sobre la supuesta interferencia del Kremlin no solo en Estados Unidos sino también entre los aliados más cercanos de Washington, incluidos el Reino Unido, Francia y Canadá (donde se ha denunciado una supuesta interferencia de Rusia). Se refiere también a la batalla en curso para destituir a Donald Trump.

Michel Chossudovsky

Michel Chossudovsky: Profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, es fundador y director del Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research). Sus escritos se han publicado en más de 20 idiomas, es un activista antiglobalización y antibélico. Ha actuado como profesor visitante en organizaciones académicas en Europa del Este, América Latina y el Sudeste asiático, además de asesor de gobiernos en países en desarrollo y consultor de organizaciones internacionales como el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la República de Serbia por sus escritos sobre la guerra de agresión de la OTAN contra Yugoslavia (2014).

Artículo original en inglés:

Rod Rosenstein

Donald Trump, The Manchurian Candidate and The Russia Probe. The Rosenstein Comey Mueller Intrigue, publicado el 30 de septiembre de 2018.

Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research).

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Sobre el Autor

Michel Chossudovsky is an award-winning author, Professor of Economics (emeritus) at the University of Ottawa, Founder and Director of the Centre for Research on Globalization (CRG), Montreal, Editor of Global Research.  He has taught as visiting professor in Western Europe, Southeast Asia, the Pacific and Latin America. He has served as economic adviser to governments of developing countries and has acted as a consultant for several international organizations. He is the author of eleven books including The Globalization of Poverty and The New World Order (2003), America’s “War on Terrorism” (2005), The Global Economic Crisis, The Great Depression of the Twenty-first Century (2009) (Editor), Towards a World War III Scenario: The Dangers of Nuclear War (2011), The Globalization of War, America's Long War against Humanity (2015). He is a contributor to the Encyclopaedia Britannica.  His writings have been published in more than twenty languages. In 2014, he was awarded the Gold Medal for Merit of the Republic of Serbia for his writings on NATO's war of aggression against Yugoslavia. He can be reached at [email protected]

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