Flavio Gardella: “Vivimos en una nueva esclavitud 2.0”

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Jorge Lizama (Doctor en Ciencias de la Comunicación, UNAM) entrevista a Flavio Gardella, abogado argentino especialista en libertades civiles, sobre la reconfiguración del poder global y las nuevas formas de sometimiento sobre el ser humano. 

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Jorge Lizama: EL RETROCESO. Usted comenta que la humanidad está retrocediendo varios siglos en cuanto a garantías ciudadanas y libertad de expresión. ¿Cuáles son los elementos que percibe como más estructurales de este proceso?

Flavio Gardella: Básicamente desde el punto no tan solo de la letra de la ley, sino de resoluciones jurisdiccionales estamos presenciando una serie de aberraciones jurídicas que son preocupantes. A nivel de la pura jurisprudencia, es decir más allá de lo establecido por la ley, tenemos resoluciones judiciales que lisa y llanamente derogan el principio de inocencia dando por cierto lo dicho por las denunciantes de género femenino, cuando de materia penal se trata.

En la resolución judicial en la jurisdicción que me desempeño (Provincia de Mendoza, República Argentina) invocando fallos del Tribunal Superior de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Cámara Nacional de Casación Penal, se afirma expresamente que: “El testimonio de la víctima en estos supuestos tiene en sí mismo valor de prueba para enervar la presunción de inocencia. El valor probatorio del testimonio de la víctima en casos donde por su especial modo de comisión no pueden ser corroborados por otros medios, no puede ser soslayado o descalificado dado que ello constituiría una forma de violencia institucional revictimizante contraria a los parámetros internacionales en la materia.” En igual sentido la Corte de Mendoza revocó un fallo absolutorio de un tribunal inferior con el genérico argumento de que no se adaptaba al “paradigma de género”. Concretamente el inferior había señalado, hallaba contradicciones entre lo manifestado en la denuncia y lo sostenido durante el debate. Es decir, ni más ni menos que la denunciante había incurrido en contradicciones flagrantes que ponían en duda la verosimilitud de sus afirmaciones. La Corte de Mendoza sostiene que no es un argumento válido desde la «perspectiva de género». En poca palabras, al parecer la ideología de genero es una licencia para razonar al, ignorar determinados hechos y sacar falsas conclusiones. Todo lo necesario para vulnerar las garantías procesales y inclinar la balanza hacia un lado, el de la mujer.

Recuerdo que a raíz de los primeros fallos de los que se tuvieron conocimiento, en que la palabra de la denunciante era prueba suficiente a los efectos de destruir la presunción de inocencia, hubieron llamados por redes sociales a no viajar en taxis, Uber, y similares cuando fueran conducidos por mujeres. Así también, no asistir a mujeres que solicitasen ayuda en la vía pública, ya sea por caída o por emergencia mecánica. Básicamente, usando una expresión de los burócratas e intelectualoides que han creado este infierno, se esta destruyendo el tejido social, con la diferencia de que ahora no es una muletilla de pose de progre, sino algo totalmente cierto. Se esta creando una dinámica en que hombres y mujeres se están viendo como potenciales enemigos. Toda conducta pasa a ser sospechosa. Lo es subir a un ascensor en el que hay una mujer sola, lo es tener el neumático pinchado. No veo que esta situación sea sostenible en el tiempo. Incluso, desde una perspectiva antropológica pesimista en la que, al decir del filosofó Thomas Hobbes «el hombre es lobo del hombre» (si se me permite la expresión sexista que no incluye a la mujer, al referenciar al hombre como género humano) las garantías procesales es un requisito sine qua non para que eso no pase.

Por su parte, a nivel de justicia civil de familia y conforme a la legislación procedimental, tenemos los pormenores que suceden con las llamadas «medidas tutelares» en las que se dictan un resolutivo que determina la exclusión del hogar del varón con prohibición de acercamiento incluida sin que se le de traslado de la denuncia para defensa y prueba. Basta con dos testigos ofrecidos y una pericia psicológica hecha por Cuerpo Auxiliar del Poder judicial que se trate. En lo esencial, en todas las legislaciones es lo mismo. Básicamente el varón se entera de la exclusión de hogar con la notificación del resolutivo en la que de inmediato tiene que armar valijas e irse a donde sea. Generalmente no hay tiempo para buscarse un abogado y plantear una eventual apelación o nulidad.-

Lo más lamentable de todo esto es que se estará favoreciendo con este proceso nuevas formas de discriminación contra la mujer más sutiles y veladas. Con cordialidad y subrepticiamente se evitara situaciones en las que uno debe tratar a solas con personas del sexo opuesto. Si bien es un tema que tiene que ver principalmente con las formas, en lo sustancial puede tener consecuencias de tipo económico como la dificultad de encontrar empleo de las mujeres. Por supuesto, los burócratas y tecnócratas de vocación dirán que eso se puede solucionar con mayor legislación. La espiral no tendrá fin. El problema nunca será que se creo artificialmente una situación del conflicto, sino que la legislación no es suficiente. No en vano el exceso de legislación es un problema de las mayorías de las democracias modernas. Si hubiese un poco de lógica en la corporación política el único papel que le cabría a los parlamentos sería aprobar el presupuesto y demás controles sobre el ejecutivo. En cuanto a legislar ya no hay más nada por hacer.

Y por supuesto, el feminismo criminaliza a la libertad de expresión. Cualquier cosa que se diga puede ser tomada como discriminatoria contra la mujer, como decir algo obvio que para determinados trabajos no es apta atento a tener otra proporción de masa muscular.

PAÍSES COBAYA

Si me permite la idea, los acontecimientos actuales me llevan a pensar que la hegemonía global tiene países cobaya para realizar sus experimentos sociales. España, México o Argentina misma parecen haber recibido una mayor dosis de legislaciones creadas por lobbys progresistas, además de una dominación por el caos (el narco en México, los actuales apagones en Argentina y Uruguay). ¿Qué opina de esta posibilidad?

Creo que hemos pasado ya el punto de la experimentación. Esto ya esta lo suficientemente extendido. Ya no se esta probando. En todo caso ya se ha instalado el sistema y se están ajustando las tuercas. Reconozco que me es difícil entrar en el razonamiento oscuro y torcido de los cerebros de esta nueva hegemonía mundial. Al parecer no alcanza con el poder económico del capitalismo corporativo y monopólico. Hay que ejercer el poder «cultural» que de marxismo no tiene nada. El que cree que George Soros es “marxista cultural” porque es un capitalista culposo es no entender nada a mi modo de ver. No se trata de una izquierda que se recicla. El capitalismo corporativo ha encontrado nuevas formas de manipular y controlar a la sociedad a través del discurso y agendas progres. Por alguna razón creen que eso favorecerá a sus intereses. Tal vez crean que es bueno tener a la sociedad dividida, sobre todo si es mitad contra la otra mitad. Los sistemas totalitarios no buscan lo mejor de nosotros, no favorecen a la solidaridad, es lo que pasa en Venezuela en la que se llego a ver gente peleando a golpes por un pollo, no busca tampoco lo mejor de nosotros la sinarquía sorista.

A esta sinarquía que nos gobierna, a estos poderes ocultos, les encanta jugar al ajedrez mundial, y las piezas son ni nada más ni nada menos que los distintos grupos poblacionales, clasificados según los criterios que exija la estrategia. Cada movimiento aparentemente absurdo, (como en el ajedrez sería sacrificar una pieza) tiene una finalidad.

El poder, y más concretamente los que viven de el necesitan el caos y supuestas situaciones en las cosas están saliendo de control. Por eso muchas veces se insiste con lo mismo esperando un resultado distinto, o mejor dicho, simulando que se espera un resultado distinto. En realidad no se quiere solucionar nada, sino aparentar que se esta una cruzada ardua y difícil. La experiencia histórica ya ha dado las soluciones, o mejor dicho, deja en claro que se ha creado artificialmente el problema. Básicamente de trata de groucho marxismo. «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.»

Menciona usted el tema de los apagones en Argentina y Uruguay. Una de las formas de controlar a la gente es centralizar los recursos. A quedado muy en claro que dejar a un país sin energía es muy fácil con o sin falla del sistema. Tengo entendido por referencias que hay un libro que explica desmenuzadamente esta cuestión, que no he tenido la oportunidad de leer: «El mito de la máquina» de Lewis Mumford.

HARD POWER VS SOFT POWER

Parece que a la estrategia de hard power (leyes, tratados internacionales) le acompaña una de soft power (ideología y propaganda en medios y redes sociales) que es muy difícil de visualizar y denunciar formalmente.

Se puede denunciar lo escrito tangible ¿Pero cómo denunciar lo intangible de este capitalismo de ficción, que cada vez seduce más a la gente para permanecer en la matrix?

Parece difícil denunciar estos poderes intangibles, pero todo basta con un simple ejercicio mental. La pregunta que uno debe hacerse es ¿Que agenda tienen en común la derecha la izquierda y el centro? Allí nos encontramos con todos los tópicos en boga. Queda demostrado entonces que la democracia es una farsa. El elector que se opone a esos tópicos no tiene alternativa.

A ello le sumamos las empresas propietarias de las herramientas monopolizadas que supuestamente se crearon para facilitar la libertad de expresión, como facebook , twiter y youtube, que paradójicamente favorecen una stasi privada de todo contenido que no se amolde a la nueva agenda. La democracia es una farsa y la libertad de expresión queda en la nada. Los métodos y los personajes cambian, pero nos encontramos con que al final del día, después de algunos años de aparente remanso en que uno ingenuamente pudo llegar a creer que la sociedad plural era posible, aparecieron nuevos agentes, de nuevos dogmas y sus respectivas inquisiciones, con un credo cerrado en los que todos debemos creer si no queremos ser herejes. Por su puesto, ya no nos queman atados a un poste, pero eso no alcanza para decir alegremente de que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Decía Voltarire que “para saber quien gobierna sobre ti, simplemente encuentra a quien no estas autorizado a criticar”. Ahora es algo más complejo y correspondería decir que “para saber quien gobierna sobre ti, simplemente encuentra quien financia a quien no estas autorizado a criticar”.

Yo personalmente no creo que haya gente el la Matrix. Lo que hay es gente cómplice por un lado buscando algún tipo de rédito y gente que se sienta en la bahía con una copa de vino viendo como se hunde el naufragio.

SEMILLAS MONSANTO

Todos esos derechos que han llegado, como el de masculinizar a las mujeres, feminizar a los hombres o el hormonarse; parecen apuntar a la construcción de un sujeto muy parecido a una semilla de Monsanto; es decir, se presume natural pero ya lleva muchos cambios estructurales y sólo sirve para una sola ocasión.

En este sentido ¿cómo es posible que ahora el derecho internacional renuncie a su estado ideal y promueva esta condición de infra-naturaleza humana, de anti-derecho? ¿Se le puede seguir llamando derecho?

No tengo problemas con los que quieren hacer, o intentar ingeniería química con su cuerpo, siempre que sea a su costa y que no busque que la legislación y por consiguiente la coerción sobre el resto este al servicios de sus proyectos personales. Sin intenciones de criminalizar conductas y menos ponerles la etiqueta de enfermedad metal, que es una forma de torcida de hacer moral, estaría bueno poner sobre la mesa y resaltar que los resultados de todo ello nunca serán de fondo y que la naturaleza se quiera o no es tiránica. Uno puede dominarla en algunos aspectos, usarla instrumentalmente pero nada más. El ser humano puede controlar la fuerza del agua construyendo un dique, pero no puede convertir el agua en vino. Le podré meter si mucho colorante al agua, pero seguirá siendo agua. Insistir que el agua se convirtió en vino es metafísica teológica. Es curioso como cambiamos una metafísica por otra, un sentir por otro y establecer un dogma de fe en torno a ello. Si se discute, a la hoguera, sea esta ahora de otro tipo más civilizado y por otros motivos.

Pero resalto para que no queden dudas la libertad de iniciar procesos de hormonización y cualquier tipo de tratamiento por cualquier individuo, el tema esta en que cada cual debe pagar los costos de sus proyectos vitales.

Lo curioso de este proceso de psudoderechos en que el otro debe pagar mi estilo de vida es que no se quiere reconocer los derechos legítimos de otro. Quien quiere dejar la homosexualidad a su cargo, por poner un ejemplo, se encuentra con algunas dificultades de la legislación prohibitivas al efecto. Se argumentará que se trata de estafa por un lado y que son tratamientos que implican casi formas de tortura apoyados en procedimientos conductistas. Pero los mismos argumentos pueden aplicarse a la hormonización. Es un juego en el que yo reclamo la satisfacción inmediata de mis necesidades y no permito que el otro haga los giros copernicanos que quiera en torno a su sexualidad. Me escudo por supuesto en el discurso de que el otro es mi mascota moral y lo quiero proteger.

BIG BROTHER + BIG DATA

La suma del big brother más el big data parecen articular un ejercicio de poder inédito en la historia. Un poder que lo mismo puede televigilar a un sujeto en cualquier parte del mundo, como crea perfiles psicológicos de una población.

Al parecer, queda ya muy poco tiempo para evitar que este “Ojo de Horus” con velocidad de mando y auto-sincronización controlé completamente el mundo. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Juega un papel importante en este tema el acostumbramiento a las comodidades que permiten que la maquina implacable del Ojo de Horus funcione adecuadamente. Muy poca gente, por no decir ninguna esta dispuesta a renunciar a la telefonía celular y a las redes sociales. Yo en lo personal renuncie a la segunda pero no a la primera. Digamos que regatee el precio de mi privacidad. La pregunta es ¿la valoro como es debido?

Una solución parcial es usar medios alternativos de comunicación como tox, pero no quiero meterme en demasía en pormenores técnicos. Es un tema que no corresponde a mi especialidad.

Indudablemente nos encontramos ante una nueva paradoja. Ya la dicótoma no pasa por libertad o seguridad, sino por libertad y comodidad.

#CRIMENTAL

En el actual Pacto de Marrakesh de manera velada se amenaza con cárcel a quien critique la migración. Al mismo tiempo, y como bien denunció Vladimir Shalak en su estudio “Scai4twi” del 2015, redes sociales como Twitter ya han sido usadas como “armas de migración masiva” para promover virtualmente el flujo de inmigrantes a Alemania en particular.

¿Cómo luchar contra esta militarización de una empresa privada (twitter)? ¿Cómo hacer ver el poder del algoritmo digital si en el contexto nacional de cada nación el Pacto de Marrakesh impide siquiera visualizar los aspectos generales del tema?

Es un tema de que tiene varias aristas. En primer lugar resalto el derecho de todo el mundo de migrar y buscar condiciones mejores de vida. Por otro lado creo que todo los temas deben poder discutirse, incluso lo aparentemente obvio. Como decía Stuart Mill si una opinión es verdadera y la censuramos estamos privando a la humanidad de la misma, y si es falsa, estamos perdiendo la oportunidad de cotejarla con la verdadera y dar mayor fuerza a esta, entre otros argumentos. Prohibir que se critique la migración no es una buena idea, es tan mala como prohibir la migración.

Por su parte hay algo que cambio en Europa desde aquella escena de Angela Merkel diciéndole a la niña palestina que la política es dura y que debía volver a su lugar de origen. Ahora nos encontramos en el otro extremo. Al parecer no basta permitir la migración, sino que incluso se la fomenta artificialmente y se prohíbe toda crítica. A mi modo de ver no es necesario, sino incluso contraproducente. Pero, como dije con anterioridad, cada movimiento aparentemente absurdo, (como en el ajedrez sería sacrificar una pieza) tiene una finalidad.

Digámoslo en claro. Lo más probable es que esa nueva fuerza laboral no pueda ser absorbida. Europa es un sistema corporativo cerrado que casi no crece, no permite la aparición de nuevos agentes económicos por consiguiente veo difícil la creación de nuevos empleos. Por otro lado el sistema de bienestar social ha llegado a un punto de ser infinaciable. Deliberadamente se esta creando una bomba de tiempo. No se trata de que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Lo más probable es que las intenciones sean malas. Cuando la bomba explote tendremos el justificativo para una distopía peor que la actual.

Y por supuesto, hay que resaltar que si «occidente» no se hubiera metido donde no le importa el problema de la migración no existiría. Las fomentadas primaveras árabes, por poner un ejemplo, sirvió entre otras cosas para destituir gobiernos no democráticos, pero laicos, en la que por ejemplo los cristianos podían practicar libremente sus cultos. Aclaro que no estoy entrando en la lógica del mal menor. Lo que digo es que las acciones en política internacional pueden tener consecuencias impensadas. Lo sensato es la no injerencia en asuntos de otros países.

WINSTON SMITH VS O’BRIEN

Es triste comprobar cómo en este mundo posmoderno, la gente prefiere ser un O’Brien a siquiera pensar ser un Winston Smith. Y esto me lleva a hacerle una pregunta final con el propósito de sembrar una posible ruta de esperanza para los sectores que lucha contra este nuevo modelo.

¿Qué características sociales y éticas considera usted que debe reunir el sujeto-nuevo que pueda oponerse a esta hegemonía global transhumanista y panóptica?

Muchos optan por la comodidad, el gran pecado capital de estos tiempos. Como decía el personaje del “Martin Fierro” el viejo Vizcacha “Hacéte amigo del juez y no le des de que quejarse”. Sin la ingenuidad de apelar al estoicismo o a una especie de imperativo categórico kantiano, es hora de resaltar que los réditos de ser sumiso con el sistema son prácticamente nulos. Vivimos en un mundo que ya resulta insoportable y su yugo se nos puede venir en contra a pesar de nuestra docilidad. Por poner un ejemplo, basta una falsa denuncia de una militante del feminismo radical. No se necesita más cualidad que el sentido común e instinto de conservación.

Jorge Lizama

Flavio Gardella

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