La derrota electoral del Bharatiya Janata Party (BJP) en los estados indios de Chhattisgarh, Madhya Pradesh y Rajastán, y su pobre papel en Telangana y Mizoram, resultó un avance de las elecciones generales de 2019 en el populoso país surasiático.

Los resultados de los comicios electorales para las asambleas en esas cinco importantes regiones, que representan el 14 por ciento de la población india, llevaron nuevas esperanzas a la oposición en el último tramo del ciclo de la política nacional, especialmente al Congreso Nacional Indio (CNI), destrozando el mito de la invencibilidad electoral del gubernamental BJP.

Analistas políticos consideran que los recientes sufragios en el corazón de la India son un precursor de lo que los venideros comicios en abril de 2019 para integrar la Lok Sabha (Parlamento) pudieran traer como resultado, aunque no necesariamente ello apunta ineludiblemente a una derrota del BJP.

El panorama electoral en la India avizora a partir de ahora más que una contienda directa entre el BJP, también llamado Partido Popular Indio, del primer ministro Narendra Modi, y el Partido del Congreso, las dos principales fuerzas en el escenario político de la segunda nación más poblada de la Tierra.

Para muchos expertos, estas últimas elecciones regionales vislumbran el regreso de la estrategia de coalición al país, avizorando con ello al gubernamental BJP una misión más difícil para las venideras elecciones, en vista del cambio en el horizonte político indio.

Mientras que el BJP fue diezmado en Chhattisgarh (centro del país) y Rajastán (oeste) y batalló en Madhya Pradesh (centro), el Partido del Congreso que lidera Rahul Gandhi tuvo un impresionante regreso en Rajastán y Chhattisgarh después de 15 años, aunque cayó en Mizoram (noreste), donde ganó el Frente Nacional Mizo (MNF), y en Telangana (sur), donde triunfó el Telangana Rashtra Samithi (TRS).

En Chhattisgarh, el Partido del Congreso obtuvo la mayoría en la Asamblea de 90 miembros, con 68 escaños mientras el BJP consiguió 15. En Rajastán, de 200 butacas el Partido del Congreso ganó 99 asientos y el BJP 73. Asimismo, en Madhya Pradesh, de 230 puestos la agrupación de Gandhi consiguió 114 y el BJP 109.

En Telangana, el TRS retuvo el poder con la mayoría de dos tercios al ganar 88 de los 119 distritos electorales, entre tanto, el Congreso se embolsó 19 escaños y el BJP obtuvo solamente uno. Por otro lado, el MNF destronó al Congreso en Mizoram, con 26 puestos en la Asamblea de 40 miembros, seguido por el CNI con cinco y BJP uno.

Según el presidente del CNI, Rahul Gandhi, los resultados son una victoria para los trabajadores, pequeños comerciantes y agricultores.

Los problemas de los agricultores, el desempleo y la corrupción son algunos de los temas que precisamente el Congreso plantea como parte de su agenda para las elecciones a la Lok Sabha (Parlamento indio) en 2019.

La evaluación del CNI es que la crisis agraria y el desempleo son dos caras de la misma moneda. Las consignas de este partido en los estados del corazón Hindi se centraron en el kisan (granjero) y el jawan (juventud).

Estudiosos y conocedores del tema como la doctora Sonya Gupta, de la Universidad Jamia Millia Islamia en Delhi, aseveró a Prensa Latina que los recientes resultados electorales van a tener una repercusión trascendental a menos de cinco meses para las elecciones generales.

En este escenario, la crisis agrícola por la que atraviesa la India fue fundamental en el voto rural, aunque en el sufragio urbano al BJP tampoco le fue bien, señaló la doctora Gupta.

Influyeron, comentó la experta, un complejo de factores como la política de desmonetización aplicada por el gobierno, que afectó el sector rural y a los pequeños comerciantes, pues la tendencia del primer ministro Narendra Modi es la de potenciar a los más ricos. Además de que durante el periodo se generó mucho desempleo y la gente reaccionó además contra las campañas anti-musulmanas.

Para muchos expertos, añadió la investigadora, los resultados de estas elecciones regionales prácticamente ‘destruyeron el mito de la invencibilidad electoral del BJP’.

La derrota del partido ‘azafrán’ en Madhya Pradesh, Rajastán y Chhattisgarh, tres estados de habla hindi cruciales, son indicativos del descontento y la ira crecientes con las políticas del gobierno y del BJP en varios estados, señaló entre tanto un editorial publicado por la agencia noticiosa Zee News.

Otro aspecto interesante del retorno a la victoria del CNI o Grand Old Party (llamado también así por haber sido fundado en 1885 y liderar el proceso de independencia de la India del imperio británico en 1947) fue su impresionante recuperación en tres de los principales estados del corazón de habla hindi, que enviaron un gran número de puestos al Parlamento.

Los gestores de crisis del Congreso y sus líderes centrales lograron secuestrar problemas como la angustia de los agricultores, el desempleo, la polarización de los votos en nombre del templo de Ram, la presunta corrupción en el acuerdo de defensa Rafale, el asesinato de soldados en Jammu y Cachemira, la desmonetización y la implantación del impuesto sobre bienes y servicios (GST).

Por otro lado, estudiosos indican que estos resultados demuestran que las personas rechazan la agenda de BJP de polarizar a las masas en líneas religiosas y sus políticas antipopulares.

Para el Comité Central del Partido Comunista de la India (marxista) la derrota del BJP en Madhya Pradesh, Rajastán y Chhattisgarh, son una indicación clara del descontento popular ante las políticas seguidas por el gobierno de Modi y los gobiernos estatales en manos del BJP, aparte de que los resultados de los comicios destrozan el mito de la invencibilidad electoral del partido de gobierno.

En lugar de abordar los problemas de la gente, las agendas del BJP profundizaron la miseria de la gente, tratando de desviar su atención hacia temas dirigidos a agudizar la polarización comunal. Los ataques contra los musulmanes y los dalits (intocables) y la atmósfera de odio y violencia para fomentar la división de las personas tampoco logró éxitos en la medida que el BJP había esperado. El Partido Comunista de la India (marxista) consideró que los nuevos gobiernos que se formarán en los antiguos estados gobernados por el BJP deben respetar el veredicto de la población y adoptar políticas destinadas a mejorar los medios de vida de las personas y reducir sus miserias, pues los ingresos de los agricultores continúan cayendo mientras se profundiza la pobreza de la gente en la India rural, además del alarmante aumento del desempleo en el país.

Por otra parte, el Comité Central del Partido Comunista de la India (marxista) expresó su seria preocupación por el deterioro de las condiciones en el valle de Cachemira, donde más de 300 civiles han muerto en los últimos tres años.

En el norteño estado indio de Jammu y Cachemira, de mayoría musulmana, hay fuertes sentimientos separatistas desde la partición de fronteras entre India y Pakistán ocurrida tras la independencia de ambas naciones del dominio colonial británico en 1947.

Ambas partes, a pesar de su pasado común, mantienen discrepancias por la posesión de la septentrional región ubicada a los pies del Himalaya.

Los dos países se acusan mutuamente de financiar y armar a los grupos que actúan a cada lado de la frontera, en un diferendo que provocó tres guerras e innumerables enfrentamientos.

Bajo la nominación de Jammu y Cachemira, India controla la mayor parte del territorio, mientras Pakistán administra la otra porción, dividida en Cachemira Azad (Libre) y Gilgit-Baltistán.

Alfredo Boada Mola

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