El 2018 apenas cierra su primer trimestre, pero ya puede recordarse como el año cuando se echó a andar con buenos pasos el entendimiento y el proceso hacia la paz y desnuclearización de la península coreana.

Justo al inicio de enero la República Popular Democrática de Corea (RPDC) abrió la brecha a una sucesión de conversaciones con Corea del Sur donde consensuaron viajes recíprocos de altos funcionarios, la presencia del Norte en las recientes Olimpiadas de Invierno y hasta actuaciones artísticas en ambos territorios.

Otro resultado logrado será la reunión el 27 de abril próximo del líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, surcoreano, Moon Jae-in, y luego en mayo con el estadounidense, Donald Trump.

El más reciente acontecimiento fue la visita esta semana a China de Kim por invitación del presidente Xi Jinping. Se trató de su primera salida al exterior desde que asumió el gobierno en 2011 cuando falleció su padre.

De un lado a otro del planeta, ese viaje sorpresivo ocupa las primeras planas con comentarios diversos sobre su significado en medio de los importantes sucesos a favor de la distensión de la península coreana y tras un 2017 donde la crisis allí tocó niveles alarmantes.

En Beijing, Xi y Kim hablaron de varios asuntos, estuvieron de acuerdo en estrechar sus contactos, pero sobre todo reafirmaron el compromiso con lograr la desnuclearización pacífica y estabilidad de dicho territorio.

El líder de la RPDC hizo énfasis en la determinación de su país a transformar los lazos intercoreanos para fomentar un clima de reconciliación y cooperación durante las cumbres que tendrá con Moon y Trump.

Sin embargo, precisó que la cuestión puede resolverse si Seúl y Washington responden también a los esfuerzos con buena voluntad, mientras de forma simultánea se toman medidas progresivas para concretar la paz.

‘La RPDC desea incrementar la comunicación con China durante el progreso, trabajar en conjunto por proteger la vía de la consulta y el diálogo, así como la estabilidad y paz en la península’, afirmó.

Xi, por su parte, ratificó la postura de Beijing de que las negociaciones son las mejores opciones para zanjar cualquier controversia y avanzar hacia la reconciliación de las partes involucradas.

‘China llama a todas las partes a apoyar la mejoría de los nexos intercoreanos y hacer esfuerzos concretos para facilitar las conversaciones. Continuaremos jugando un rol constructivo en este asunto y a trabajar con todos, incluida la RPDC, hacia el deshielo de la crisis’, acotó el dignatario.

Lo cierto es que con el viaje de Kim al gigante asiático crecen más las expectativas de que esta parte del mundo se vea como referente de emplear la diplomacia frente a los roces, en vez de observarse con preocupación por el posible estallido de un conflicto bélico.

Pyongyang tiene intención de renunciar a su avanzado programa nuclear y de misiles -eje de las fricciones- siempre y cuando haya garantías reales de que terminarán las amenazas en su contra por parte de Estados Unidos y aliados en la zona.

Con sus acciones abrió muchas esperanzas, ahora resta que los otros protagonistas de esta historia aprovechen la oportunidad para terminar de una vez la saga de provocaciones, desencuentros y sanciones, y dejen espacio al respeto, la tolerancia y la comprensión, valores vitales para sellar la paz.

Yolaidy Martínez Ruíz

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