La administración Trump no aprende de sus fracasos. Su “diplomacia de cañoneras” puede cosechar aliados ocasionales, pero no apoyos entusiastas en la comunidad internacional. Las amenazas, los pases de lista, las exigencias, el desprecio por los otros, no son los suficientemente eficaces en estos tiempos.

Pocas veces en el plenario de Naciones Unidas, quizás nunca, el imperio recibió diez derrotas en seguidilla. La votación este jueves de la resolución cubana contra el bloqueo y las 8 enmiendas “del conjuro” que presentó Estados Unidos quedará para la historia como un épico momento de dignidad de la comunidad internacional, un bochorno de marca mayor para la política exterior estadounidense y una gran victoria de la diplomacia revolucionaria cubana.

Pompeo, Haley y el equipo de exteriores de Trump pensaron con la lógica imperial de “divide y vencerás”, y calcularon que multiplicando su propuesta de adición de 8 párrafos como 8 enmiendas diferentes a la resolución habría a lo mejor la oportunidad de colar alguna y “tapar el feo” que les volvería a causar la oposición casi unánime a la política de bloqueo.

Pero les salió el tiro por la culata y no lograron poner ni una guinda en el pastel. Desde la aprobación de la propuesta cubana de que la votación fuera por mayoría de dos tercios, hasta el contundente 189 votos a favor y 2 en contra que recibió el pronunciamiento contra el bloqueo, el imperio sólo hizo colectar derrotas. Los rostros de los delegados estadounidenses en el banquillo que ocupan en la Asamblea General es todo un poema al cruel desamparo en que quedaron.

Para colmo del ridículo, en la tarde en Miami, el Consejero de Seguridad Nacional John Bolton se apareció con un discurso de los tiempos de la Guerra Fría, acusando a Cuba, Venezuela y Nicaragua de ser la “troika de la tiranía” y prometiendo “plantar cara” a los gobiernos de estos tres países. “No es tiempo de retroceder sino de incrementar la presión”, dijo el funcionario, como si no se hubiera enterado de lo ocurrido poco antes en Nueva York.

Arropado por especímenes de la talla de Ileana Ross-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, Bolton anunció sanciones contra algunas empresas cubanas, en una nueva muestra de profundización de la fracasada política de confrontación y bloqueo por la que su administración apuesta.

La anunciada presentación del Consejero de Trump fue más de la misma retórica “vaquera” en que acostumbra a ahogarse este personaje. Muy a su pesar, lo que se recordará de esta jornada del 1 de noviembre fue la contundente lección que el mundo y este pequeño archipiélago de dignos le propinaron al imperio en la ciudad donde se ilustra todo su poderío. Para el imperio, ridículo y nocaut.

Randy Alonso Falcón

Randy Alonso Falcón: Periodista cubano, Director del portal web Cubadebate y del programa de la Televisión Cubana “Mesa Redonda”. Cursa el Doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana. Correo: [email protected] En Twitter: @RandyAlonsoFalc

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