La guerra de inteligencia en Siria: un cuento de dos cuarteles generales de seguridad

Hay mucho más en el conflicto de Siria de lo que se observa a simple vista. Siria es actualmente el escenario de una guerra fría entre Estados Unidos, la OTAN, Israel y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), por un lado, y Rusia, China, Irán y el Bloque de la Resistencia, por otro. En medio de la lucha entre el Gobierno sirio y las fuerzas antigubernamentales, también una intensa guerra de inteligencia ha ido teniendo lugar.

El servicio de inteligencia de Alemania, el Bundes Nachrichtendienst (BND, Servicio Federal de Inteligencia) ha ido señalando con su dedo a al-Qaeda por los atentados (terroristas) en Siria. Esto, sin embargo, posee el efecto de ocultar y retirar el papel que los servicios de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados han desempeñado. Mediante la atribución (de los atentados) a al-Qaeda, el BND está ayudando a que Washington y sus aliados consigan liberarse de responsabilidad o culpa. Si bien es cierto que al-Qaeda es mucho más que una baza de la inteligencia estadounidense, la organización y el sello de al-Qaeda son usados para camuflar las operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y otros servicios de inteligencia adscritos.

Asimismo, intelectuales y científicos sirios, según se ha informado, han sido asesinados en Damasco. Como en Iraq e Irán, probablemente es obra del Mossad de Israel y parte de la política de Tel Aviv consistente en inutilizar el progreso científico y tecnológico en Estados enemigos. Fuentes informadas en Washington han aclarado ya que Israel está ayudando al Ejército Libre Sirio y participando activamente en la guerra de inteligencia contra Siria. Un oficial estadounidense, del que no se ha dado el nombre, ha confirmado a David Ignatius que tanto la CIA como el Mossad están involucrados en Siria. De acuerdo con sus propias palabras: “Los objetivos de la inteligencia israelí también están operando en la frontera de Siria, aunque mantienen un bajo perfil”. Un desertor catarí en Venezuela, según se ha informado, ha divulgado que los cataríes han encargado trabajo de inteligencia contra Siria junto a la CIA y el Mossad.

El atentado de la sede central de la Seguridad Nacional Siria y su Unidad de Crisis en Damasco

Hay todavía muchas preguntas sin respuesta sobre el atentado terrorista en el barrio noroccidental damasquino de Al-Rawda, el 18 de julio de 2012. Muy poco se sabe realmente acerca de lo que sucedió con exactitud. Es más, la televisión siria y los medios no mostraron escenas de la explosión como aquellas a las que la gente ha llegado a acostumbrarse. Esto quizá se deba al tipo, basado en la seguridad, de la ubicación de la voladura.

Los miembros clave de la seguridad de Siria y la estructura del mando militar, Dawoud Rajiha, Assef Shawkat, y Hassan Turkmani, fueron todos asesinados el 18 de julio. Rajiha era el Ministro de Defensa sirio, diputado Primer Ministro, y diputado comandante en jefe de las Fuerzas Armadas sirias. Assef Shawkat, el diputado sirio Ministro de Defensa y marido de Bushra, la hermana mayor de Bashar Al-Assad. Hassan Turkmani, el ayudante sirio en la Vicepresidencia, jefe de las operaciones de gestión de crisis, y el general de ejército que había sido anteriormente Ministro de Defensa, de 2004 a 2009. También Hisham Ikhtiyar (Bakhtiar/Bakhtyar), el jefe de la Oficina Nacional Siria, quien resultó asimismo herido en el atentado, moriría, a causa de las heridas que sufrió, dos días después, el 20 de julio. Todos estos hombres integraban la denominada Unidad de Crisis.

También un momento debería tomarse para destacar que los antecedentes biográficos de estos oficiales sirios de alto rango rebaten las argumentos que sostienen que el Gobierno sirio es un régimen alauí. Mientras que Shawkat era un alauí, Rajiha era un cristiano ortodoxo griego, Ikhtiyar un musulmán sunní, y Turkmani era tanto de etnia turcomana como de confesión musulmana sunní.

El asesinato de los miembros de la Unidad de Crisis fue ejecutado por un Servicio Extranjero de Inteligencia

Las fuentes saudíes han aprovechado la oportunidad para informar de que los oficiales sirios fueron asesinados por Maher Al-Assad, el comandante de la Guardia Republicana Siria y hermano menor del Presidente Al-Assad, a causa de una ruptura entre los que vieron la ayuda del general como una solución política por encima de una solución de combate. Fuentes pakistaníes, que aseguran estar recibiendo informes de los autores del atentado del 18 de julio, contradijeron el informe al decir que también Maher Al-Assad era un objetivo y que fue herido durante el ataque. La fuente pakistaní publicó lo siguiente:

“Todo el mundo llegó a tiempo, pero Maher Al-Assad no apareció. Dos hombres responsables de la misión esperaron un rato y apretaron el botón de control remoto cuando el temido general tomó asiento”, dijo la fuente (Ejército Libre Sirio).

“Nuestros hombres filmaron desde una distancia segura el video que sería hecho público a su debido tiempo”, reveló él a su corresponsal (que es Naveed Ahmad). Uno de los dos temerarios era un empleado del Gobierno y trabajaba en la misma oficina en que el artefacto fue colocado, mientras que el otro era un desconocido, según la fuente (Ejército Libre Sirio).

[…]

Las fuentes (Ejército Libre Sirio) dijeron que Maher había llevado a su mejor amigo, Ghassan Bilal, al encuentro también. Maher Al-Assad, que nunca fue visto en el funeral de los asesores de seguridad clave asesinados en el ataque, fue en realidad gravemente herido y, según una fuente, quedó discapacitado.

Lo que la fuente pakistaní revela es poco fidedigno por varias razones. Una de ellas es que la credibilidad del Ejército Libre Sirio (ELS) es extremadamente cuestionable. El Ejército Libre Sirio tiene un innegable récord en propaganda chapucera y falaz. Siria ha rechazado también quejas por la implicación del ELS y las afirmaciones de que el explosivo fuuncionó por control remoto. Al-Manar, de Líbano, que es el medio de comunicación de Hezbollah, ha informado de que había dos artefactos explosivos y de que el primero fue realmente desactivado por Assef Shawkat antes de que el segundo explotase.

Éste fue en verdad el segundo intento de asesinato de esta reunión de oficiales de asuntos militares, de seguridad y de inteligencia sirios. El descontrolado Ejército Libre Sirio, cuyo reinado de terror ha visto brutal y absurdos ataques sobre la población civil, y diversos actos de ilegalidad y terrorismo, había reivindicado el 20 de mayo los asesinatos de estos mismos oficiales sirios antes, así como los del Ministro del Interior Mohammed Shaar y del líder del Partido Baath Mohammad Saeed Bkheitan. Las reivindicaciones del Ejército Libre Sirio vinieron a ser falsas la primera vez en que los mencionados oficiales sirios asesinados aparecieron en televisión y desmintieron las afirmaciones del ELS. Esta vez, sin embargo, no se había dado crédito inmediato y hubo silencio acerca de los crímenes.

El Ejército Libre Sirio fue el más probablemente eludido por los Estados Unidos y sus aliados por este ataque selectivo. En vez de encargar la agresión al Ejército Libre Sirio, la operación, con probabilidad, o fue dirigida por la agencia de inteligencia de un Estado de la OTAN o del Consejo de Cooperación del Golfo, o por un consorcio de agencias de inteligencia que intentan derrocar al Gobierno sirio.

Una damasquina operación Ajax

El ataque sobre el Cuartel Nacional de Seguridad Sirio en Al-Rawda fue un hecho meticulosamente calculado, que fue sincronizado con el asalto a Damasco por los diversos grupos armados que operaban bajo el paraguas y el estandarte del Ejército Libre Sirio. Está claro que los Estados Unidos y sus aliados más o menos emplearon el mismo guión táctico en Damasco que el empleado en 2011 para derrocar al Gobierno de la Jamahiriya en Trípoli. Ambos son reencarnaciones modernas de la infame Operación Ajax, que fue una operación de inteligencia emprendida por los gobiernos estadounidense y británico para derrocar al Gobierno democrático del Primer Ministro Mohammed Mossadegh, en Irán. Washington y Londres implantaron una dictadura brutal y represora bajo el shah Mohammed-Reza en el lugar del Gobierno del doctor Mossadegh, e Irán fue transformado a partir de una monarquía constitucional en una monarquía absoluta de facto.

El propósito del ataque sobre los oficiales sirios de alto rango, particularmente importantes figuras del aparato militar y de seguridad que ha sido la columna vertebral del régimen sirio era de doble intencionalidad. El propósito de la agresión era paralizar la estructura de mando de Siria con el objetivo de desestabilizar la resistencia a las fuerzas antigubernamentales y crear pánico dentro de la jerarquía del Gobierno sirio y del Ejército. Se suponía que este golpe psicológico iba dirigido a causar miedo, deserciones y traiciones cuando las fuerzas antigubernamentales atacaran los accesos a la capital siria.

Los principales medios de comunicación, en la terminología de lo que el erudito Edward Said llamó expertos en “fabricación de imagen”, jugaron asimismo un papel colaborador en el asedio, patrocinado por EEUU, de Damasco.

Asegurar un monopolio informativo y sobre los rumores ha sido también parte de la guerra de inteligencia y un objetivo de los Estados Unidos y sus aliados. Ésta es la razón por la que las señales de las emisoras sirias han sido suspendidas desde la Organización de Comunicaciones por Satélite Árabe (Arabsat) y las retroalimentaciones por satélite Nilesat. Esto tiene la finalidad de prevenir que Siria refute las afirmaciones de los Estados Unidos y sus aliados y representantes. De igual modo, EEUU y la Unión Europea están intentando cortar y bloquear las estaciones iraníes, las cuales están desafiando los relatos de los principales medios de comunicación en los Estados de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo. Éste es asimismo el motivo por el que los medios estadounidenses y británicos condenaron muy decididamente a los medios iraníes, rusos y chinos por su cobertura informativa de la crisis siria, los cuales (dichos medios) desafían la corriente de desinformación que proviene de las decadentes cadenas CNN, Fox News, France 24 y Al Jazeera.

Al igual que la Operación Ajax en 1953, en la que la estatal Corporación de Transmisión Británica (BBC) tomó parte, los principales medios de transmisión de los Estados de la Alianza Atántica y del CCG han sido sincronizados para dar forma a los acontecimientos sobre el terreno. La guerra mediática se intensificó cuando las fuerzas antigubernamentales emprendieron su ataque a Damasco. El objetivo era avivar pánico y temor, con la expectativa de conseguir que el Gobierno y el Ejército sirios se dispersaran y perdieran la esperanza, en vez de enfrentarse a las fuerzas antigubernamentales. Las metas últimas son desmoralizar a la población siria y debilitar el apoyo interno, nacional, al Gobierno sirio.

Las noticias de los medios de los Estados de la OTAN y del CCG insinuaron que el Presidente Assad y su familia huyeron desde Damasco hacia Latakia y que buscarían asilo en la Federación Rusa. Nuevamente, los objetivos eran causar pánico, y tanto el Gobierno de Siria como el de Rusia rechazaron las falsas afirmaciones. Según el Primer Ministro ruso, Sergei Lavrov, “ni siquiera estaba pensando en” escapar a Rusia. Esto fue una repetición de la mentira del titular de Exteriores británico William Hague, en 2011, de que Muammar Qaddafi había huido desde Libia a Venezuela. Esta conducta encaja en la línea de la afirmación falsa del Primer Ministro británico David Cameron de que Vladimir Putin le había contado que el Presidente Assad había caído.

Un nuevo jefe de inteligencia saudí: regreso del Príncipe “Bandar Bush”

Poco después del atentado del Cuartel de Seguridad Nacional sirio, un Real Decreto del 19 de julio fue promulgado para reemplazar al Príncipe Muqrin (Mogren) ben Abdulaziz Al-Saud por el Príncipe Bandar ben Sultan Al-Saud como director general de la Agencia de Inteligencia Exterior del Reino de Arabia Saudí, Al-Istikhbarat Al-Amah (Inteligencia General).

Desde 2005, el Prícipe Bandar ha sido el Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional Árabe Saudí, pero su nuevo nombramiento ha llamado la atención y está siendo usado para inferir que Arabia Saudí tiene una política exterior mucho más agresiva. Lo que el nombramiento refleja es que Arabia Saudí está enteramente al servicio de los Estados Unidos en sus guerras de inteligencia contra Siria e Irán, y que los hombres de Washington en Riyadh llevan un rígido control de la inteligencia, de la seguridad y del aparato militar de Arabia Saudí. En palabras del experto saudí Jamal Kasshoggi y el jefe de la cadena, con sede en Bahrein, Al-Arab: “Bandar es muy agresivo, no es en absoluto un prudente diplomático saudí. Si el objetivo es derribar a Assad de manera rápida y veloz, tendrá las manos libres para hacer lo que crea necesario.”

El Príncipe Bandar, el hijo del fallecido Sultán ben Abdulaziz Al-Saud, ha sido una de las figuras centrales en la creación de al-Qaeda y en el manejo de grupos militantes como herramientas geopolíticas para Washington desde la Guerra Fría. Él fue el embajador saudí en Estados Unidos de 1983 a 2005. Ha sido una figura clave en la guerra de inteligencia en Líbano contra Hezbollah y sus aliados, y se involucró en la exportación de Fatah al-Islam al Líbano en un intento de ayudar a la familia Hariri a combatir a Hezbollah y a la Coalición Alianza 8.

Como él era el embajador saudí en Washington, llegó a ser la figura clave en las relaciones entre Arabia Saudí y Estados Unidos, y desarrolló estrechos lazos con la familia Bush, lo cual consiguió que se ganara el nombre de “Bandar Bush”. Se ha informado de que la relación fue tan íntima que el Servicio Secreto de Estados Unidos fue parte de su equipo de seguridad. Más aún, él ha tenido una larga historia con Robert Gates, que empezó desde que Gates era miembro de la CIA y ayudó a movilizar combatientes en Afganistán contra los soviéticos.

En 2009, Bandar tal vez hubiera intentado emprender un golpe de Estado silencioso en Arabia Saudí para imponer a su padre, Príncipe Heredero de la Corona del Sultanato, como el nuevo monarca absoluto de Arabia Saudí. No fue visto durante varios años y puede que haya sido, de algún modo, confinado. Las cosas cambiaron, sin embargo, en 2011, con la Primavera Árabe: el Príncipe Bandar, hombre de Washington, fue visto de nuevo en público.

Puede que también Bandar sea una figura clave en las negociaciones saudíes con Pakistán para adquirir bombas nucleares. United Press International escribe:

“Como Irán llegue a ser más peligrosa y los Estados Unidos lleguen a ser más reticentes a tomar parte en misiones militares en el exterior, quizás Pakistán y Arabia Saudí consideren que la cooperación militar y nuclear renovada sea la mejor manera de asegurar sus intereses,” observaron Christopher Clary y Mara E. Karlin, ex consejeros de la política del Pentágono en el Sur de Asia y Oriente Medio.

El cuadro que UPI pinta realmente es engañoso. Si alguien está empujando a los saudíes a adquirir armas nucleares, ése es Washington. Los Estados Unidos han estado también suministrando armamento pesado al régimen saudí y al Consejo de Cooperación del Golfo por las mismas razones. Una dimensión de la estrategia estadounidense es clara: Washington apunta a la creación de múltiples y en curso conflictos contenidos en Oriente Medio para ensangrentar la región y mantenerla inmovilizada. Como los israelíes, Estados Unidos desea una guerra civil perpetua en Irak, Líbano, Yemen, Siria, e incluso en Turquía. Habiendo sido embaucado en la quema de sus naves con Siria, el Gobierno turco ha sentado las bases para la desestabilización de la República turca.

El cuento de los dos cuarteles generales de seguridad

Días después del nombramiento del Príncipe Bandar y del ataque de la Unidad de Crisis siria, una agresión sobre el Cuartel de Inteligencia General en Riyadh fue cubierta por Al-Fajr Press, de Yemen, y, luego, ampliamente difundida por los medios iraníes. Se informó de que la explosión había acabado con la vida del hombre número dos de Bandar, el diputado director general de la inteligencia exterior saudí, mientras estaba entrando en el edificio. También están circulando rumores de que tal vez Bandar haya sido herido o asesinado. Arabia Saudí ha permanecido en silencio respecto al asunto.

La explosión en Riyadh no es una mera coincidencia. Es una respuesta en forma de represalia por la explosión en el Cuartel de Seguridad Nacional de Siria. Las posibilidades de que los sirios ejecutasen la operación mientras todas sus energías están siendo gastadas en la lucha contra el asedio de su país, dirigido por Estados Unidos, son residuales, pero todavía no descartables. Esto es especulación, pero lo más probable es que uno de los amigos y aliados de Siria tomara represalias contra los saudíes por su implicación en el ataque a la Unidad de Crisis en Damasco.

Una bomba de control remoto fue asimismo descubierta delante de un edificio de la Inteligencia yemení en Adén, el 22 de julio de 2012. El suceso vino poco después de que un oficial de la Inteligencia yemení muriera tras un ataque selectivo en la provincia de Bayda. Lo que esto significa es un asunto de especulación, pero lo que está claro es que el aparato de inteligencia de los Estados árabes está siendo un blanco selectivo. Hay una totalmente externa guerra de inteligencia en Oriente Medio y hay probablemente alianzas de escenarios contrapuestos.

La política de “redirección” de la administración Bush Jr. es evidente bajo Obama

En Yemen, el ejército nacional ha sido exitosamente fracturado y dividido, lo cual es exactamente lo que Washington DC y sus aliados de la OTAN y del CCG quieren reproducir en Siria. El cambio de régimen no es su único objetivo; se persigue la destrucción y balcanización de la República Árabe Siria. Desean balcanismo y sectarización que eche raíces en Siria y a través de Oriente Medio. Para parafraesar, cuando los denominados líderes espirituales del Ejército Libre Sirio y las fuerzas antigubernamentales comienzan a decir que “Israel y los sunníes son aliados contra los shiíes” o que “todos los alauíes deben ser aniquilados”, está claro que la meta final es dividir regionalmente y conquistar los pueblos del Medio Oriente incitando a las peleas de unos contra otros.

Esto es parte de la política de Oriente Medio que la Casa Blanca con Bush Jr. denominó la “redirección”, en 2007: “la “redirección”, como algo dentro de lo que la Casa Blanca ha llamado la nueva estrategia, ha llevado a los Estados Unidos más cerca de una confrontación abierta con Irán, en partes de la región, impulsado ello para extender conflictos sectarios entre musulmanes shiíes y sunníes. Robert Gates, antiguo compañero de Bandar, fue llevado al Pentágono para supervisar la “redirección”, y mantenido por Barack Obama, cuyo discurso “Un Nuevo Comienzo”, en El Cairo, es una extensión de esta política. Para The New Yorker es conveniente indicar lo que la política de “redirección” empezó a poner en funcionamiento: “(Washington) ha tomado también parte en operaciones clandestinas dirigidas a Irán y a su aliada Siria. Una consecuencia de estas actividades ha sido el reforzamiento de grupos extremistas sunníes que propugnan una visión militante del Islam y que son hostiles a América y simpatizantes de Al Qaeda”.

A pesar de la posición política que uno adopte acerca del Presidente Assad y su gobierno, lo que tiene que resaltarse es que los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudí y Catar, no se están viendo envueltos bajo el manto de la denominada “comunidad internacional” sobre la base de la preocupación por el pueblo sirio y el bienestar de éste. Por causa de ellos, las palabras “manifestante” y “activista” han sido secuestradas por las milicias antigubernamentales y los servicios de inteligencia extranjeros. El humanitarismo y los derechos humanos no son el motivo para La implicación estadounidense. Esto es un cuento de hadas para los ingenuos. El oportunismo geopolítico está en juego y todas las partes involucradas tienen sangre en sus manos a expensas del pueblo sirio.

El autor de este texto es Mahdi Darius Nazemroaya, autor ganador de premios y analista geopolítico. Es el autor de “La globalización de la OTAN” (Clarity Press) y de una obra de próxima aparición titulada “La guerra en Libia y la recolonización de África.” Asimismo, ha colaborado en muchas otras obras, que abordan desde la crítica cultural a las relaciones internacionales. Es sociólogo e investigador asociado en el Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG, por sus siglas en inglés), un colaborador en la Fundación Cultural Estratégica (SCF, por sus siglas en inglés), en Moscú, y miembro del Comité Científico de Geopolítica, en Italia. También ha hablado de Oriente Medio y de cuestiones de relaciones internacionales en varios noticieros de cadenas de televisión, incluidas Al Jazeera, TeleSur y Russia Today. Sus escritos han sido traducidos a más de veinte idiomas. En 2011 fue galardonado con el Primer Premio Nacional de la Asociación Mexicana de Prensa por su labor de periodismo de investigación internacional.

Una traducción al castellano por parte de El Revolucionario Escarlata

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