IMAGEN: La actual primera ministra del Reino Unido, Theresa May.

Reino Unido muestra menos armas para hablar de credibilidad, aunque sus medios digan lo contrario, ante la incapacidad de mostrar algo en el caso de Serguei Skripal y acudir a la solidaridad como una prueba contra Rusia.

Quizás sea porque la tarea no es demostrar nada, sino presionar a Rusia para presentarla a la comunidad internacional como culpable irrefutable de atentar contra el doble agente, Londres se esmera poco en mostrar argumentos creíbles para justificar su campaña antirrusa.

Ahora, lo que pretende Londres y los medios de prensa bajo su mando es demostrar una supuesta falta de credibilidad de Moscú y de que el hecho de la acción de casi 30 países para acompañar al Reino Unido en ese caso es un argumento de por sí para justificar la acusación contra Moscú.

Rusia se niega a creer en las probetas de Colin Powell, declaró la vocera de la cancillería rusa, María Zajarova, al recordar el pasaje del entonces secretario norteamericano de Estado para hablar en 2003 de la supuesta existencia de armas químicas en Iraq.

Entonces, como ahora, Washington afirmó que, si todos están convencidos de la tenencia por Saddam Hussein de armas químicas, eso era un argumento para pensar que era cierto.

Ahora, como indicó un experto a una emisora financiada por Estados Unidos con transmisiones aquí: es imposible que todos nosotros seamos unos idiotas y solo Rusia sea así de inteligente, declaró la portavoz.

Pero en marzo de 2003, apenas Rusia, Alemania y Francia se resistieron al engaño de Estados Unidos. Nadie en aquella época le pidió a Powell la probeta con sustancias químicas militares para examinarla. Con ello nos hubiéramos ahorrado un conflicto de más una década, señaló.

Creer nuevamente en un gobierno que en tiempos del primer ministro laborista Anthony Blair mintió a su propio Parlamento para justificar una acción contra Iraq, para casi 15 años después reconocer esa falta y solo pedir perdón. No estamos dispuestos a eso nuevamente, comentó.

Al realizar un análisis exhaustivo de seis primeras imágenes mostradas por la Embajada británica a embajadores occidentales y de otras 12 con otros detalles difundidas en otro momento, Zajarova desmontó paso por paso los argumentos empleados en esos materiales.

Reino Unido, en ningún de los referidos datos demostró alguna vinculación directa entre ellos con una posible responsabilidad de Rusia.

La portavoz señaló que, desde el primer momento, cuando aparecieron las primeras publicaciones, si porque nunca nos enviaron ni un solo documento oficial, expresamos nuestro deseo de colaborar en la investigación, pero Londres en todo momento evitó cualquier tipo de contacto, destacó.

Zajarova afirmó que, en el afán de evitar una respuesta a las disímiles peticiones enviadas a Londres, recibíamos respuestas evasivas o absurdas, denunció la vocera de la cancillería.

En respuesta a una pregunta sobre el estado de salud de Skripal, el Reino Unido respondió con una descripción de la situación del embajador ruso en esa nación, afirmó.

Se nos impide el acceso a dos ciudadanos rusos, Skripal y su hija Julia, y con ello se viola la Convención de 1968, firmado entre la Unión Soviética y Reino Unido para el tratamiento por los cónsules a los ciudadanos de ambos Estados, señaló la diplomática.

Eso lo hace un país que posee una larga lista de asesinatos sin resolver, incluidos ‘refugiados rusos’, en los que siempre la práctica fue acusar a alguien en el extranjero y cuando llega la conclusión del caso, la información pasa a ser confidencial, argumentó.

Al responder una pregunta de Prensa Latina, Zajarova estimó peligroso no precisamente la creación de un precedente de expulsión masiva de diplomáticos, como ocurre ahora con Rusia, sino la de una presentación de una anunciada solidaridad de Occidente con Londres como supuesta prueba.

La portavoz consideró que con el caso de Skripal también se cumple otro objetivo. Hace dos meses la prensa occidental solo hablaba de la supuesta catástrofe humanitaria en la región siria de Guta Oriental y exigían acceso de los civiles a ayuda humanitaria.

Pero tan pronto las fuerzas rusas organizaron la salida de más de 180 mil civiles e instalaron cámaras online para seguir en tiempo real la salida de columnas con la población y la entrega de alimentos, era necesario buscar otra información que dañara la imagen de Moscú, estimó.

Así, el supuesto envenenamiento de Skripal vino a desviar totalmente la atención de la prensa occidental para tratar de justificar las acusaciones de Londres contra Moscú, aunque para ello carecen del más mínimo argumento, comentó.

El otro ángulo de ataque es el Mundial de Fútbol, con anuncios de varios Estados occidentales, incluido el Reino Unido, de no enviar ninguna delegación de alto nivel al evento deportivo.

Al referirse al canciller británico, Boris Johnson, quien indicó que Rusia intentaba mejorar su imagen con el Mundial de Fútbol, similar a como hizo la Alemania nazi en la Olimpiada de 1936, Zajarova expuso el listado de la delegación británica que asistió voluntariamente.

Entre quienes se reunieron con Adolfo Hitler y sus subordinados estuvieron lores y miembros de la realeza británica, en un evento al cual la entonces Unión Soviética nunca fue invitada, destacó la portavoz.

Ahora aparece en la prensa checa información de cómo en tiempos de la Checoslovaquia socialista, una de sus tareas en el Pacto de Varsovia era desarrollar métodos para la defensa contra armas químicas.

Pero al desintegrarse ese pacto, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) supo aprovechar bien a esos especialistas.

Los especialistas checos trabajaron en la eliminación de arsenales químicos en Iraq y en operaciones contra sustancias tóxicas en Kuwait. Praga se dedicó, sobre todo, a crear antídotos y formar especialistas en esa materia.

Unos 60 expertos de ocho países de la OTAN, incluido el Reino Unido y Canadá, fueron preparados en el Centro de Defensa contra Químicos, creado en la localidad checa de Morovia, en 2007.

La solidaridad de Occidente, lograda por presión, amenaza, chantaje, promesas o porque consideraron que era conveniente hacerlo, resulta una distorsión de ese concepto, pues ser solidario es posible, cuando, pese a dificultades, decides apoyar, pero sin presión alguna, consideró.

Así tenemos, que la actitud de grupo es empleada para acusar a Rusia, bajo argumentos falsos, de atentar contra Skripal, mientras se intenta desviar la atención de la desinflada crisis humanitaria en Gutta Oriental y de aislar a Rusia con un boicot diplomático.

Antonio Rondón García

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