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Las sanciones no logran su cometido. Son contraproducentes e ineficaces. Se imponen por razones punitivas, pero no hacen otra cosa que dañar a la gente de a pie que vive en las naciones objetivo.

Las sanciones de Estados Unidos en contra de Rusia son un fracaso, la economía [rusa] volvió a crecer este año, incluso se contempla un crecimiento mayor para 2018. Muchos años de sanciones en contra de Irán y Corea del Norte no hicieron nada para modificar sus políticas, sino todo lo contrario. Ambos países se volvieron más decididos a defenderse en contra de la temida agresión estadounidense.

Dejando a un lado las armas nucleares de las que carece Irán, sus incursiones militares exceden la capacidad de otras naciones del Medio Oriente.

El ejército con armas nucleares de Corea del Norte es espectacular. Ambas naciones enfrentan el riesgo de una agresión estadounidense. En el caso de Irán, Israel constituye una gran amenaza.

Para ambos países, el poder militar es fundamental para la defensa propia, ninguno de ellos es un agresor. Sus historias lo demuestran, existe una clara evidencia de que ninguno de los dos países amenaza a ningún otro.

Son países amenazados, más no una amenaza, por lo tanto requieren de una defensa sólida. Corea del Norte decidió incluir armas nucleares en su arsenal, considerando que son la mejor forma de detener la agresión estadounidense.

Irán aboga por una región libre de armas nucleares, un mundo libre de armas de destrucción masiva. Desarrolló su ejército con poderosas armas convencionales, nunca atacó a otra nación durante siglos, y actualmente no amenaza a nadie.

No obstante, el incremento de las sanciones contra estos, u otros países, los vuelve más decididos a mejorar sus capacidades de defensa. Disminuirlas sería irresponsable.

El problema de sus capacidades militares reside en Washington, no en sus sedes de Gobierno.

Si la furia de Estados Unidos por el dominio global no existiera, ni la búsqueda de hegemonía regional por parte de Israel, tanto Corea del Norte como Irán no habrían buscado desarrollar capacidades militares de gran potencia.

En línea con la exigencia de Washington de endurecer las sanciones del Consejo de Seguridad contra Corea del Norte, junto con rondas anteriores, Rusia y China actuaron de manera irresponsable.

Se inclinaron ante la voluntad imperial de Estados Unidos, sin rechazarla, imponiendo un daño enorme a los norcoreanos de a pie, sin lograr nada a cambio.

De acuerdo con The Global Times de China (GT), que representa las opiniones de Pekín, su Gobierno “se opuso a un bloqueo marítimo en contra de Pyongyang que pudiera desencadenar un conflicto”.

Hecho: Al prohibir la mayoría de las importaciones de la República Popular Democrática de Corea, incluidos alimentos y otros artículos de primera necesidad, China y Rusia acordaron en los hechos un bloqueo parcial, un acto vergonzoso para ambos países: se aliaron con el agresor imperial y se colocan contra la nación vulnerada.

GT: Nuevas sanciones muestran “la determinación de las principales potencias para evitar que el país realice más pruebas”.

Hecho: Cada ronda de sanciones alentó a Pyongyang a continuar desarrollando sus capacidades de misiles nucleares y balísticos, nada hizo para limitarlas.

GT: “La comunidad internacional espera que las nuevas sanciones detengan a Pyongyang seguir realizando actividades nucleares y hagan que Washington sea más paciente para terminar con la asfixia”.

Hecho: las posibilidades de lograr estos objetivos son prácticamente nulas. Rusia y China lo saben, ¿Por qué simulan lo contrario?

GT: “La amenaza militar de Estados Unidos ya no suena como una simple amenaza verbal. Ahora estamos sin duda ante el momento de mayor inseguridad para Pyongyang desde la década de 1950”.

Realidad: ¡De hecho, sí! Las sanciones no logran nada para reducir la amenaza que enfrenta Corea del Norte.

Hecho: Estados Unidos es un matón, una amenaza para la paz mundial. El único lenguaje que entiende es la fuerza, se lanza contra las naciones que puede abrumar fácilmente.

Hecho: las capacidades militares combinadas de Rusia y China empatan con las de Washington. En lugar de estar de acuerdo con sus designios imperiales, incluidas las sanciones contra Corea del Norte, ambos países deberían desafiar a la administración Trump, el riesgo de una guerra es bajo.

Realidad: Cuando se enfrentan a una fuerza que se corresponde con la suya, los matones suelen dar marcha atrás. No actuar así no hará sino empeorar las cosas.

En el caso de Corea del Norte, se está aproximando más a la guerra en la península, el riesgo es mayor después de la última ronda de sanciones, y no al revés.

GT: China se “compadece de los norcoreanos que atraviesan por dificultades”. Esperamos que las sanciones únicamente tengan como objetivo evitar su desarrollo nuclear y sus lanzamientos de misiles. No queremos dañar los medios de subsistencia de las personas ni perjudicar la estabilidad de la “nación”.

Hecho: Eso es precisamente lo que hicieron las múltiples rondas de sanciones. Desde que se impusieron por primera vez contra su programa nuclear (2006), este se desarrolló de manera constante, tiene una mucha mayor capacidad ahora que antes, junto con misiles balísticos capaces de viajar distancias más largas.

Un mundo libre de armas nucleares sería ideal, pero no mientras Estados Unidos mantenga un arsenal cuya destructividad Trump y otros halcones estadounidenses buscan mejorar.

Tal vez se utilizará contra Corea del Norte, Irán u otro país objetivo.

La República Popular Democrática de Corea quiere la paz, poner punto final al conflicto de 1950 de manera formal, que se reconozcan sus derechos soberanos y se eliminen las sanciones que la oprimen.

Estados Unidos pretende perpetuar las guerras, quiere la sumisión de todas las naciones a su voluntad.

A menos que se le desafíe, la guerra mundial puede ser inevitable: China y Rusia son las únicas naciones capaces de hacerle frente de manera efectiva.

Apaciguar a los países hegemónicos no funciona. Enfrentarlos de manera responsable puede ser la única forma de “salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces en nuestra vida ha traído una tristeza indescriptible a la Humanidad”, tal como lo establece el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.

Un comentario final

En respuesta a las últimas sanciones del Consejo de Seguridad, la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA, por sus siglas en inglés) de Pyongyang señaló lo siguiente:

“Consolidaremos aún más nuestra disuasión nuclear autodefensiva destinada a erradicar las amenazas nucleares estadounidenses y establecer el equilibrio de fuerzas con ella”.

Las armas nucleares de la República Popular Democrática de Corea se orientan a proteger a la nación contra “el chantaje de los imperialistas estadounidenses”.

“Estados Unidos no debe olvidar que la República Popular Democrática de Corea ha emergido rápidamente como un estado estratégico capaz de representar una amenaza nuclear sustancial para el territorio continental de Estados Unidos”.

Probablemente todavía no, tal vez pronto, el mensaje de la República Popular Democrática de Corea está claro. Intenta desplegar las capacidades de sus misiles nucleares y balísticos mientras teme una posible agresión estadounidense.

No importa qué tan severas sean, las sanciones no impedirán que fortalezca su capacidad para defenderse.

Stephen Lendman

Stephen Lendman: Investigador asociado del Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research), es también corresponsal en Chicago.

Artículo original en inglés:

China’s Flawed Reasoning Behind New North Korea Sanctions, publicado el 24 de diciembre de 2017.

Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research).

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