La candidata ultraderechista Marine Le Pen aparece hoy entre los grandes protagonistas de las venideras elecciones presidenciales en Francia, como ”figura en pleno ascenso” para algunos y ”seria amenaza” para otros.

Ubicada entre los dos favoritos en la intención de voto para la primera vuelta, la líder del Frente Nacional (FN) podría llevar a su partido a un resultado histórico al pasar al balotaje final, lo cual significa estar más cerca de la posibilidad de llegar al Palacio del Elíseo.

Solo en una ocasión el FN consiguió alcanzar la segunda vuelta: en 2002 el fundador de la formación, Jean-Marie Le Pen (padre de Marine) pudo clasificar, pero finalmente resultó vencido por el derechista Jacques Chirac.

Sin embargo, numerosos analistas y políticos coinciden en que para las votaciones del próximo domingo, Le Pen hija está en una posición mucho más favorable que su padre hace 15 años, principalmente gracias a rivales políticos debilitados.

Según las encuestas, solo el joven centrista Emmanuel Macron logra posicionarse cercano en términos de respaldo ciudadano.

Si bien los sondeos vaticinan que en la segunda vuelta el líder de En Marcha resultaría el ganador, varios politólogos opinan que la ultraconservadora podría ofrecerle competencia aprovechando la inexperiencia de su contendiente, de 39 años.

Otro punto favorable a Le Pen es el voto seguro de una parte del electorado: desde que asumió la presidencia del FN en 2011, la candidata llevó a cabo un proceso de renovación del partido que permitió ‘aligerar’ la imagen y ganar el apoyo de numerosos ciudadanos, pertenecientes principalmente a la clase media y a los sectores desfavorecidos.

En un contexto de crisis económica, desempleo, y caída del poder adquisitivo, Le Pen logró conquistar a muchos con su discurso de proteccionismo económico, de perfeccionar la gestión de la administración pública y de priorizar ante todo el bienestar de los hogares franceses.

Dada la radicalidad de la postura defendida, sus propuestas le valen el apoyo irrestricto de unos, y también el rechazo firme otros.

Una de las cuestiones más polémicas de su programa es la salida de Francia del euro, como paso previo para abandonar la Unión Europea.

Mientras sus defensores opinan que ello sería la solución para los problemas nacionales porque permitiría a París recuperar soberanía, sus detractores temen que tal paso signifique un salto al vacío con serias consecuencias para el futuro.

Otras posturas muy controversiales son abogar por el cierre de fronteras y poner fin a la entrada de inmigrantes, lo cual justifica con el argumento de que Francia tiene todavía muchas cuentas pendientes con sus propios ciudadanos, como para estarse ocupando de otros.

‘No estamos en condiciones de darle una buena acogida a los extranjeros’, suele insistir en sus mítines y declaraciones, una postura que choca con la tradición abierta de un país que debe mucho a los migrantes.

Algunos analistas estiman que con tales propuestas radicales, sería muy difícil para Le Pen conseguir una movilización mayoritaria del electorado, además de que pese a sus esfuerzos por actualizar al FN, una parte de los franceses sigue asociado al partido con la negación de los principios republicanos y democráticos.

No obstante, otros expertos recuerdan que la victoria de Donald Trump en Estados Unidos lucía casi igual de improbable, pero sucedió; y la salida de Reino Unido de la UE también parecía muy lejana, mas finalmente se concretó.

Luisa María González

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