El diagnóstico de lo que ha sido el presupuesto rural es deprimente: la planeación y la coordinación son prácticamente inexistentes, sólo el 3 por ciento del PEC se aplica en concurrencia. Somos uno de los países que más gasta y tenemos el penúltimo lugar en la eficiencia del gasto.

El presupuesto rural fue utilizado por los gobiernos neoliberales como un instrumento para aparentar que se destinaban más recursos al campo, aunque en realidad año con año creció el gasto asistencial y se redujo el gasto productivo.

Los postulados de la Cuarta Transformación exigen una reorientación sustantiva del presupuesto rural, comenzando por los principios de no robar, ya que la corrupción ha sido recurrente en los programas del campo, llegando al grado de que los funcionarios que autorizan los recursos se queden con 50 por ciento de los apoyos. Así como no traicionar condicionando recursos a cambio de apoyos políticos. Eliminar el uso electoral de los recursos y castigar a quienes incurran en este ilícito.

En este contexto, los objetivos fun-damentales del presupuesto rural deberán ser:

1) Reducir el marcado asistencialismo de los programas sociales y hacer una conversión hacia los programas productivos.

2) Renovar el Pacto Federal. A partir de eliminar la dispersión de más de mil programas sociales y agropecuarios en los estados para concentrarse en los 25 programas estratégicos del nuevo gobierno.

3) Evitar que las empresas trasnacionales vuelvan a poner a los secretarios de Agricultura.

4) Una política agroalimentaria que permita reducir la alarmante dependencia en la importación de alimentos.

5) Dejar de realizar evaluaciones a modo de los programas rurales, dejar de simular evaluaciones imparciales con las universidades y que la evaluación sea integral y con participación social se traslade como una función a la Auditoria Superior de la Federación.

El diseño del presupuesto sobre la metodología de Presupuesto Base Cero permite nuevos programas acordes a la Cuarta Transformación y evitar la tendencia inercial de las últimas décadas, donde los programas fueron cambiando sólo de nombre de un sexenio a otro.

La mayoría de los 25 programas prioritarios del Presidente tiene un impacto para el campo: becas para jóvenes, las cien universidades (en su mayoría rurales), las becas a preparatorianos, la pensión a adultos mayores.

La Zona Libre de la Frontera Norte (el corredor migratorio más grande del mundo) será fundamental para evitar la creciente migración llegando al grado de que 10 por ciento de quienes han nacido en nuestro país (12 millones de mexicanos) viven ahora del otro lado de la frontera.

Especial mención requieren los programas donde se dará prioridad a los pequeños productores, a los grupos más vulnerables y a las zonas más marginadas, en los cuales se debe establecer un presupuesto por metas para lograr los objetivos hacia 2024, me refiero a:

A) Canasta básica de alimentos.– Garantizando la distribución a precios accesibles de 36 productos básicos mediante el sistema Diconsa y Liconsa. Cuyo monto no debe de ser menor a 6 mil millones de pesos.

B) Precios de garantía para la producción de maíz, frijol, trigo y leche de los pequeños productores, operado por Segalmex, cuyo monto deberá ser de 8 mil millones de pesos.

C) Crédito a la palabra a pequeños ganaderos, que permita repoblar el hato y garantizar la reducción en las importaciones de carne. Con un monto de 4 mil millones de pesos.

D) Un ambicioso programa de fertilizantes que garantice el abasto oportuno y barato de los mismos mediante Segalmex fomentando el uso de biofertilizantes. Con un monto de 1.5 mil millones de pesos.

E) La plantación de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables, generando 400 mil empleos, fomentando la agroecología, la biodiversidad y al mismo tiempo fortalecer la actividad silvícola y la cafeticultura.

F) La construcción de 300 caminos rurales apoyará considerablemente el progreso de estas comunidades y generará empleo en las mismas.

Otro de los cambios estructurales en el presupuesto se refiere a la conversión de varios programas de padrón a un solo programa denominado Producción para el Bienestar, con ello el censo que se realiza permitirá validar y actualizar el padrón, la entrega de recursos vía tarjeta eliminara corrupción, con esta metodología se reducirá la cantidad de personal revisando expedientes, aprobando proyectos y calificando los mismos. Como consecuencia de ello, con la asignación directa de recursos disminuye el requerimiento de obesas reglas de operación.

Los retos:

A nivel institucional es fundamental tener la capacidad de operar nuevos programas, de eliminar viejas prácticas, de romper la parcela institucional y de poder cumplir las metas del nuevo gobierno.

Mientras que del lado de las organizaciones el principal reto está en poder desarrollar procesos comunitarios y locales para garantizar que los recursos que lleguen mediante diversos programas sean atendidos por medio de la producción local, de tal forma que verdaderamente se genere un mercado interno que transforme el campo.

Ernesto Ladrón de Guevara Alafita

Ernesto Ladrón de Guevara Alafita: Ingeniero agrónomo.

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