La inmigración pasó al primer plano de las elecciones estadounidenses de medio término de la mano del presidente del país, Donald Trump, quien arreció su ya habitual retórica sobre el tema.

En los últimos días el mandatario republicano calificó de invasión la caravana de migrantes centroamericanos que se mueve hacia aquí, difundió un anuncio muy criticado por su contenido racial, amenazó con eliminar la ciudadanía por nacimiento y anunció un próximo plan para modificar las reglas de asilo.

Casi todas las fuentes coinciden en que estos pasos tienen el objetivo de movilizar a la base republicana de cara a los comicios del martes próximo, a partir de generar un estado de temor y, al mismo tiempo, mostrarse como la figura que está tomando medidas firmes para enfrentar el supuesto peligro.

Trump ha centrado gran parte de su estrategia en criminalizar la inmigración, al decir, por ejemplo, que en la caravana viajan miembros de pandillas u hombres fuertes y duros, sin mencionar nunca la presencia de mujeres y niños en los grupos que dicen huir de la violencia y la pobreza en sus naciones de origen.

En su discurso hay dos posturas maniqueas: de un lado los republicanos salvadores, que buscan proteger al país y a los norteamericanos con medidas rigurosas que impidan la entrada de los ‘hombres malos’; del otro, los demócratas de leyes incompetentes y débiles que quieren fronteras abiertas y dejarían entrar a cualquiera.

Para la televisora ABC News, el presidente está tratando de enmarcar los próximos comicios como un referéndum nacional sobre la inmigración.

‘Está apostando, como lo hizo hace dos años en su carrera por la Casa Blanca, a que los votantes en las contiendas clave ya no vean a Estados Unidos como una nación de inmigrantes, sino como una que se encuentra bajo asedio’, estimó el medio.

La inmigración ha sido el tema animador de la presidencia de Trump, y ahora, con la posibilidad de que los republicanos puedan enfrentar pérdidas significativas, el mandatario abraza completamente un mensaje oscuro y antiinmigrante, con la esperanza de que el temor creciente motive a los electores a rechazar a los demócratas, consideró The New York Times.

Trump negó que esté sembrando deliberadamente el miedo con fines políticos y defiende el asunto como una cuestión de seguridad nacional, pero según un artículo de The Washington Post, la supuesta crisis de inmigración de la que habla el mandatario es inventada.

El diario refirió, por ejemplo, que si bien los cruces fronterizos ilegales aumentaron ligeramente en los últimos meses y son mayores que el año pasado, el número de detenciones y personas consideradas inadmisibles en 2017, e incluso ahora, son inferiores en comparación con los cinco años fiscales anteriores.

Además, señaló que si bien existen bandas violentas como la MS-13, la cual Trump menciona con frecuencia, la tasa de delitos violentos cometidos por indocumentados es más baja que la de la población en general.

Sobre la caravana de migrantes centroamericanos, ante cuyo avance el presidente indicó que podría enviar hasta 15 mil soldados a la frontera, el Post consideró que hay muy pocas razones para considerarla una invasión.

El primer problema es que estas personas viajan desde Honduras durante semanas, momento en el cual les será muy difícil invadir a alguien, y la mayoría de ellas probablemente ni siquiera llegarán tan lejos, dado que las caravanas como esta tienden a perderse en un largo y arduo viaje, apuntó el periódico.

Asimismo, agregó, esta caravana, como las anteriores, está casi definitivamente destinada a no inmigrar ilegalmente, sino a solicitar asilo.

En lo referido a este último tema, Trump manifestó ayer en la Casa Blanca que la semana próxima podría firmar una orden ejecutiva destinada a limitar las solicitudes de asilo a los puertos de entrada legales.

Cuán efectiva será la estrategia de Trump solo podrá comprobarse a partir de los resultados del 6 de noviembre, pero de momento, un sondeo publicado por ABC y el Post en octubre indicó que alrededor del 70 por ciento de los estadounidenses considera la cuestión migratoria muy importante.

La mala noticia para Trump con esa encuesta podría ser que el 50 por ciento de los votantes dijo confiar más en los demócratas que en los republicanos en lo concerniente a la inmigración, frente a un 38 por ciento que prefirió la postura del partido rojo.

Sin embargo, advirtió la televisora, el enfoque del jefe de la Casa Blanca está mostrando señales de galvanizar a su base, particularmente en carreras cerradas, en tanto candidatos demócratas han tenido que centrarse a este asunto y relegar cuestiones sobre las que preferirían hablar, como el cuidado de salud.

Martha Andrés Román

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