La próxima entrada en vigor de sanciones contra Irán en el ámbito energético por parte de Estados Unidos introduce hoy incertidumbre sobre la disponibilidad global del crudo y su cotización en los mercados bursátiles.

Aunque un primer paquete de medidas entró en vigor el mes pasado, analistas estiman que lo peor para Teherán está por llegar cuando el venidero 4 de noviembre se activen medidas punitivas en el sector de la energía, las transacciones relacionadas con el petróleo y las operaciones del Banco Central de Irán.

De acuerdo con un reporte de la Agencia Internacional de Energía (AIE), una vez que comiencen a aplicarse las sanciones petroleras contra Irán, sumado a otros problemas productivos, podría ser muy difícil mantener el suministro global.

El jefe de industria petrolera y división de mercado de la AIE, Neil Atkinson, estimó recientemente que la mayor preocupación, no obstante, estriba en el previsible aumento del precio del crudo ante la ausencia del suministro procedente de esa nación.

Durante esta jornada, Moayyed Hosseini, asesor del ministro de Petróleo de la nación persa, Bijan Zangameh, consideró que las exportaciones de petróleo iraní no se anularán debido a las sanciones económicas reimpuestas por Estados Unidos.

‘Tomando en cuenta la alta demanda y los bajos suministros en el mercado, las política punitiva estadounidense no pueden hacer caer a cero las ventas de petróleo’, consideró Hosseini.

Irán, que ya es golpeada por un primer paquete de sanciones que incluyen al sector automotriz, el comercio de oro y de otros metales, se ve afectada por el éxodo de algunas compañías atemorizadas ante las posibles represalias estadounidenses.

Recientemente el grupo empresarial francés del sector petroquímico y energético Total anunció su retiro de suelo iraní y abandonaba el proyecto de desarrollo de la fase 11 del campo de gas de South Pars, el mayor yacimiento del mundo.

Antes de la corporación francesa, las aerolíneas British Airways y Air France habían divulgado ya la suspensión de sus rutas con Teherán a partir de este mes.

Otro tanto hicieron las navieras europeas Maersk y MSC, líderes mundiales en el transporte de contenedores de mercancías, al informar que no aceptarán más contratos con ese país.

Aun cuando la Unión Europea dispuso algunas medidas para proteger los negocios de ese bloque continental en la nación persa como la posibilidad de solicitar indemnizaciones ante la aplicación de sanciones, los comerciantes se muestran escépticos.

De acuerdo con las valoraciones de algunos analistas, el mayor temor estriba en que la banca internacional deja de financiar a las corporaciones, por lo que, a su juicio, se vuelve dificultoso hacer negocios en ese país.

El anuncio por parte de Europa de una legislación que deja sin efecto las órdenes judiciales punitivas no logra disuadir a los empresarios de hacer negocios con Teherán y se suman a la lista de entidades que, como las multinacionales de automóviles franceses PSA y Renault, las alemanas Daimler y Volkswagen y la sueca Scania ya anunciaron su salida de Irán.

No obstante la presión, algunos países como Rusia y China ratifican su intención de defender sus tratos con la nación islámica.

La víspera, el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, alegó que las sanciones de Estados Unidos contra la industria petrolera de Irán son improductivas y habrá consecuencias.

Asimismo, en días pasados el Gobierno de China ratificó a Irán como un socio importante con el que seguirá cooperando en las áreas económica y comercial, pese a las sanciones de Washington.

Irán, que se enfrenta a vaticinios de un descenso de la producción que analistas estiman en más de un millón de barriles de crudo al día, también busca tomar medidas que salvaguarden su intercambio con otros países.

Además de eliminar el empleo del dólar en sus transacciones con otras naciones como Iraq, en horas recientes altos funcionarios iraníes exhortaron a los países europeos a diseñar planes para mantener las relaciones petroleras y bancarias con la República Islámica a pesar de la política estadounidense.

La salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear, firmado bajo la administración del expresidente Barack Obama en julio de 2015, fue anunciada hace unos pocos meses por el gabinete del presidente Donald Trump y restablece las sanciones impuestas con anterioridad por Washington.

En esencia, el pacto limita el programa atómico de Irán -que Teherán desarrolla con fines pacíficos- a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.

Ivette Fernández Sosa

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