La federación sindical sudafricana COSATU convocó una huelga general para el miércoles 27 de septiembre [de 2017]. Es la última fase de la agotadora crisis política del presidente Jacob Zuma.

Los dirigentes de Cosatu siempre han respaldado lealmente al gobierno del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), por lo que es sorprendente oírles afirmar que “el actual gobierno sudafricano está preso y hay una red de la élite depredadora que se dedica a saquear los recursos del Estado y a actividades corruptas. Hay que abordar inmediatamente esta peligrosa situación movilizándose en contra de esta élite depredadora y presionando en favor de procesos que en última instancia desmantelen esta red”.

Se ha informado reiteradamente acerca de la estrecha relación con Zuma de la muy rica familia Gupta. Hay pruebas claras de que los Gupta influyeron en la designación del presidente del gobierno y recibieron información confidencial sobre las reuniones del gobierno. Controlaron a determinados ministros y miembros de la junta administrativa de empresas estatales, y se beneficiaban de contratos gubernamentales. La empresa de relaciones públicas británica Bell Pottinger se vio implicada recientemente en los asuntos de los Gupta y también se está investigando la auditor ía KPMG.

Huelga

Existen muchas y buenas razones para sumarse a una huelga en contra de la corrupción de Zuma y de sus políticas favorables a los negocios. El nivel de desempleo y de desigualdad es más alto que bajo el racista régimen de apartheid. Pero no se puede separar el llamamiento a la huelga de las maniobras dentro del ANC y del movimiento sindical.

En diciembre el ANC celebrará un congreso en el que se elegirá un nuevo líder ANC, que se espera se convierta en presidente tras las próximas elecciones nacionales en 2019.

Zuma espera que su sucesor sea su exesposa Nkosazana Dlamini-Zuma, que bloquearía todos los procesos judiciales referentes a los presuntos 780 delitos cometidos por Zuma mientras desempeñaba su cargo.

El otro candidato principal, respaldado por COSATU, es Cyril Ramaphosa, que es fabulosamente rico y también se le asocia con la masacre de 34 mineros en Marikana en 2012. Fue director no ejecutivo de Lonmin, la empresa minera que trabajó junto con la policía para llevar a cabo esos asesinatos. Ramaphosa desempeñó un papel fundamental en aquellos acontecimientos ya que pidió “actuar” en contra de los huelguistas.

Batalla

Sin embargo, los líderes de COSATU lo apoyan abiertamente y el Partido Comunista de una manera más encubierta. Por consiguiente, se podría considerar que la próxima huelga general [del 27 de septiembre] es otra parte de la batalla para llevar a un asesino de masas a la cima del ANC.

Además, COSATU, que desempeñó un extraordinario papel en la lucha contra el apartheid pero lleva una década trabajando con un gobierno neoliberal, trata de recuperar una imagen militante.

Busisiwe, una sindicalista miembro del sindicato de salud de COSATU , declaró a Socialist Worker: “Hay apoyo a la huelga. Estamos tan cansados de la corrupción. Pero también me gusta mucho la reivindicación de viviendas para los trabajadores del servicio público”. Pero añadió: “Me preocupa que sea más una batalla por quién ocupa los mejores puestos que una batalla seria por las condiciones de los trabajadores y el cambio político”.

Hace cuatro años el Sindicato Nacional de Metalúrgicos de Sudáfrica (NUMSA, por sus siglas en Inglés) afirmó que dejaría de apoyar al ANC y fue expulsado de COSATU. Se unió con otros 20 sindicatos para formar una federación rival del COSATU, la Federación Sudafricana de Sindicatos (South African Federation of Trade Unions, SAFTU), que se basa en unas políticas más militantes y en la independencia de los trabajadores respecto al ANC. Amenaza el papel de COSATU como “voz de los trabajadores”.

Por el momento, SAFTU no ha hecho ninguna declaración acerca de la huelga del día 27 de septiembre, pero no es probable que la apoye.

En Sudáfrica se siguen produciendo muchas protestas con huelgas y gran cantidad de manifestaciones y de piquetes para protestar por las condiciones de la vivienda y falta de servicios. También hay protestas estudiantiles y luchas antirracistas. Pero el liderazgo político sigue siendo muy débil y está muy dividido, además de que con demasiada frecuencia se dedica a maniobrar en las altas esferas.

Chaerlie Kimber

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