La visita oficial del canciller chino, Wang Yi, a Uruguay, que finaliza hoy, evidenció el interés mutuo de seguir profundizando los vínculos bilaterales, cuando se cumplen 30 años del establecimiento de relaciones diplomáticas.

Por lo planteado aquí, de una y otra parte, en los intercambios sostenidos con el presidente Tabaré Vázquez, su homólogo uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, y en diálogo con la prensa, los lazos de hermandad asemejan a un barco a toda vela y con puerto claro y definido.

Si bien las relaciones entre ambos países se formalizaron el 3 de febrero de 1988 y se mantuvieron con gobiernos de distintos partidos políticos en las últimas tres décadas, no es hasta hace dos años que dieron un salto en su profundización, como reconoció ayer Nin Novoa.

Vázquez y su par chino, Xi Jinping, rubricaron en octubre de 2016 un acuerdo de asociación estratégica de cooperación y firmaron 16 convenios que abarcaron diversos sectores como la educación, ciencia y tecnología, defensa, turismo, entre otros.

En el orden económico comercial las relaciones se encuentran en su mejor momento al ser la nación asiática el principal destino de las exportaciones uruguayas, con compras que el pasado año alcanzaron el 28 por ciento del total, según Uruguay XXI.

Las ventas de bienes a China tuvieron en 2017 un crecimiento del 38 por ciento respecto al 2016 y con un gradual proceso de diversificación en productos como soja, celulosa, carne vacuna y ovina.

Momento culminante de consolidación podría ser la aspiración de Montevideo y Beijing de lograr un Tratado de Libre Comercio (TLC), propuesta avalada por los dos jefes de Estado respectivos y sobre la cual se trabaja.

En conferencia de prensa junto a Wang, Nin Novoa destacó ayer la vocación aperturista, integracionista y de libre comercio ‘con reglas claras’ de Uruguay y manifestó que como país confiable en la región es muy importante atraer inversiones de China por sus avances en materia de innovación.

Añadió que su país continuará trabajando en un acuerdo de este tipo, a la par de seguir convenciendo a los socios del Mercado Común del Sur de la importancia de este asunto, que será impulsado con fuerza cuando Montevideo asuma en el segundo semestre la presidencia protempore del bloque sudamericano.

El canciller chino manifestó por su parte que están dispuestos a trabajar con Uruguay para impulsar la construcción ordenada de un TLC y aseguró que traerá mayores oportunidades de desarrollo a este país con el acceso a un mercado de mil 300 millones de consumidores.

Otro asunto que podría ser gran motor de impulso para esos vínculos, es la aspiración de la nación sudamericana de constituirse en nodo logístico en el Atlántico sur y oficiar como plataforma segura de las empresas chinas a través de la Franja y la Ruta de la Seda.

Esta iniciativa fue planteada por el mandatario Xi en torno a la globalización económica y está destinada a promover la complementación recíproca del desarrollo y la prosperidad, costumbres y potenciar el desarrollo tecnológico entre los países.

El canciller chino opinó que la aspiración de Uruguay coincide plenamente con la estrategia planteada por su Presidente de convertir a este país en puerta grande en América Latina.

Como colofón de la vista, ambos cancilleres rubricaron un acuerdo bilateral de facilitación de visados para hombres de negocios de ambos países y emitieron un sello filatélico por el trigésimo aniversario de las relaciones diplomáticas.

Juan Carlos Díaz Guerrero

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