Rusia se mostró por estos días como pieza clave en el rompecabezas levantino, tras reuniones de Vladimir Putin con sus similares de Siria, Irán y Turquía, mientras golpea con fuerza al terrorismo en esa región.

Putin compartió en Sochi con un Bashar Al Assad muy distinto, después de que las tropas sirias, apoyadas por aliados y la fuerza aérea rusa, pusieron en jaque a las formaciones terroristas en su sufrido país, cuyo reto es entrar paulatinamente en un proceso de recuperación.

Las reuniones de los presidentes de Rusia y Siria en la llamada capital sureña rusa queda como un hecho histórico que pudiera ser la marca para un inicio de una nueva etapa, aún en ciernes, en Siria, dedicada a un proceso de transición y diálogo políticos.

Putin abogó en todo momento por una participación activa y concreta de Naciones Unidas en las negociaciones intersirias, en las que Moscú asumió ese papel con un proceso iniciado en enero pasado en Astaná para propiciar el diálogo entre el gobierno y la oposición armada en Siria.

Ahora, el Kremlin marca pautas, junto a Turquía e Irán, en uno de los eventos en los que Damasco pone especial empeño: el congreso de diálogo nacional, que debe celebrarse en Sochi con la participación de todas las partes políticas, religiosas y étnicas de Siria.

De ese tema habló Putin con su similar iraní, Hasan Rujani, y turco, Recep Tayyip Erdogan, quien en menos de una semana viajó dos veces al sureño balneario ruso.

La ayuda internacional para la reconstrucción de Siria y los esfuerzos propios que pueden llevar a cabo Ankara y Teherán para levantar su economía en un proceso posconflicto también fue uno de los temas centrales de la cita tripartita.

El mismo día del histórico encuentro de Putin y Al Assad en Sochi, en esa ciudad se reunieron los jefes de los Estados Mayores de Rusia, Turquía e Irán para puntualizar acciones en el terreno contra los remanentes de los grupos terroristas en Siria.

Del otro del Atlántico, Estados Unidos quedó como observador de esos encuentros, de los cuales Donald Trump conoció por Putin en una conversación telefónica.

Con sus acciones en el terreno, denunciadas por la jefatura militar rusa, para impedir las acciones de la aviación de este país contra los terroristas en Siria, Washington perdió todo derecho a asistir a una cita donde se hablo en concreto de planes contra los extremistas.

La Casa Blanca, visto casi el final del conflicto, busca ahora, como lo hizo en el caso de Iraq o Afganistán, pretextos que nada tienen que ver con su argumento inicial del antiterrorismo para permanecer en el Estado levantino, donde nadie lo llamó a combatir.

El encuentro de Putin y Al Assad más bien envió una señal inequívoca de que Moscú trabaja con el único presidente legítimo en Siria.

Todo ello ocurrió después de la primera visita de un rey saudita a Rusia y la firma de convenios multimillonarios entre ambos países, incluido en la esfera militar, pese a ser Riad uno de los principales compradores de armamentos estadounidenses.

Pero la visita del monarca de Arabia Saudita a la nación euroasiática pareció influir en el tono de una reunión de fuerzas opositores sirias en esa nación del golfo Pérsico, otro punto a favor de Moscú en el camino para negociaciones en Ginebra que puedan tener resultados concretos, estiman analistas.

La semana próxima viaja a Rusia el enviado especial de la ONU para Siria, Steffan de Mistura, para encuentros con los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa, otro paso que parece demostrar la sólida posición de Moscú en el tema sirio.

Antonio Rondón García

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