Hay demasiados focos rojos en torno al ataque con armas químicas en el norte de Siria como para creer la versión oficial de los hechos que, desde un comienzo, ha culpabilizado al gobierno de Assad.

Cada una de estos focos rojos, por el contrario, sugiere fuertemente que el incidente es una más de las operaciones de “falsa bandera” perpetrada por los terroristas con el fin de destruir el proceso de paz y prolongar la guerra.

Una pregunta crucial en este asunto es, ¿Quién gana?

¿Se beneficia el gobierno de Assad por haber realizado un ataque con armas químicas en contra de personas inocentes cuando, de hecho, venía ganando la batalla y comenzaba a dibujarse un horizonte de paz y justicia? El gobierno de Assad no obtiene beneficio alguno.

¿O se benefician los representantes de los terroristas al demonizar al gobierno de Assad a toda prisa y acusarlo de “matar a su propio pueblo”? Ellos por supuesto que sí.

¿Había conocimiento previo del acontecimiento? En apariencia sí.

El reportero Feras Karam anunció, desde antes del acontecimiento, que esto iba a ocurrir.

¿Y qué sucedió con los agentes químicos en sí? La afirmación de que se trataba de gas sarín no es razonable, no sólo porque se llegó a esta conclusión casi de forma inmediata, sino también porque los videos de las presuntas víctimas entraron en contradicción con los síntomas que normalmente se experimentan luego de una exposición al gas sarín.

En una entrevista realizada el 5 de abril de 2017, Damian Walker, ex agente de desactivación de artefactos explosivos del ejército, señaló:

Cuando inicialmente leí que el agente nervioso sarín se había utilizado en un ataque a Idlib, me sorprendió que este agente de guerra química hubiera sido identificado de manera tan rápida.

Observando el video del incidente, rápidamente llegué a la conclusión de que era poco probable haber ejecutado un ataque con gas sarín. Si hubiera sido el caso, los primeros socorristas habrían sido también asesinados, y los síntomas de las víctimas parecían ser el resultado de un ‘agente asfixiante’, y no un agente químico de tipo militar.

Por lo menos, estas señales de alerta exigían una investigación independiente, que muy probablemente hubiera tomado semanas, en lugar de unas horas. Al no haber ser así, la conclusión razonable es que el incidente fue utilizado como un acontecimiento de “falsa bandera”.

En cuestiones de guerra y paz, realizar investigaciones exhaustivas debería ser una cuestión de suma importancia y prioridad, pero las acusaciones ya están contaminando las principales narrativas de los medios de comunicación, por lo que el resultado más probable es que el incidente se utilizará para culpar al gobierno de Assad a través de la mentira, con el fin de prolongar la guerra y llevar adelante la destrucción de Siria y su pueblo.

Los belicistas de la OTAN no desean la paz.

Mark Taliano

Artículo original en inglés:

Syria Chemical Weapons Red Flags and False Flags, publicado el 6 de abril de 2017.

Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de investigación sobre la Globalización (Global Research).

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