Cuando el Ejército sirio intenta liberar del cáncer de grupos terroristas a la región de Ghouta Oriental al este de Damasco, el coro de voces de potencias occidentales y su maquinaria mediática tergiversa la realidad para proteger a los extremistas.

Esos medio, en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, entre otros, lanzan un barraje informativo descomunal que procura demonizar al gobierno sirio, el cual ejerce el derecho a erradicar de su soberano territorio a las hordas extremistas.

Algunas de esas publicaciones occidentales, que citan datos de la opositora Coalición Nacional Siria, especulan que en los últimos tres meses el gobierno del presidente Bashar Al Assad, mató mediante ataques aéreos y artilleros en Ghouta Oriental a unos dos mil civiles y destruyó 32 centros médicos.

En reiteradas ocasiones, mandos del Ejército de Damasco confirmaron que su lucha en la zona se centra en el combate contra diversas facciones radicales que utilizan en esa demarcación como escudos humanos a miles de civiles.

Como se conoce, en Ghouta Oriental, territorio con una superficie de 315 kilómetros cuadrados y una población de unas 150 mil personas, operan bandas radicales como el Ejército del Islam (Jaish El Islam), la Legión de la Misericordia (Failak Al-Rahman) y la Junta de Liberación del Levante, otrora Al-Nousra.

Precisamente esas agrupaciones, apoyadas y financiadas por Arabia Saudí, Turquía y Catar (de acuerdo con denuncias del gobierno sirio), desde 2012 lanzan sistemáticos ataques con cohetes y morteros contra barrios damasquinos.

Sin que Occidente se hiciera eco de ello, las criminales embestidas causaron la muerte de más de 14 mil civiles e hirieron a miles de inocentes sirios, según datos del Departamento de Medicina Forense acumulados hasta la fecha.

En su afán por sembrar el pánico entre la población de Damasco y de zonas adyacentes, esas formaciones extremistas, que cuentan también con el respaldo del gobierno estadounidense, cada día lanzan andanadas de cohetes y hasta misiles de corto alcance contra las comunidades.

Analistas sirios apuntan que países occidentales, integrados en la llamada Coalición Internacional con ilegal presencia aquí, critican con saña al gobierno de Damasco por su ofensiva antiterrorista en Ghouta Oriental.

Sin embargo -alegan- hacen caso omiso de las cientos de muertes de civiles y daños materiales ocasionados en la capital debido a los persistentes ataques de elementos extremistas contra esta ciudad, donde viven alrededor de cinco millones de personas.

Para el experto sirio Ali Almuj, lo que les preocupa a los gobiernos de Washington, Arabia Saudí y otros que conspiran contra Siria, es un cambio en el equilibrio de fuerzas en el terreno, tras las sucesivas victorias antiterroristas del Ejército y sus aliados.

‘Ante esa situación -afirmó- esos países instruyeron a sus agentes en Ghouta Oriental para provocar un escenario de caos y temores en Damasco, con el fin de desviar la atención del fracaso de sus planes, encaminados a fragmentar al territorio de este país mesoriental’.

Un ciudadano entrevistado por la televisión siria, que no reveló su nombre, se cuestionó que ¿por qué los grupos terroristas enfocan y disparan sus letales cohetes y morteros contra indefensos escolares, mujeres, ancianos y trabajadores pacíficos de Damasco y sus alrededores?

¿Por qué -contiuó- esas facciones extremistas en vez de masacrar a sus compatriotas como hacen, no centran sus mortíferos ataques contra el agresor israelí en los ocupados territorios del Golán sirio? Simplemente es que ellos son también sus compinches.

Pese a la oposición mediática foránea, las tropas sirias, reforzadas con cientos de soldados, fuerzas especiales y artillería pesada, prosiguen con sus planes de liberar a Ghouta Oriental como lo hicieron en 2016 en la norteña provincia de Alepo.

Según fuentes opositoras, los tres principales grupos terroristas mencionados anteriormente, cuentan en Ghouta Oriental con unos 12 mil integrantes como mínimo, y disponen de numerosos tanques de guerra y blindados, por cierto robados al Ejército de Damasco en 2013.

Disponen además de ametralladoras pesadas ligeras y proyectiles de mortero que fabrican ‘in situ’, entre otros medios de guerra.

Por otro lado, esas agrupaciones terroristas construyeron en los últimos años una amplia red de túneles, que se extienden hasta la mayoría de los frentes de combate con las huestes leales a Damasco.

Tales cavidades fortificadas, con decenas de kilómetros de longitud y un ancho de más de tres metros, son utilizados frecuentemente por los radicales como escondites, almacenes de víveres y rutas para el traslado de armas y adeptos.

Tras decenas de batallas efectuadas desde el año 2011, el ejército logró liberar hasta el momento numerosas zonas de Ghouta Oriental, que cuenta con ciudades importantes como Duma y Harasta, e impuso un completo cerco militar sobre la región para acorralar a las facciones extremistas.

Actualmente los grupos armados controlan en la región de Ghouta Oriental, una reducida área con una superficie total de alrededor de 110 kilómetros cuadrados, según fuentes militares.

En medio de esta cruenta guerra, que en marzo próximo completa los siete años de iniciada, las fuerzas gubernamentales y tropas aliadas continúan con su ofensiva antiterrorista en Ghouta Oriental, la norteña provincia de Idlib; Afrín, en el noroeste de Alepo; y otros territorios.

Oscar Bravo Fong

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