Con la recuperación de más del 90 por ciento de su territorio, Siria logra demostrar que defiende con firmeza la soberanía nacional en medio de una compleja situación que va más allá de sus propias fronteras.

Tres años atrás las zonas ocupadas por los grupos terroristas abarcaban áreas en las 14 provincias del país, rodeaban Damasco y controlaban campos de petróleo y gas a través de un continuo flujo desde el exterior en hombres, armas y financiamiento.

Más de 80 mil mercenarios y extremistas armados atacaban al ejército sirio y milicias aliadas en no menos de 12 frentes de combate y en las importantes vías de comunicación con las principales ciudades como Alepo, Homs, Hama o Palmira.

A esto se sumaban la intensificación de un férreo bloqueo económico y comercial y un abrumador y constante programa de desinformación mediática a través de los sistemas satelitales y de comunicación.

En septiembre del 2015 se produjo un viraje significativo cuando el gobierno del presidente Bashar Al Assad solicitó y recibió el apoyo de las fuerzas aéreas de Rusia, en consonancia con las leyes vigentes de cooperación entre ambos países.

Con la rápida adaptación del Ejército a las técnicas y estrategias de una guerra irregular impuesta, la colaboración de las milicias libanesas de Hezbolá y otras fuerzas aliadas, la situación dio un vuelco total.

Los diversos grupos terroristas, encabezados por el otrora Frente al Nusra y el Estado Islámico (Daesh) perdieron terreno y se les expulsó de las provincias de Homs, Hama, Deir Ezzor, Quneitra, Deraá y Sweida.

De Igual forma, la capital fue totalmente liberada con la derrota de los extremistas armados en las zonas de Qabum, Guta Oriental, Harasta, Duma, Yarmuk y Daraya, con lo cual se estabilizó la seguridad y la utilización de estratégicas vía de comunicación.

A la fecha, más de un millón y medio de desplazados retornaron a sus lugares de origen, más de mil 400 localidades fueron liberadas y dos mil 518 se unieron al programa de reconciliación nacional.

Importantes puntos fronterizos con El Líbano y Jordania fueron reabiertos y se reiniciaron conversaciones al respecto con Iraq.

A punto de concluir el 2018, los terroristas solamente mantienen focos activos en la región de Idleb, cerca de la ilegal base estadounidense de Al Tanef, junto a la frontera con Jordania y en una franja al este del río Eúfrates, en el norte del país.

Pero la complejidad de la actual situación tiene una especial coyuntura en medio de continuas y activas negociaciones, puesto que al norte de Alepo y en una buena parte de la norteña provincia de Hasaka, están desplazadas fuerzas turcas y no menos de una docena de centros militares de Estados Unidos y la coalición que encabeza.

No obstante, Siria ha demostrado la tenaz defensa de su soberanía e independencia y ratifica la disposición a negociar una solución final sobre la base del respeto a su integridad territorial.

La cifra de más de 500 mil muertos y mutilados, y las pérdidas por una cifra cercana a los 500 mil millones de dólares en la economía nacional, significan una vía dramática pero real para buscar la luz de la esperanza al final del camino.

Pedro García Hernández

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