« Un opción moral », el boicot sacude Tel Aviv

Entrevista a Omar Barghouti, fundador de la campaña palestina para el boicot universitario y cultural contra Israel

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El director para el comercio e inversiones de la embajada británica en Tel Aviv ha elegido las columnas del diario Haaretz para tratar de tranquilizar al gobierno israelí. « Somos conscientes de la sorpresa y la cólera causados aquí, en Israel, por los recientes intentos de boicot por parte de un grupo de organizaciones británicas », escribe Richard Salt. « El gobierno británico no puede interferir en sus deliberaciones internas pero, por supuesto, nosotros no aprobamos los intentos de boicotear a Israel». En cambio, el ministro de Asuntos Exteriores holandés, Maxime Verhagen, se ha convertido en el portavoz de la llamada « desinversión ». « Espero que Riwal deje de suministrar grúas para el muro », declaró Verhagen citando en apoyo de esta « invitación » dirigida a la empresa de Rotterdam, la resolución del Tribunal Internacional de Justicia que en 2004 dictaminó que el muro es « ilegal ». Hemos discutido sobre las perspectivas del boicot con Omar Barghouti, fundador de la campaña palestina para el boicot universitario y cultural contra Israel, Pacbi (www.pacbi.org), y que ha participado en el curso « Palestina-Israel : un país, un Estado » que se calusuró el pasado viernes en Madrid (1).

P: ¿Cómo se justifica el boicot contra el Estado judío?

R: Israel es un país que ha violado más principios y leyes internacionales que África del Sur durante el apartheid. El boicot está justificado por la violación de los principios legales (las resoluciones de Naciones Unidas). Políticamente pone el acento en los derechos, que deben ser respetados por ambas comunidades si se quiere una solución justa para el conflicto. Una de las herramientas más eficaces de las que disponemos es la Convención de Naciones Unidas contra el apartheid. Exactamente igual que en el África del Sur segregacionista, en Israel existen leyes que discriminan abiertamente a los ciudadanos árabes del Estado. La más importante es la ley sobre la propiedad de la tierra que no reconoce a los palestinos control alguno sobre ésta y confía completamente su gestión a la Agencia judía.

P: ¿Qué resultados han conseguido hasta el momento?

R: Sólo hace tres años que empezamos, pero las instituciones y grupos de la sociedad civil internacional responden muy bien. La semana pasada el sindicado británico Tgwu, que cuenta con 80.000 afiliados, votó una resolución muy dura de boicot. Lo mismo que hicieron el sindicato mayoritario, Unison, (1.300.000 afiliados), o el Cupe en Ontario (200.000 afiliados), que está preparando un cursillo para educar a sus afiliados para el boicot; por no hablar del Cosatu sudafricano que se ha movilizado masivamente.

P: Cuando se ve acorralado, Israel reacciona duramente.

R: Ustedes, los europeos, olvidan que cuando las campañas de boicot se hicieron eficaces, incluso África de Sur reaccionó intensificando la represión contra sus ciudadanos negros. En aquel momento el mundo se preguntó si no estaría perjudicando en vez de ayudar en la lucha. En aquel caso la respuesta fue que no, y nosotros continuaremos hasta que hayamos acabado con el sistema de discriminación racial. El boicot es la práctica más moral y eficaz políticamente porque no aliena a la parte humana de la población, en ninguno de los lados. Y de este modo prepara a los judíos israelíes y a los palestinos para la coexistencia pacífica.

P: Ustedes hablan de boicot, desinversión y sanciones (BDS). ¿En qué se diferencian?

R: Por desinversión se entiende la retirada de las inversiones en instituciones o empresas que apoyan la ocupación. Todas las empresas israelíes son cómplices ya que discriminan desde el momento en que a la hora de trabajar dan prioridad a quienes han servido en el ejército, con lo que excluyen a la minoría palestina en Israel (1.200.000 personas) que no hace el servicio militar. Las sanciones representan el último grado y las aplican los Estados y la comunidad internacional.

P: ¿Funciona el boicot individual?

R: Incluso el no comprar flores y fruta israelí cuenta, y mucho. Para los productores agrícolas israelíes la Unión Europea representa un mercado de miles de millones de dólares y el Estado judío tiene un tratado de asociación con Bruselas que lo convierte prácticamente en un Estado miembro. Las primeras campañas de boicot contra Pretoria empezaron en los años cincuenta, pero hubo que esperar treinta años antes de que se convirtieran en un fenómeno generalizado. Los palestinos lo estamos haciendo mucho mejor.

(1) A propósito del curso en Madrid :

– Palestina-Israel : Un pais, un Estado, comunicado final [ http://www.info-palestine.net/article.php3?id_article=2156 ]

– « Solución unica en Palestina : un solo Estado para todos », par Ali Abunimah [ http://www.info-palestine.net/article.php3?id_article=2151]

– Israel-Palestina en Madrid : « La solución de los dos Estados está muerta », par Leila Farsakh [ http://www.info-palestine.net/article.php3?id_article=2153 ]

Enlace con el orginal: 

http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/10-Luglio-2007/art47.html  

[Este texto es una traducción de la traducción al francés del original en italiano:
http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=6292]

Traducido por Beatriz Morales Bastos, Rebelión.

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