Una mala semana para Estados Unidos

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Cuatro acontecimientos de los últimos días indican, cada uno de manera significativa, que el gobierno de Estados Unidos debería estar preocupado.

1.- La guerra en Ucrania

Como un ejemplo de contradicción en un seminario sobre la obra de Orwell 1984, dos titulares de The New York Times afirmaba simultáneamente que «Rusia reclama la victoria en Bajmut » y «Ucrania cambia las tornas en Bajmut «. Los medios occidentales dieron un ejemplo orwelliano de cómo reescribir la historia con la afirmación de que, con la victoria de Rusia en Bajmut, los rusos habían caído en la trampa de Ucrania. Si la ocupación rusa de Bajmut fuera una trampa, el ejército ucraniano podría haberse ido del lugar hace mucho tiempo, haber esquivado la trampa y ahorrado la vida a decenas de miles de soldados.

Si bien el final de la guerra está lejos, la caída de Bajmut es importante. En marzo el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky advirtió, -quizás de manera un tanto dramática en su búsqueda de más armas-, que si Rusia consigue controlar Bajmut, «para los rusos sería un camino directo […] a otras ciudades de Ucrania» y dijo que si se capturaba Bajmut, «nuestra sociedad me empujará a tener que comprometerme con Rusia”. Ahora los medios han convertido la «fortaleza Bajmut» en una «victoria simbólica».

La victoria en Bajmut no es meramente simbólica por dos razones. Aunque puede que la ciudad en sí no tenga mucho valor, su ubicación sí lo tiene. Varias líneas de transporte pasan por Bajmut. El control ruso de Bajmut dificulta a Ucrania suministrar a sus fuerzas y da a Rusia una mayor movilidad en toda la región de Donbass. Y aunque la conquista de Bajmut puede que no proporcione a Rusia un camino abierto hacia el oeste, puede permitirles avanzar varias decenas de kilómetros hasta la próxima línea defensiva de Ucrania.

Sin embargo, lo más importante es que el asalto ruso a Bajmut puede no haber sido principalmente territorial. Mientras Ucrania seguía enviando soldados a Bajmut, el ejército ruso devoraba, como las fauces de la muerte, a todos los soldados que Kiev enviaba para desplazarlo. Puede que el objetivo de Bajmut fuera, más que el territorio, reducir las tropas y la artillería ucraniana, para así debilitar a su ejército de cara a la ofensiva ucraniana que se prevé. Ocupar Bajmut también presenta la posibilidad de que, cuando las fuerzas ucranianas se desplacen en su ofensiva hacia el sur, se puedan encontrarse peligrosamente atrapadas por las fuerzas rusas situadas a ambos bandos.

2.- La nueva Guerra Fría

El 16 de mayo misiles hipersónicos rusos Kinzhal alcanzaron el sistema de defensa aérea Patriot en Kiev fabricado en Estados Unidos. El debate público se centró rápidamente en si la unidad Patriot resultó dañada o totalmente destruida. Pero lo que realmente preocupaba a Estados Unidos era que hubiera sido alcanzada.

Aunque se informa que Ucrania ha recibido los últimos sistemas Patriot, Rusia acaba de revelar que es capaz de penetrar y atacar el más sofisticado sistema de defensa aérea estadounidense, lo que puede ser motivo de gran preocupación para Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. Se rumorea que la OTAN pudo haber convocado reuniones urgentes para discutir la peligrosa realidad que acaban de confirmar por primera vez.

3.- Enfrentamiento con China

El 20 de mayo el G7 emitió un comunicado conjunto. La sección sobre «relaciones con China» establece que «no nos estamos desvinculando» de China, pero que «la resiliencia económica requiere reducir los riesgos…».

«Reducir riesgos» es el lenguaje de una Europa rebelde que resiste la presión de Estados Unidos para desvincularse económicamente de China.

El canciller alemán Olaf Scholz ha hecho hincapié en aumentar la relación con China e insistió en que el hecho de que China ocupe «un papel clave en el escenario mundial no justifica los llamamientos de algunos a aislar a China”. Scholz declaró claramente que «incluso en circunstancias cambiantes, China sigue siendo un socio comercial y empresarial importante para Alemania y Europa; no queremos desvincularnos de él«.

El presidente francés Emmanuel Macron, al igual que Scholz, ha dicho que «las diferencias sobre los sistemas políticos que hacen que Europa y China sean ‘rivales’ no deberían llevar a la ‘desvinculación’ y al ‘aumento de las tensiones’ que algunos consideran inevitable«. Insistió en que “no creo, y no quiero creer, en este escenario”. Macron ha sido «el más crítico con la línea de la administración Biden sobre China«, según The New York Times, «y cree que cualquier ‘desvinculación’ no es buena para Europa, dados los grandes intereses económicos en juego«. El objetivo francés, señaló una fuente diplomática a The Times, «no es romper los lazos con China. Por el contrario, nuestro objetivo es reforzar esos lazos sobre mejores bases«. La ministra de Relaciones Exteriores de Francia, Catherine Colonna, lo expresó así: «Estamos hablando de reducir los riesgos en lugar de hablar de desvincularnos«.

Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo en un discurso que «no es viable, ni interesa a Europa, desvincularse de China. Nuestras relaciones no son blancas o negras, y nuestra respuesta tampoco puede serlo. Por eso necesitamos centrarnos en reducir el riesgo, no en desvincularnos«.

La redacción del comunicado conjunto parece reflejar que Estados Unidos ha perdido en su batalla con China por Europa, la cual se ha negado a firmar el desvinculamiento. Reuters informa que «las diferencias entre los miembros del G7 surgieron en el período previo [a la reunión] en Hiroshima.» La redacción consencuada del comunicado es, en palabras de un funcionario francés, «un poco más equilibrada«, y refleja las preocupaciones europeas y japonesas.

El rechazo por parte de Europa de la insistencia estadounidense en la desvinculación y la aceptación a regañadientes por parte de Estados Unidos de la fórmula «reducir riesgos» puede representar una importante pérdida para Estados Unidos y un reconocimiento de sus limitaciones a la hora de presionar a Europa para que adopte algún día presiones económicas a China al estilo de las que se ejercen sobre Rusia.

4.- Hegemonía estadounidense

Tal como había prometido el Representante Especial del Gobierno chino para Asuntos Euroasiáticos, Li Hui, en su intento por mediar en un acuerdo político entre Rusia y Ucrania, ha iniciado sus viajes a varios países.

El director de la CIA William Burns dijo recientemente que «Estados Unidos […] ya no es el único pez gordo en el bloque geopolítico. Y nuestra posición a la cabecera de la mesa no está garantizada«. Estados Unidos ya no es la única potencia hegemónica en el mundo unipolar. Es importante que sea China la que está intentando mediar en la paz. Pero quizás aún más importante no es que la «posición de Estados Unidos a la cabecera de la mesa no está garantizada«, es que ni siquiera su lugar en la mesa está garantizado. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, «Li Hui viajará a Ucrania, Polonia, Francia, Alemania y Rusia para hablar de una solución política a la crisis de Ucrania«. Negociará con Rusia, Ucrania y Europa: Estados Unidos quedará fuera.

El hecho de que China incluya a Europa refleja la insistencia de Xi Jinping en que Europa sea un polo independiente en un mundo multipolar y el objetivo de Macron de que Europa se convierta en una “tercera superpotencia”. La lista de invitados chinos sugiere la creación de nuevos polos en un nuevo mundo multipolar. Esta nueva realidad se ve reforzada por la aparición de África como un importante polo independiente con el anuncio del 16 de mayo de que Putin y Zelensky acordaron recibir por separado a una delegación de jefes de Estado africanos que también intentarán negociar una solución política para la guerra.

En el transcurso de una semana Estados Unidos ha sufrido reveses respecto a sus objetivos en Ucrania, a sus capacidades en la Guerra Fría, a su control sobre Europa en cualquier conflicto futuro con China y a su hegemonía en un mundo unipolar. Ha sido una mala semana para Estados Unidos.

Ted Snider

Ted Snider: Columnista habitual sobre política exterior e historia de Estados Unidos en Antiwar.com y The Libertarian Institute. También es colaborador habitual de Responsible Statecraft y The American Conservative, así como de otros medios.

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