Horóscopo 2020

A punto de abrir los ojos el 2020, los vaticinios para los próximos 12 meses apuntan a una pronunciada incertidumbre, para no decir enormes desconfianzas.

La economía, donde se basa la existencia de cada sociedad, está amenazada de adentrarse en situaciones similares a la crisis global iniciada en el 2008 en Estados Unidos y contagiada al resto del planeta. Así lo certifican la OCDE y el FMI.

Si ocurre incluso en menor cuantía de lo supuesto, será muy malo, pues encuentra países (y sobre todo sociedades) débiles donde, paradójicamente, crecieron los muy ricos en número y en cantidad de bienes acumulados. Luego la profundización de la desigualdad entre un grupo humano y el otro, provoca enfermizas situaciones que tienen en las naciones desarrolladas focos esporádicos de protesta o el ascenso de voluntades extremistas, y, en los menos adelantados, también tiene un ímpetu que, en casos como el de Chile, no ha sido entendido en toda su dimensión por quienes lo provocaron. Por eso se teme un aborto de cambios practicables con el empleo de salidas catastróficas.

La acumulación de áreas de tensión y el enfoque errado o la falta de soluciones constructivas, dilata el ingreso a una estabilidad forzosa en cualquier sitio y sobre todo en áreas tan sobrecargadas como el Medio Oriente, donde la Casa Blanca practica contra Irán manejos muy arriesgados y absurdos capaces de afectar a otros países y regiones.

También Siria, casi por completo liberada de terroristas, debe enfrentar los remanentes que quedan y, al propio tiempo, los esfuerzos, la amenaza instalada por Estados Unidos para quedarse en áreas petroleras, incluso a riesgo de darle aliento a la bestia yijadista.

En la zona existen otras tensiones y la mayor emana de Israel donde Benjamín Netanyahu pudiera reocupar el poder dentro de unos meses y con ello concluir su plan –muy apuntalado por Donald Trump- de seguir introduciendo colonos en zonas ocupadas para quitarle fundamento a la creación de un estado palestino. Los oponentes al premier están divididos y ello le facilita la tarea a lo interno y en materia exterior.

Europa amanecerá con una experiencia inédita a través del Brexit y cuantos problemas se derivan de ese desgajamiento, para el Reino Unido y el resto de los antes asociados, en un momento nada simple, con quistes dentro del Pacto Comunitario por atajar, sobre todo en Polonia y Hungría, dadas sus derivas autoritarias o en reverso de principios defendidos por la UE.

Entre numerosos lances, se definen los retos por delante a partir del apremio por encaminar la reforma del euro y otro tanto destinado a buscarle solidez a los ligamentos políticos de los 27. Dentro de tareas de tanta dimensión, no menos excepcional será el esbozado intento para emanciparse, aunque sea parcialmente, de la ya asfixiante dependencia militar impuesta por Washington, cuando desde allí están disparando humillantes retos de orden financiero y comercial.

La oposición norteamericana al Nord Stream II, es una de las disposiciones que está dañando a empresas del Viejo Continente y varios gobiernos se ven amenazados por esta otra manera de imponerles algo perjudicial con autoritarismo demente. Parecido se aprecia en otros acompañamientos con los cuales escoltan a EE.UU. al imponerle sanciones a Rusia, en perjuicio de sus propias empresas.

Rusia, sin embargo, abrió nuevas rutas a su comercio y desarrolla rumbos económicos internos hasta ahora favorables. En otro campo, mantiene abierta a soluciones su voluntad en el dilema con Ucrania. Se evidencia en el acuerdo materializado en el primer intercambio de prisioneros y tiene, en una segunda liberación por las dos partes, base para, desde esos acuerdos preliminares, hacer realizable -al menos un poco- la pacificación de las repúblicas autónomas del Donetsk.

Las elecciones en Estados Unidos, pese a que ocurrirán a finales de año, van a marcar la agenda nacional desde enero e influirá en procesos como los citados y varios sin concluir. Corea del Norte y la posible desnuclearización de la península, es un caso y dejar definida la guerra en Afganistán, otro, pero no menos la de Yemen.

En tanto, transcurrirá el juicio político a Trump, otro elemento insertado en los comicios de noviembre. Una encuesta de la cadena ABC, asociada con The Washington Post, plantea que el 57% de los estadounidenses cree justo hacerle ese examen al presidente y el 49% apoya la impugnación y, además, también sacarlo de la Casa Blanca.

Sin embargo, serán, como es usual, las elecciones indirectas de EE.UU. las trazadoras de vario itinerarios, según el resultado que transporten. Para el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Texas, George Edwards, “El colegio electoral no requiere que se gane el voto (popular) para ganar la presidencia”.

Así se vio en el 2016, cuando Hilary Clinton obtuvo más de 2 millones y medio de sufragios por encima de los logrados por el actual jefe de la oficina oval, quien, pese a ello, resultó electo, gracias a ese controversial sistema, capaz de otorgarle otro cuatrienio en noviembre, pese al daño de tanto cuanto se le puede imputar.

Aunque con respecto a Latinoamérica no difiere mucho la política de demócratas y republicanos, de si es el magnate quien se queda o un contrario quien le sustituye, dependerán los componentes y desenlaces de importancia en el “patio trasero” donde circunstancias muy serias están en transcurso. Chile, Ecuador y Colombia, pudieran proyectarse hacia escenarios soliviantados o tener márgenes de acción menos ríspidos que los de Bolivia, donde el presente promete excesos antes que el debido sosiego.

Sin Trump, Bolsonaro se vería forzado a calmar sus ímpetus ultraderechistas y anti pueblo, (mil 800 víctimas mortales en el 2019 y no pocos etc. letales) si pierde un apoyo sin fronteras como el actual, pero si este perdura, influirá sobre Brasil y varios puntos ígneos del área. El actual presidente brasileño pudiera incluso ponerle zancadillas a la Argentina y el intento regenerativo de Alberto y Cristina Fernández, si el presidente carioca pierde la sensatez y pone en riesgo lo relacionado con el importante comercio entre Buenos Aires y Brasilia.

Asia aparece en estos esquemas con puntos suspensivos en el caso de China y la guerra comercial que le impone Estados Unidos. Hubo cierto acuerdo a finales del año, pero con sello de temporalidad. Tienen gran espacio los ataques y diferencias dirigidos al coloso asiático, pero en lo general, Trump ha provocado graves daños a la multilateralidad. En la zona, Japón intenta mantener su crecimiento y ve con expectativa la evolución reciente que se opera en la zona.

Surcorea se mantiene atada a la voluntad estadounidense, de la cual es y continuará siendo víctima, teniendo de por medio obstruido su voluntad de reunificar las dos partes de la península. Los norcoreanos, en tanto, mantienen su posición de negociar, pero sobre bases de equidad y ello parece imposible con Trump, pese a los encuentros sostenidos entre el magnate y Pyongyang.

No se auguran cambios notables en los problemas de África. El neocolonialismo resulta ventajoso para las ex metrópolis y a cuantos arribaron después a explotar las riquezas de ese continente. Al contrario, parecería que alimentan diferencias de orden religioso o arbitrariedades diversas, para impedir estabilidad, o la alianza de las distintas tendencias políticas. El divide y venderás es practicado con éxito por el imperio y no únicamente en esta arte del orbe.

Vista en marco reducido e incompleto la problemática mundial, se entenderá la falta de optimismo al imaginar cómo será el 2020.

Elsa Claro

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