El Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal, de manera unánime,  incrementó en 25 puntos básicos la tasa de interés clave, llevándola al rango de 2,25-2,50%, contrariando el pedido del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, para el cual la central bancaria debería acompañar su política económica, dejando de trabajar en  su contra por medio de los cambios negativos de las tasas.

Esto es difícil de conseguir, casi una misión imposible, por el modo en que está constituida la Reserva Federal con su propia agenda independiente de Washington y al servicio de la Bancocracia Mundial.

En su itinerario histórico que comienza el 23 de diciembre 1913, la Reserva Federal, controlada por los bancos privados,  participó en 18 recesiones económicas significativas, creándolas para absorber la riqueza conjunta de los millonarios que no conforman el establishment  financiero mundial, de las clases medias y bajas y para participar en la génesis de eventos geopolíticos mundiales que nutran a los procesos fundamentales ideados por la Oligarquía Financiera Mundial.

Donald Trump, en busca de la recuperación de la economía estadounidense

A partir de la inauguración de la presidencia de Trump,  20 de enero de 2017, la entidad propietaria de la impresión del dólar,  incrementó siete veces las tasas de interés con una intención clara de complicar la macroeconomía, por más que el discurso oficial de los banqueros de la Reserva sostenga lo contrario. Esto es así, sobre todo a partir del 5 febrero de 2018, cuando juró el cargo como presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien, con su actitud, le ha dicho al presidente norteamericano que él está adscripto al centro planificador de la entidad privada y discrepa con el “Team Trump”, bando éste que está incentivando que la economía real de los Estados Unidos experimente un realce aunque todavía frágil, después de la crisis inducida del 2008-9, con un crecimiento de la producción industrial, una suba en las percepciones salariales que se da luego de casi una década de estancamiento, y una reducción del desempleo acumulado anual, el que, por ejemplo,  en noviembre dio un 3,7%, siendo el más bajo de los últimos 49 años.

Antes del último aumento de la tasa de referencia, sincrónicamente, el comité editorial de Wall Street Journal y Donald Trump habían reclamado, respectivamente, a la Reserva Federal hacer una pausa en el proceso del incremento de las tasas para prevenir que, en palabras de Trump,“el mercado se vuelva menos líquido de lo que ya es”, reflejando la preocupación por una factible crisis del mercado de valores, la contracción de la actividad económica, el colapso de fondos de cobertura, el deterioro del índice de consumo y el temor trumpiano para no ser el cordero a sacrificar en las elecciones de 2020 o en una gran crisis financiera desatada por la estructura del Sistema.

Con esta decisión, las organizaciones financieras que componen la Reserva Federal han demostrado, una vez más, que su lógica de funcionalidad no está para hacer grande al conjunto de los asalariados, a los medianos y pequeños empresarios y al país en general. Avalados por la normativa, los bancos privados trasladarán el reajuste de costos a las empresas y a los consumidores comunes, los que tendrán que pagar miles de millones de dólares más en razón de la deuda corporativa y de consumo.

La bolsa de valores de Nueva York ha venido operando errática durante las últimas semanas

En un marco de desaceleración de la economía global con ampliación de recesiones, y con la superpotencia norteamericana consumiendo prácticamente el doble de lo que produce en el PIB mundial, la operacionalización del diseño trumpista que brega por frenar la declinación de los Estados Unidos para reposicionarlo en el tablero internacional, hasta el momento, no ha aplicado soluciones de fondo porque sus ejecutores no han podido o no han querido romper el esquema de la pirámide financiera, cuyo vértice emitió el mensaje de que no concederá dócilmente partes del pastel a Trump y que prima entre sus componentes, aunque no en la totalidad de ellos, la idea de confrontar con algunos de los clanes capitalistas que entornan a Trump ya que, al fin y al cabo, en el gigante de América hay una confrontación por la participación y el control de recursos y tipos de modalidad que tendrá el Futuro.

Diego Pappalardo

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